Con 24.180 menos respecto de noviembre de 2023, los primeros dos años del actual gobierno registraron el período de mayor caída de empresas a dos años de gestión, superando incluso lo experimentado tras la crisis de 2001 y la pandemia
Las políticas económicas implementadas por el gobierno de Javier Milei en sus primeros 26 meses de gobierno fueron más nocivas para las empresas argentinas, y sus empleados, que las llevadas adelante durante los primeros dos años de los gobiernos que atravesaron la profunda crisis de inicio de siglo y la pandemia global.
El análisis se desprende del monitor mensual de empresas elaborado por Fundar sobre la base de datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, a partir del cual esta ONG –liderada por Sebastián Ceria, matemático y filántropo argentino radicado en el Reino Unido– detalla que el gobierno de Milei asumió con 512.357 empresas, tras lo cual, durante los siguientes 26 meses, la apertura de nuevas empresas fue menor a la destrucción de otras preexistentes, con lo que saldo arrojó para enero de este año un total de 488.177 compañías, es decir 24.180 menos que a su inicio, de las cuales 13.158 quebraron en el último año.
En este mismo registro, los gobiernos de Eduardo Duhalde en su interinato y parte del de Néstor Kirchner, que ocuparon los primeros 26 meses posteriores al estallido de la crisis de sobreendeudamiento que incubaron los gobiernos menemistas y el de la Alianza, tuvieron como saldo la creación de 22.478 empresas, tras tomar el país con 334.892 empresas y llegar a 357.370, debido a políticas que permitieron remontar la fuerte caída de 33.721 unidades productivas entre diciembre de 2001 y junio de 2002.
Por su parte, durante el gobierno de Alberto Fernández se sumaron 2.279 empresas como saldo de políticas que, nuevamente, remontaron la caída de 23.296 empresas entre marzo de 2020 y septiembre de 2021 a causa de la pandemia y el aislamiento sanitario para evitar mayores contagios.

Primeros en destrucción
El quiebre de empresas durante el actual proceso incluye a todo tipo de compañías desde la más populares, como Fate, Sancor, La Suipachense, Dánica o Garbarino, hasta otras pymes mucho menos conocidas, como Acerías Berisso, Blanco Nieve, Color Living, o Marechiare, entre otras millares. No menor es el hecho de que otras miles recortaron su nómina de trabajadores o bien cerraron algunas de sus plantas productivas, como GM, Peugeot, Georgalos, Frávega, Electrolux, Granja Tres Arroyos, Mabe, TN Platex, DBT-Cramaco, Luxo, Vulcalar, Textilanade, Alliance One y Dana, entre muchas otras.
Si se tiene en cuenta que el 99,8 por ciento de las empresas argentinas son medianas, pequeñas y micro, es decir, aquellas agrupadas bajo el rubro mipymes, que explican el 75 por ciento del empleo formal privado, no resulta extraño que la destrucción récord de empresas durante el actual gobierno haya incidido de la misma forma en la destrucción del empleo registrado.
De acuerdo con el capítulo sobre empleo del último informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, integrado por docentes e investigadores de Universidad Nacional de Rosario y realizado sobre la base de datos oficiales de la Secretaría de Empleo, desde la asunción del gobierno de Milei se destruyó un empleo formal privado cada tres minutos, lo que da cuenta de un total de 200.941 empleos destruidos hasta enero de este año, a los que hay que sumar otros 15.065 de trabajadoras de casas particulares, que se contabilizan de forma independiente por tener un régimen particular, todo lo cual contribuyó al salto del desempleo del 5,8 al 7,5 por ciento durante la gestión del actual gobierno.
La destrucción de empresas y puestos de trabajo en magnitud superior a los años que incluyeron los coletazos de la crisis de 2001 y de la pandemia tiene su correlato también en la caída salarial. Y es que tal como lo formula la ciencia económica, la caída del empleo tiene su correlato en un mayor “ejército industrial de reserva”, es decir, desocupados con intenciones de trabajar que promueven una mayor competencia entre los mismos trabajadores por un empleo, lo que los lleva a aceptar menores salarios para conseguir trabajo.
Según el Mirador, el salario real en el sector privado quedó 7 por ciento por debajo del nivel que tenía al asumir Milei, con lo que en el acumulado entre noviembre de 2023 y enero de 2026, cada trabajador acumuló una pérdida de 2,2 millones de pesos.
Más de una vez desde el mismo gobierno han dicho que estos resultados son solo el costo a pagar por un futuro venturoso. Sin embargo, no es eso lo que evidencia la última encuesta a industriales efectuada por el propio Indec. Frente a la pregunta sobre cómo esperan que evolucione el número de empleados durante los próximos tres meses, solo el 3,7 por ciento respondió que aumentará, mientras que el 79 por ciento no espera cambios y el 17,3 espera que disminuya.
