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Caras y Caretas

           

El Coro Nacional de Niños y un año lleno de música

La directora, María Isabel Sanz, repasó la trayectoria del grupo artístico y adelantó los proyectos para 2024.

Entrevistada por Caras y Caretas, la directora del Coro Nacional de Niños (CNN), María Isabel Sanz, adelanta los proyectos del grupo que tiene como meta la expresión artística del repertorio coral en todos los ámbitos del país, a la vez que promueve la formación profesional de los pequeños cantantes que en él intervienen. Hasta fines de 2009, el CNN fue dirigido por la maestra Vilma Gorini de Teseo. Al año siguiente Sanz asumió el cargo.

El organismo posee un espíritu musical de gran amplitud y mantiene siempre la premisa de la mejor calidad artística posible. Esto se refleja en la prolífica trayectoria del coro y en la interpretación de obras, fundamentalmente a capela, pero también sinfónico-corales o escritas para otras formaciones musicales.

Su vasto repertorio abarca desde la música de cámara del Renacimiento hasta la actualidad, y también incluye el género operístico. Cuenta con seis registros en su historia y fue convocado a participar de la banda sonora de las películas Yo, la peor de todas (1990), de María Luisa Bemberg, y Tetro (2009), de Francis Ford Coppola.

El último concierto de 2023 del Coro Nacional de Niños fue el 21 de diciembre en la sede del ex Ministerio de Cultura de la Nación (convertido en Secretaría por el gobierno de Javier Milei), ubicada en Alvear al 1600 de la ciudad de Buenos Aires. Caras y Caretas estuvo presente y conversó con su directora, María Isabel Sanz.

–¿Cómo surgió el Coro Nacional de Niños?

–Durante 1966 comenzaron las conversaciones informales dentro de la Subsecretaría de Cultura de la Nación con la intención de crear dos organismos corales con el objetivo de promover y estimular la actividad coral en nuestro país. Finalmente, con un decreto con fecha del 14 de noviembre de 1967, se dio origen al Coro Polifónico Nacional y al Coro Nacional de Niños. Si bien durante 1967 el Coro realizó muchos conciertos, la presentación formal se produjo al año siguiente en el  Museo Nacional de Arte Decorativo.

–Usted fue alumna del Coro. ¿Cómo fue pasar de ser coreuta a ser directora?

–Si bien la mía no es una familia de músicos, es una familia musical. Mis padres fueron fundamentales para acercarme y acompañarme en todas mis incursiones musicales: estudios de guitarra, piano y el Coro Nacional de Niños. Todo se fue sucediendo y enlazando con naturalidad. Luego, el Conservatorio Nacional “Carlos López Buchardo” –más tarde Universidad Nacional de las Artes–, profesores particulares me formaron y me llevaron al ámbito profesional. El haber sido niña integrante del Coro durante ocho años me da el plus de conocerlo desde adentro. Entiendo y comparto lo que sienten los chicos en los ensayos y en los conciertos. Antes de llegar a la dirección del Coro, mientras me iba formando, me desempeñé como maestra preparadora y como pianista acompañante del Coro durante nueve años en cada cargo. Mi llegada a la dirección fue un eslabón más de mi vida junto al Coro.

–¿Cómo se logra que los chicos y chicas canten como ángeles?

–El proceso de enseñanza en el Coro Nacional de Niños es sumamente completo y continuo. Para lograr el sonido del Coro se educan la voz y el oído armónico. Se trabaja sobre distintos ejes: relajación, respiración, colocación de la voz, afinación, dicción y lectura musical. Por supuesto, todo esto sobre un repertorio variado, poniendo énfasis en las obras argentinas.

–Las giras deben ser momentos muy esperados…

–Sí, son momentos muy esperados y atesorados por todo el Coro. A lo largo de estos 56 años de vida el Coro ha visitado casi todas las provincias argentinas. A algunas hemos ido muchas veces y a tres no fuimos nunca (Jujuy, Catamarca y Tierra del Fuego). Siempre es una gran alegría llevar nuestro canto y el problema para realizarlas es el financiamiento económico. También hemos realizado importantes giras al exterior en representación de nuestro país, llevando la música de nuestros compositores. Hemos ido varias veces a Brasil, a México, a Dinamarca, a Italia y a El Vaticano.

–¿De qué modo se prepara a chicos tan chicos no solo desde la técnica sino también desde lo emocional y desde la disciplina?

–La música va lentamente  transformando todo. Los chicos empiezan a disfrutar del orden del ensayo, del silencio para escuchar cómo va mejorando su emisión vocal, de cantar a varias voces, la alegría de los conciertos, hacer amigos y compartir algo que aman y que los une, el Coro. Sin darnos cuenta, haciendo música ensayo tras ensayo, un día están preparados para cantar en cualquier lado y son auténticos profesionales.

–¿Qué proyectos y expectativas tienen para este año que recién comienza?

–Vamos a recibir a los Niños Cantores de Basilea (Suiza), seremos sus anfitriones y compartiremos conciertos con ellos. Tenemos planeadas varias giras por nuestro país, incluida una participación en el Festival Internacional de Música de Bariloche. Queremos llevar adelante dos proyectos musicales que no pudimos concretar en 2023: la realización de un cuento musical con títeres incluidos y la realización de una obra de Bach con instrumentos antiguos. También tenemos planeadas presentaciones con varias orquestas, además de la Orquesta Sinfónica Nacional. Vamos a cantar la “Séptima cantata”, de Roberto García Morillo, a cuarenta años de su estreno, y la “Misa de los niños”, de John Rutter, además de nuestro tradicional repertorio a capela. Tendremos un año intenso, lleno de música.

Escrito por
Daniela Lozano
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