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Caras y Caretas

           

“Debimos plantear la ilegitimidad de la deuda en los fondos internacionales”

Fernanda Vallejos, economista y ex diputada del Frente para la Victoria, desplegó una actitud sumamente crítica de las políticas del FMI durante el gobierno de Mauricio Macri, pero también del acuerdo suscripto por Alberto Fernández.

Temprana crítica del acuerdo suscripto por el gobierno anterior con el FMI, pero también severa cuestionadora hacia el interior de su propio espacio político, como consecuencia de la firma de las Facilidades Extendidas para afrontar el compromiso heredado, la economista Fernanda Vallejos, diputada del FpV entre 2017 y 2021, desarrolló un intenso y dilatado alegato en su libro El FMI y la deuda. La estructura de la dominación (Ediciones Continente). Escrito en colaboración con el historiador Alejandro Olmos Gaona, palabra calificada en la materia, abunda en conceptos claros y datos duros para fustigar el rol cumplido por el organismo financiero global en las economías emergentes.

–Usted fue una de las primeras voces que condenó el endeudamiento del gobierno anterior desde la Cámara baja, incluso antes del anuncio oficial.

–Las primeras noticias sobre las negociaciones se conocieron por versiones periodísticas, el 4 de mayo de 2018. El 7 de mayo ingresé un proyecto que sostenía entre sus fundamentos: “En la Argentina y toda América latina, el Fondo Monetario Internacional ha cumplido el rol de velar por los intereses de los acreedores internacionales y las potencias desarrolladas occidentales a las que usualmente pertenecen dichos acreedores. El interés del Fondo, por lo tanto, no ha sido históricamente custodiar el pleno empleo, los ingresos de los trabajadores y los jubilados, ni el desarrollo productivo e industrial”. El proyecto, como era costumbre, fue ignorado, y no hubo ninguna respuesta del Poder Ejecutivo. Pero, al día siguiente, el 8 de mayo, Macri reconoció, en un mensaje grabado y en cuestión de segundos, que las conversaciones con el FMI estaban en marcha. Ese mismo día ingresé otro proyecto repudiando las negociaciones con el Fondo Monetario, en el que se instaba “al Poder Ejecutivo que se abstenga de tomar cualquier tipo de empréstito del FMI, ya que el endeudamiento con dicho organismo implicaría la cesión de soberanía y el condicionamiento económico de los futuros gobiernos”.

–¿Cómo podemos entender un préstamo semejante del FMI, vulnerando incluso sus propios estatutos?

–Está claro que estaba avalado en su accionar por la decisión política de EE.UU. de endeudar a la Argentina. El interés estadounidense en alinear geopolíticamente a América latina detrás de su estrategia es, probablemente, la única forma de explicar el otorgamiento a nuestro país del préstamo más grande de la historia de la institución multilateral. Claro que el gobierno de Macri no era una administración cualquiera, sino que representaba el primer caso de una fuerza política abiertamente neoliberal que llegó al gobierno por medio del voto popular después de la era de gobiernos progresistas que lideraron los destinos de la región a partir de los primeros 2000, por lo que cumplía un rol geopolítico en América latina.

–¿Cuál fue el destino de los fondos?

–Los desembolsos acordados sirvieron para financiar la formación de activos externos y la salida de capitales especulativos. Tanto el ingreso de las divisas en el momento de cada uno de los desembolsos como las salidas de los dólares, en una escandalosa puerta giratoria, están perfectamente registrados en el Balance Cambiario del Banco Central, un registro público, de actualización mensual, que cualquiera puede verificar por sus propios medios.

–¿Basta para considerar ilegítima la deuda contraída o parte de ella?

–La laxitud con la que el organismo se manejó en relación con la enorme fuga de capitales que coexistió con la vigencia del programa, es decir, bajo su tutela, fue uno de los aspectos más controversiales, largamente debatido por economistas y juristas, así como base de denuncias judiciales actualmente acumuladas con la querella criminal impulsada por el Estado nacional.

–La pregunta crucial en este punto refiere a las alternativas posibles a la renegociación encarada por el gobierno de Alberto Fernández.

–Siempre hay alternativas. Y muchos lo entendimos y planteamos de esa manera desde antes de la asunción del gobierno del Frente de Todos,en diversos ámbitos públicos y privados. El Estado argentino tenía (y tiene) la posibilidad y, yo diría, la obligación de dar a esta deuda, montada sobre intereses geopolíticos ajenos a nuestro país, el tratamiento adecuado. Ello implica, por una
parte, construir una geopolítica de la deuda. Las tendencias actuales, más fácilmente visibles para la ciudadanía, que apuntan a una reconfiguración del orden mundial, junto con la determinación de las potencias emergentes en la exigencia de una rejerarquización del orden jurídico internacional, nos dan la razón.

AQUÍ, ALLÁ Y EN TODAS PARTES

“Llevamos nuestra posición al plano internacional”, se explaya Vallejos, remitiendo a la campaña lanzada, en el marco de la Progressive International, durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial de 2022, donde participó junto a expertos de diversos países, como Yanis Varoufakis, de Grecia, o Andrés Arauz, de Ecuador. “Desde la Argentina planteamos la oportunidad de solicitar una Opinión Consultiva ante la Corte Internacional de Justicia, a través de una petición que el país debería llevar a la Asamblea de Naciones Unidas. Una estrategia apegada a las disposiciones del derecho internacional que nos asiste como país soberano”, apunta.

–¿El exministro Guzmán fue el villano de la película o un simple actor de reparto?

–Martín Guzmán, avalado, por supuesto, por el Presidente de la Nación, tiene una responsabilidad compartida inexcusable en haber conducido una negociación que perjudicó a la Argentina y la convirtió en presa fácil de intereses ajenos a nuestra Nación, acorralada previamente a la firma del acuerdo de marzo de 2022. Por la pésima gestión económica del frente externo de la economía que le impidió a la Argentina acumular reservas en el BCRA y, por ende, fortaleza para defenderse.

–¿Cómo se verifican los condicionamientos impuestos por el FMI?

–Se verifican cotidianamente en la pérdida de autonomía para el diseño de la política económica doméstica, donde la regla más dura de las acordadas, desde mi perspectiva, tiene que ver con la fijación de la política cambiaria, mientras todos sabemos que la aceleración de la tasa de devaluación del tipo de cambio oficial se traduce automáticamente en mayor inflación.

–¿Cuál es la lectura política?

–Cuando vemos que el Presidente se reúne con su par de EE.UU., no es para poner sobre la mesa los intereses permanentes de la República Argentina, sino para solicitar el “apoyo” de ese país. Y, por supuesto, la contracara de ese “apoyo” pírrico resulta ser una serie de exigencias, que descentran a la Argentina, buscando mantenerla bajo la égida de los EE.UU. y sometida a la Estrategia de Seguridad Nacional de ese país, aun cuando los intereses estratégicos de nuestro país vayan en otro sentido.

Escrito por
Oscar Muñoz
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