¿Peligran las milongas porteñas? Estos espacios que sostienen al tango y a su público en los distintos barrios hoy viven una ardua realidad. El Gobierno de la Ciudad, que dirige Jorge Macri, recortó en un 39 por ciento el presupuesto de BA Milonga, el principal programa de fomento de la actividad: un número muy por encima de la poda que padecieron otras líneas similares. Presentado el presupuesto 2027 del Ejecutivo porteño ante la Legislatura, el temor de que se profundice el recorte es palpable. ¿Subsistirán las milongas?
Como explican desde la Asociación de Organizadores de Milongas (AOM) y desde Milongas con Sentido Social (MiSeSo), en 2025 el presupuesto destinado a esa línea de fomento bajó de 377 millones de pesos a 304 millones. Aunque ninguna otra línea de fomento pudo sobrellevar la inflación, BA Milonga fue la única que perdió presupuesto en términos nominales. Indexando el monto de 2025, la variación interanual alcanza un saldo negativo del 39 por ciento: más del doble que lo que sufrieron otros sectores. “Si tuviera que usar una palabra, diría ‘ninguneo'”, señala Valeria Buyatti, referente de MiSeSo.
Esa agrupación, junto con AOM, reclama ante el Ministerio de Cultura porteño, dirigido por Gabriela Ricardes, por el menguante presupuesto oficial para apoyar la actividad. “Con el recorte presupuestario que tuvimos en BA Milonga este año nos vemos atados de pies y manos para poder seguir trabajando tranquilamente”, coteja Oscar García, de la AOM. Desde las asociaciones reclaman también la falta de explicaciones por el ensañamiento y encono. Para colmo, durante el curso de 2026 el Ministerio de Cultura recortó aún más el presupuesto y lo bajó de 304 a 251 millones. ¿Qué alternativas les ofrecieron desde el gobierno de la ciudad?
Tras una carta de AOM y MiSeSo a la ministra Ricardes, sus representantes fueron recibidos por Leonardo Bellante, subsecretario de Patrimonio y Desarrollo Cultural. Dos meses más tarde, el Ministerio aceptó restituir al programa 64 millones de pesos. Mientras esperan que se deposite ese monto y el pago de otras obligaciones atrasadas (como la Semana de las Milongas), las organizaciones reclaman “un refuerzo presupuestario adicional para el año en curso y una participación en el presupuesto 2027 que esté a la altura de lo que el sector aporta a la cultura y al turismo porteño”.
En la carta que le enviaron a la ministra, las asociaciones recordaron que “las milongas constituyen una política cultural estratégica para la ciudad de Buenos Aires. Son espacios de trabajo, producción cultural, patrimonio vivo y uno de los principales motores de la actividad tanguera y turística”. También advirtieron: “Debilitar el único programa destinado a su sostenimiento implica un grave retroceso para el sector y contradice claramente el valor que la Ciudad sostiene respecto del tango como patrimonio cultural”. Los números del tango hablan: en Buenos Aires se realizan 740 milongas por mes, con cerca de 70 mil asistentes.

El Mundial sí, la milonga no
“Para ello, la inversión mensual del sector promedia los 666 millones de pesos, y la inversión anual alcanza los 7.800 millones”, señalan desde AOM y MiSeSo. ¿Qué observa Valeria Buyatti? “Lo de las milongas es escandaloso, porque se les quitó mayor presupuesto que al resto de los programas.” Desde el gobierno de la ciudad anunciaron con bombos y platillos el Tango BA Festival y Mundial 2026, que se llevó a cabo del 19 de agosto al 2 de septiembre, “y parecería que el tango está solo en esos meses, cuando quienes organizamos las milongas lo hacemos durante todo el año. Que no les quiten presupuesto a las milongas”.
Prosigue Buyatti, de MiSeSo: “Este año nos dieron cinco entradas por milonga para que fueran los milongueros gratuitamente a las sedes del Mundial. Realmente es escandaloso. Después de muchísimas luchas y reuniones, se fueron pasando la pelota entre el Ministerio de Cultura y el Poder Legislativo, y quedó en claro que el Poder Ejecutivo es el que presenta el presupuesto y el que lo ejecuta. La Defensoría de la Ciudad hizo un pedido de informes y después de todas las reuniones logramos recuperar un poco de lo perdido: nos van a hacer un pequeño ajuste de casi el 28 por ciento, y calculamos que en un mes, más o menos, estará llegando. Pero sin todas estas averiguaciones, aquello ni siquiera hubiera sucedido”.
Buyatti ignora las causas de este “ninguneo”: “Está demostrado que hay una prioridad en el Mundial de Tango. Parecería que nos ponemos en contra, pero todo lo contrario. No sé por qué motivo se recorta el presupuesto a la actividad milonguera, cuando mueve millones en el año, los organizadores invertimos mucho y les da trabajo a miles de personas: hay profesores, músicos, bailarines. También están los clubes y salones que cobran el alquiler, los sonidistas, los iluminadores, los mozos. Hay un montón de gente que trabaja alrededor de las milongas, pero nunca nos dan una explicación de por qué esta quita de colaboración”.
Si se cuenta el aporte que hace el programa BA Milonga a la actividad, “es menos de un diez por ciento por milonga –estima Buyatti–. Y las milongas requieren artística, bailarines y orquestas, y, al no tener ese diez por ciento, la consecuencia primera es que no pueden contratar artística, porque si no terminás perdiendo dinero, o terminás pagando por trabajar. En esto se ven perjudicados todos. Yo misma, como milonguera, priorizo una milonga que tenga música en vivo a una que no la tenga”. Y las milongas más grandes “pagan mucho más de alquiler y necesitan más empleados para sostenerse. Tampoco se ven beneficiadas”.
La crisis del sector milonguero no se escinde de la crisis general del país: “La gente que antes iba a bailar cuatro veces por semana hoy puede ir con suerte una –dice Buyatti–. Si bien es una actividad cultural barata, con la entrada más la consumición y el transporte se hace un presupuesto, y no todo el mundo lo puede sostener”. Pero los organizadores “no podemos subir la entrada, ni queremos subirla, porque la gente no la puede solventar. Hoy no tenemos prácticamente ningún tipo de apoyo a nivel estatal para poder llevar adelante los eventos con la artística que nos gustaría poder tener”.
Pero las milongas necesitan sobrevivir y subsistir. Oscar García, desde la Asociación de Organizadores de Milongas (AOM), aporta una mirada similar: “Nos pasaron de un lado a otro, tanto desde el Ministerio hacia los legisladores como desde los legisladores hacia el Ministerio. Nadie nos dice por qué al programa cultural de la ciudad que le recortaron mayor presupuesto fue a BA Milonga. Nos quedamos sin una respuesta clara y concreta”. ¿Qué entiende entonces? “Probablemente todo lo que nosotros vemos como algo cultural de fondo posea un enfoque bien diferente al del gobierno de la ciudad. Tenemos muchas diferencias en el enfoque de las miradas acerca de cómo sostener la cultura.”
En concreto “a las milongas no les dan el lugar que tienen que tener, cuando son la cuna de la historia del tango. Son un lugar súper importante de la cultura tanguera desde hace más de cien años”, dice García, y agrega: “Cada vez que planteamos ciertas cosas, las hacen diferentes, porque les sería mucho más conveniente manejar el tango desde la Usina del Arte”. Y por los planes económicos actuales “los costos operativos de las milongas son cada vez más altos, la gente asiste menos, consume menos, y, como se dijo, los organizadores no podemos contratar artística por los costos elevados de las orquestas y el sonido”.
Hoy por hoy “es muy difícil poder congeniar todo eso debido a la situación económica que estamos atravesando. BA Milonga es una pequeña ayuda, pero si cada año la vienen recortando, la vienen achicando, se hace inviable la actividad. Y eso que a las milongas viene gente de todo el mundo, compra ropa, toma clases, ve las orquestas en vivo, ve a las parejas de baile danzar en vivo, y todo eso sucede dentro de nuestros espacios”. ¿Qué queda por delante? “Seguir visibilizando este problema en la comunidad. También estamos presentando un proyecto para que las milongas sean declaradas y reconocidas como patrimonio cultural intangible de la ciudad. No se puede borrar la identidad milonguera”.
