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Caras y Caretas

           

Una rivalidad para la gilada

Ilustración: Martín Fleischer

Un poco el marketing y otro poco la impronta de cada banda abonaron el mito de las veredas opuestas. En realidad, los de Liverpool y los de Londres tienen una historia de colaboraciones y fraternidad que se mantiene hasta hoy.

¿Beatles o Stones? ¿Stones o Beatles? No es obligación elegir, aunque a veces los gustos nos inclinan naturalmente hacia uno de los lados.

La irrupción de los Beatles a comienzos de la década del 60 rompió con todos los moldes. Algo similar a lo que había ocurrido en Estados Unidos con Elvis en los 50. Presley fue secundado por otros pioneros del rock and roll, el country y el blues como Chuck Berry, Little Richard, Jerry Lee Lewis, Bo Diddley, Johnny Cash y más. Los Beatles fueron el motor y encabezaron la famosa “Invasión Británica” junto a los Rolling Stones, The Who, The Kinks, Small Faces y The Animals, entre otros. Los de Liverpool habían lanzado Please Please Me, su primer disco, en marzo de 1963. Los Stones en tanto, su primer single con versiones de “Come On” (Chuck Berry) y “I Want to Be Loved” (Willie Dixon), en junio del mismo año.

Andrew Loog Oldham, hábil mánager de los Stones, los incentivaba a grabar sus propias canciones, buscaba algún tema comercial y radial y se lo comentó a Lennon y McCartney, que grababan With The Beatles. De inmediato, le ofrecieron una canción y así llegó la posibilidad de registrar “I Wanna Be Your Man”. Oldham llevó a los Beatles a Studio 51, un club de jazz cerca de Charing Cross Road donde ensayaban los de Dartford y allí intercambiaron acordes e ideas. El 1° de noviembre salió el nuevo sencillo con “Stoned” (firmado como Nanker Phelge, seudónimo de la banda) en la cara B, que alcanzó el puesto 12 de las listas británicas. Se habían conocido poco antes, el 14 de abril del 63, cuando los Beatles fueron a verlos a un show en el Crawdaddy Club de Richmond.

UNA ESCENA COMPARTIDA

Los Beatles dominaban los rankings hasta el lanzamiento del primer disco de los Rolling Stones en abril de 1964 y, a lo largo de esa década dorada, ambas bandas intercalaban sus creaciones en la cima de las listas, generando una competencia musicalmente tan rica como amistosa. Los Beatles con su imagen limpia y prolija, los Stones, transversalmente opuesta: sucia, rebelde, salvaje y sexual. Esa rivalidad y esa antagónica apariencia sirvió como herramienta de marketing para impulsarlos a desafiarse y superarse. Entre ellos, a excepción de algunas declaraciones más amarillistas que otra cosa, por lo general reinaba la armonía e incluso se ponían de acuerdo fijando las fechas de los lanzamientos para no pisarse.

En los 70 Lennon declaró que Jagger era una caricatura que bailaba como una marica. Keith tomó la posta y dijo que la etapa de gloria Beatle era parte del pasado. En 1986, McCartney compartió escenario con Jagger y en el 88 el propio Mick indujo a los de Liverpool con un divertido discurso en el Salón de la Fama. Ya en los 2000, Richards invitó a McCartney de vacaciones a las Islas Turcas y Caicos y Ronnie tocó en vivo junto a Paul, que fue parte de su programa radial. En 2020, McCartney dijo que los Stones eran una banda de covers de blues y que los Beatles eran mejores. Mick respondió que su banda aún sigue activa tocando en vivo por todo el mundo. Dardos mediáticos inofensivos y parte del circo que se inició hace más de sesenta años.

Los Beatles provenían de hogares humildes de Liverpool, y los Rolling de clase media de los suburbios de Londres. En sus inicios fueron más salvajes los de Liverpool, sobre todo en su densa etapa de Hamburgo. Sin embargo, quedarían etiquetados por sus trajes, sus flequillos y sus contagiosas melodías pop. Los Stones, en cambio, por su postura desaliñada y sus excesos en tours maratónicos cargados de blues y rock and roll.

La esencia de cada artista puede ser comparable precisamente en el sonido y la actitud de “I Wanna Be Your Man”. La cantada magistralmente por Ringo tiene todo su sello, es más limpia y cuenta con ese beat genial e inconfundible; la de sus Majestades es sucia, más oscura, la línea de bajo de Wyman tiene un groove aplastante, las guitarras de Keith y el slide de Brian Jones son sanguíneos y los alaridos de Mick desenfrenados. No sería la única que grabaron ambas bandas: en ese 64 las dos lanzaron “Money (That’s What I Want)”.

Las diferencias fueron marcadas y este es el primero de infinidad de ejemplos entre la mayor banda rock pop de la historia frente a la más grande de rock and roll de todos los tiempos. Los años iban a seguir confirmando la tendencia. Unos cantaban al amor, los otros al sexo y las drogas.

Los Beatles viajaban en submarino amarillo mientras los Stones lo pintaban de negro; unos cantaban “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, otros peleaban en la calle; los primeros confesaban que todo lo que necesitas es amor y los Renegados de Dartford, que no podían obtener satisfacción; los Beatles lo dejaban ser, los Stones lo dejaban sangrar… Cuando la raíz está en el blues, las diferencias son insalvables. Los himnos eternos de los Fab Four enmarcados dentro de la canción clásica e inmaculada de Abbey Road, frente a aquellas gemas grabadas en un cuarto de 2×2 en Denmark Street o más tarde en un húmedo sótano del sur de Francia. Los Beatles fundaron Apple Records en 1968; el quinteto, Rolling Stones Records en 1970, y alguien dijo que la boca se devoraba a la manzana…

AMIGOS SON LOS AMIGOS

Entre sus orígenes y la actualidad, hubo infinidad de colaboraciones, respeto y recíproca admiración. Brian Jones ayudó a George Harrison a perfeccionar el uso del slide, a la vez que George sugirió a los directivos de Decca que firmaran a los Stones. Así fue durante todo el tiempo. Una mano de un lado, la respuesta del otro. En 1967, Lennon y McCartney hicieron los coros para el single “We Love You” y en teoría también en “Dandelion”, a la vez que Jagger y Richards se sumaron a los de “All You Need Is Love”.

Brian Jones tocó percusión y coros en “Yellow Submarine”, que vio la luz en enero de 1969 en el disco homónimo, y el saxo en “You Know My Name (Look Up the Number)”, editado en 1970, a casi un año del fallecimiento de Brian. En diciembre de 1968, los Rolling Stones grabaron su mítico Rock and Roll Circus y participaron a Lennon, que se sumó al supergrupo The Dirty Mac. Interpretó junto a Keith Richards, Eric Clapton y Mitch Mitchell “Yer Blues” del White Album y, en 2019, aparecieron tomas de ensayos de “Revolution”, una zapada titulada “Warm Up Jam” y una segunda versión de “Yer Blues”.

En el 73, Jagger grabó guitarra acústica para “Is Winter Here to Stay”, de Yoko Ono, incluido en Approximately Infinite Universe, y Lennon produjo para Mick “Too Many Cooks (Spoil the Soup)”, que recién vio la luz en forma oficial en 2007. Al año siguiente, Ron Wood y Harrison compusieron “Far East Man”. Ronnie la incluyó en I’ve Got My Own Album to Do, su primera aventura en solitario, con George en slide y Mick Taylor en el bajo, y Harrison lanzó la propia y más extensa en Dark Horse, que además tuvo el aporte de Wood en guitarra en el tema “Ding Dong, Ding Dong”. Ronnie aparece en los créditos como Ron Would If You Let Him.

En 1981, Ringo Starr convocó a varios amigos para la grabación de Stop and Smell the Roses. Wood aportó guitarra acústica, bajo, saxo y coros para “Dead Giveaway”, firmada en coautoría con Ringo (Starkey/Wood) y en la reedición del 94, guitarra, teclado y coros para “Brandy”, y lo mismo junto a Keith Richards en guitarra para el otro inédito titulado “Wake Up”.

A mediados de la década del 90 Bill Wyman convocó a Harrison, que dejó su sello indeleble de guitarra slide en “Love Letters” para Double Bill, de los geniales Rhythm Kings. Una de las últimas apariciones del guitarrista antes de su muerte, en noviembre de 2001. Bill luego le rendiría tributo registrando “Taxman” en el disco Songs from the Material World de 2003.

En 1996, el fantástico Anthology 3 incluyó “What’s the New Mary Jane”, de Lennon-McCartney, con Brian Jones en xilofón o campanas, y Paul McCartney grabó una línea de bajo asesina en “Bite My Head Off” de Hackney Diamonds, de los Stones, lanzado en 2023. Y se especula con otra colaboración de Paul que aparecerá en el próximo disco de los Rolling en 2026.

Los de Liverpool construyeron su incomparable carrera en tan solo seis años y siete meses. Los Stones, desde hace 63 años y contando. Ambos dejan un legado eterno, irrepetible e inoxidable. Transformaron el mundo con su huella sagrada. Unos son historia, los otros continúan llevando el circo más grande de rock and roll por los escenarios del mundo; todos edificaron interesantes carreras solistas, con Lennon como el más simbólico del siglo pasado y por lejos, por letras, sonido y actitud. Fue, sin duda, el más “Stone” de los Beatles, aunque mi preferido sea George. No hay obligación de elegir, pero si hay que optar por uno, me inclino por los Stones, porque quizá sea tan solo la naturaleza de mi juego.

Escrito por
Diego Perri
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