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Caras y Caretas

           

Lennon solista

Ilustración: Juan José Olivieri

La imagen, las ideas y hasta la música del Lennon en solitario
distan bastante del que tocaba en los Beatles. Ambos son icónicos y perfectamente reconocibles, pero diferentes.

a icónica imagen del Lennon espiritual, profundo, con el cabello rodeando el rostro y los eternos lentes de marco circular es la que sin duda quedó impresa en la memoria. Pero esa imagen, no solo de un rostro sino también de un carácter, es de su etapa solista. Es seguramente el Lennon que más se recuerda, al menos por una gran mayoría. En cambio, en la historia Beatle, John era la figura irreverente, irónica y burlona, el guitarrista que se balanceaba sobre sus rodillas y cantaba mascando chicle, portador de una risa fresca y permanente que ocultaba, acaso, dolores internos y rencores que comenzarían a eclosionar más adelante. El Lennon solista es el del piano, el de “Imagine”, el político, reflexivo y enamorado. El de la remera sin mangas con la estampa de New York City, aquella ciudad a la que fue a vivir en 1971 y donde desarrollaría casi toda su carrera y encontraría, también, la muerte.

Los Beatles aún no acababan de colapsar y Lennon ya había dado sus primeros pasos en solitario, influido por la compañía permanente de quien pronto sería su segunda esposa, Yoko Ono. En la época en que se producía el Álbum Blanco, John y Yoko se habían convertido en una dupla extremadamente unida, al punto de la obsesión, al menos en la visión de los otros Beatles.

Así aparecieron los primeros protoproyectos, con tres discos de música experimental: Unfinished Music No. 1: Two Virgins (1968), el de la polémica tapa de John y Yoko desnudos, y Unfinished Music No. 2: Life with the Lions (1969), ambos con pistas extensísimas, que contienen loops, efectos y fragmentos de canciones, piezas abstractas más cerca de “Number Nine” que de “Nowhere Man”. Wedding Album (1969), en cambio, reúne sonidos del casamiento, las voces de ambos llamándose el uno al otro, y el audio del bed-in de Ámsterdam, una de las dos jornadas de protesta contra las guerras. Luego hay un cuarto álbum en vivo con versiones de John de sus temas en los Beatles, el anticipo de algunos como solista, y covers de rock de los 50. Se llamó Live Peace in Toronto 1969. La mitad del disco contiene una improvisación vocal de Yoko Ono sobre una base de rock salvaje e indefinido.

Serían los puntos de quiebre entre el artista y el grupo que él mismo había fundado y del que estaba hastiado, como casi todos ellos. Era una forma de decirles “ya no pertenezco a ese lugar”, para de alguna manera empezar de nuevo desde cero, starting over, como cantaría años más adelante.

NO CREAN EN BEATLES

El lanzamiento solista oficial fue a fines de 1970 con John Lennon/Plastic Ono Band. El disco, además de ser muy esperado y convertirse en oro en Estados Unidos, fue en parte resultado de la terapia primal a la que John y Yoko se sometieron ese año con Arthur Janov, autor de El grito primal. El corte y primer tema, “Mother”, es un exorcismo del dolor por la pérdida de su madre: “Madre, me tuviste, pero yo no te tuve. Yo te quería, pero vos no me quisiste…”, canta un desgarrado John después de unas campanadas que parecen anunciar un réquiem lejano. Casi todo el disco es un canto de sí mismo, como se refleja en “God”, donde Lennon enumera todo aquello en que no cree, culminando en el “don’t believe in Beatles”, para quedar luego en silencio y rematar: “solo creo en mí… en Yoko y en mí”. El disco también contiene el icónico “Working Class Hero”, el héroe de esa clase trabajadora que los Beatles siempre reivindicaron por su origen.

Todavía vivía en Gran Bretaña cuando empezó a trabajar en Imagine, su segunda placa y la que probablemente fuera su marca artística, además de la más vendida y difundida en el mundo. El disco arranca con esa simpleza de los primeros acordes del piano y su voz proponiendo imaginar un mundo tan utópico como sencillo. En el documental homónimo se ve a Lennon en el estudio de su mansión de Tittenhurst Park mostrando la canción a sus músicos. Allí dice que es la que más le gusta y que para la grabación quiere usar “el piano blanco”. El mismo que quedó registrado en el video clip. El disco salió en 1971 y fue doble platino. Fiel a su estilo sin filtros, incluye la bella “Jealous Guy”, que parece intentar una justificación de sus tratos a las mujeres con que se cruzó. Y el insoslayable “How Do You Sleep”, dardo dirigido a Paul McCartney, en ese ida y vuelta venenoso que tenían a través de sus canciones. Allí le dice que lo único que logró hacer fue “Yesterday”. Un insulto artero y, sin dudas, infundado.

Jon Wiener, uno de sus biógrafos, asegura que las declaraciones “políticas” de Imagine dieron lugar a la vigilancia del FBI y a intentos de deportación de los Estados Unidos, adonde iría a vivir poco después. Justamente en 1972 lanzó Some Time in New York City, aunque sin mayor repercusión comercial, rechazado por las participaciones de Yoko en varias canciones. El disco abre con “Woman Is the Nigger of the World”, un himno crítico del lugar reservado a la mujer que recuerda a El segundo sexo, de Simone de Beauvoir: “La mujer es esclava de los esclavos”, aúlla Lennon. La persistente persecución lo llevó a alejarse del activismo político, pero también se distanció de su esposa, en lo que llamó “el fin de semana perdido”.

En 1973 salió Mind Games, con mejor acogida del público, aunque lejos de sus grandes marcas. En sus letras parecía reflejar su inestabilidad emocional por la separación, mientras mantenía una relación con quien era su asistente, May Pang. Este período abarcó también los discos Walls and Bridges (1974), que incluye el mítico “#9 Dream”, y posteriormente Rock ‘n’ Roll (1975), con versiones de clásicos del rock, entre ellos “Stand by Me”. Ese año John se reconciliaría con Yoko y nacería su hijo Sean. A diferencia del sufrido Julian, Lennon decidió suspender su carrera para dedicarse a criarlo. Fueron cinco años, que su hijo agradecería eternamente.

En esos tiempos tuvo algunos acercamientos cordiales con McCartney, que lo visitó en su departamento del famoso edificio Dakota. Hasta se rumoreaba de una reunión de los Beatles, que él negó: “¿Por qué debería volver diez años atrás para proveer una ilusión… que sé que no existe?”, diría en la famosa entrevista de Playboy.

Finalmente, en 1980 saldría a la luz Double Fantasy, que abría con toda una declaración: “(Just Like) Starting Over”. El disco también expresaba su vida familiar de esos años, con “Beautiful Boy”, dedicada a Sean, y la filosófica “Watching the Wheels”. Fue un éxito arrollador, pero Lennon no lo pudo dimensionar. Fue asesinado a pocas semanas. Cuatro años después, Yoko Ono contribuyó a la salida del álbum póstumo, Milk and Honey, destinado a convertirse en un éxito, incluso mayor que su antecesor.

Escrito por
Boyanovsky Bazán
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