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Caras y Caretas

           

Los Salieris de León

Ilustración: Víctor Augusto Peña

Numerosos artistas se nutrieron de la obra de Gieco, interpretan sus canciones y toman su influencia para crear sus repertorios y forjar un estilo.

El 20 de noviembre de 2021 León Gieco celebró su cumpleaños número 70 en el CCK. La fiesta se transmitió a través de Radio Nacional y a ese encuentro acudieron una decena de músicos, en una larga jornada histórica donde el cantautor de Cañada Rosquín repasó su vida junto a sus amigos, sentados todos en el escenario. Cada uno fue desfilando para hacer una versión de sus grandes canciones, a veces acompañado por el propio León. Ese encuentro fue todo un símbolo de cómo la obra de Gieco se impregnó en diferentes generaciones y escenas musicales: Lisandro Aristimuño, Chizzo de La Renga, Ricardo Mollo, Ligia Piro, Eruca Sativa, Los Tipitos, Andrés Giménez, Bruno Arias, Barbarita Palacios, Nadia Larcher, BB Asul, entre otros, cantaron sus canciones.

En esa celebración, Chizzo dijo: “De chico empecé sacando sus temas con la guitarra. Con los amigos del barrio sus canciones siempre estaban presentes en el fogón”. El guitarrista y cantante de La Renga contó que el ejemplo de León acompañando actos solidarios y diferentes luchas sociales inspiró al grupo para seguir el mismo camino. “Es un referente. Siempre se mantuvo del lado del pueblo”.

León Gieco y La Renga se conocieron en 1997 en el festival Ni Un Paso Atrás, en el 20° aniversario de las Madres de Plaza de Mayo, en el Estadio Ferro, donde también tocaron, entre otros, Divididos, Los Piojos, Attaque 77 y Actitud María Marta. Ese mismo año, Gieco invitó a Chizzo a grabar “El embudo” en el disco Orozco. De esa sesión también participó Ricardo Mollo, cantante y guitarrista de Divididos, grupo de rock atravesado por el folklore.

CONVERGENCIAS

No fue casualidad. Hay un puente entre el camino de León Gieco y Divididos: Gustavo Santaolalla. El músico produjo el primer disco de León y el álbum La era de la boludez (1993), de Divididos. “Sin querer se van trazando líneas que terminan siendo convergencias. Nuestras canciones tienen ese perfil más folklórico y fue un poco reivindicar eso que hacían Gustavo y León en los 70, además de esos condimentos que hacen este licuado que somos donde están Yupanqui y Mario Arnedo Gallo, papá de Diego”, relató Mollo en una charla con el periodista Eduardo Fabregat.

“León fue un artista de unión entre el folklore y el rock. Fue una antorcha que después muchos tomamos”, dice Lula Bertoldi de Eruca Sativa, power trío cordobés que completan Brenda Martin y Gabriel Pedernera. Hay otro lazo más fuerte que los une con León. “Mi mamá es docente de educación especial en Sunchales y cuando fundó en 1985 el primer colegio para niños con discapacidades lo llamó a León y fue a la inauguración en una salita muy humilde y donó todo lo recaudado en un recital que hicieron. Yo tenía meses de nacida y salgo en una foto donde me tiene a upa”, cuenta Bertoldi.

El espíritu solidario y el alcance musical de León lo transformaron en ícono de distintas tribus. Muchos se sintieron identificados con el sonido folklórico, o con el perfil más rockero. Los Piojos grabaron su propia versión de “Pensar en nada”, con León como invitado, en el disco Huracanes en luna plateada de 2002. Lo mismo sucedió con el grupo A.N.I.M.A.L, que grabó “Cinco siglos igual”, en el álbum Poder latino (1998): Andrés Giménez, cantante del grupo, se hizo amigo de León y cuando formó la banda D-Mente lo invitó a grabar un disco juntos. El resultado fue Un León D-Mente, que salió en 2009 con versiones más hardcore de sus clásicos.

CANCIONISTAS

Dentro de la canción de autor, León encontró en Lisandro Aristimuño una voz nueva. “Tenemos el mismo gusto y es un honor que cante mis canciones”. Para el cancionista de Viedma la figura de León es única: “Marcó mi carrera desde lo folklórico y lo rockero. Me demostró que se podía unir la música de nuestro lugar y nuestro folklore con la música del momento, de nuestro tiempo. Eso me rompió la cabeza”, dice Aristimuño.

El músico santiagueño Raly Barrionuevo creció marcado por los sonidos de su tierra –zambas, chacareras, gatos–, pero también recibió el influjo de León Gieco. Sus discos con un repertorio social acompañaron desde 2000 diferentes luchas del Movimiento Campesino de Santiago del Estero y se convirtió en uno de los herederos naturales de León: juntos grabaron “Zamba por vos”, de Zitarrosa, en el disco Ey Paisano (2004), de fuerte impronta social, producido por Luis Gurevich, mano derecha de Gieco en la composición de sus temas.

El jujeño Bruno Arias también tomó ese legado del compromiso social y letras que reflejan las problemáticas de las provincias. En su música puede homenajear a Víctor Jara, grabar con León un tema dedicado a los excombatientes de Malvinas o cantar un tema como “Marta Juana González”, dedicado a una docente militante fusilada por la última dictadura militar.

Con el cantante Abel Pintos la situación es otra. León le produjo su primer disco, Para cantar he nacido (1997), cuando tenía 13 años. También lo llevó de gira y terminó debutando en Cosquín, donde se convirtió en la revelación del festival.

El impacto cancionero de León se reflejó en muchos artistas de la movida folklórica. La cordobesa Paola Bernal, activista ecológica, grabó su propia versión de “La colina de la vida”, en su disco Por el camino (2007); Tonolec tiene su versión de “Cinco siglos igual”, en lengua originaria, y la catamarqueña Nadia Larcher plasmó una interpretación estremecedora de “El ángel de la bicicleta” en el cumpleaños 70 de León: su versión se puede ver en YouTube.

DE LAS RAÍCES AL MAINSTREAM

El disco De Ushuaia a La Quiaca, que León realizó junto a Gustavo Santaolalla en los 80, es todavía una referencia. En 2023, la cantora Barbarita Palacios, hija de Egle Martin, realizó una reinterpretación y homenaje de ese álbum y contó con la participación de León Gieco y Gustavo Santaolalla en “Canto en la rama” y “Yo vendo unos ojos negros”. El registro en vivo está en las plataformas. Inspirado en ese mapeo itinerante y con la misma idea de grabar a los músicos en su lugar, el acordeonista Chango Spasiuk hizo Polkas de mi tierra (1998), un trabajo arqueológico sobre la música de Misiones, que suena como una continuidad del disco De Ushuaia a La Quiaca.

En el mainstream de la música actual, Trueno, Wos, Cazzu y Milo J hablan de la realidad social con un espíritu de trovadores contemporáneos como Gieco. En sus rimas –junto a otros artistas indies como Big Buda, Sara Hebe y Kris Alaniz– aparece la crítica social y la reivindicación del trabajo de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.

Quizá todo ese legado se pueda condensar en la versión de “La memoria”, un recorrido histórico social de América Latina que Gieco grabó junto a cien artistas en el 22° aniversario del atentado de la AMIA. Si somos lo que recordamos, León Gieco es esa memoria para todas las generaciones. O como dice Lula Bertoldi: “Es un cantador de la historia argentina. Un faro”.

Escrito por
Gabriel Plaza
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