Un abismo separa a Juan Manuel Fangio del resto de los argentinos que compitieron en Fórmula 1. El Chueco ganó cinco títulos con cuatro escuderías distintas y fue subcampeón dos veces. Después de él, ningún otro argentino volvió a coronarse. Carlos Reutemann estuvo a un punto en 1981 y Williams, su propia escudería, lo impidió. Nadie más se acercó.
La historia posterior a Fangio en la elite del automovilismo es una sucesión de intentos. Solo dos argentinos ganaron carreras. Apenas siete sumaron puntos. Pocos llegaron al podio. Muchos corrieron una sola vez, sobre todo en los 50 y 60, cuando el Gran Premio de la República Argentina permitía inscripciones locales. De ese grupo, el caso más destacado es el de Oscar Gálvez: en su única carrera en F1, en 1953, fue quinto con una Maserati y sumó dos puntos. Otros que corrieron solo en Buenos Aires fueron Adolfo Schwelm Cruz, Jesús Iglesias, Roberto Bonomi, el tucumano Nasif Estéfano (luego campeón de TC en 1974) y Alberto Rodríguez Larreta. Tres argentinos tienen dos carreras registradas: Pablo Birger, Jorge Daponte y el ingeniero Alejandro De Tomaso.
Fangio debutó en la máxima a los 39 años, cuando la categoría aún no era oficial, y fue dominante durante las siete temporadas que corrió completas: ganó 24 de 51 grandes premios. Reutemann, en cambio, disputó 146 carreras y ganó 12. Comparado con el maestro, su marca parece menor, pero su trayectoria fue relevante: debutó a los 30 en Brabham y pasó por Ferrari, Lotus y Williams entre 1972 y 1982, con 45 podios y 6 poles. A veces llegó a equipos antes o después de sus mejores años. En 1978 ganó cuatro veces con Ferrari y fue tercero del campeonato, posición que ya había logrado en 1975. Dejó Ferrari justo antes del título de Jody Scheckter en 1979. En 1980 llegó a Williams y fue clave en el título de Alan Jones. En 1981, con un auto competitivo, peleó hasta el final y perdió el campeonato por un punto. Inició 1982 con un segundo puesto en Sudáfrica, pero se bajó del auto tras el GP de Brasil. El campeón fue Keke Rosberg. Reutemann es hasta hoy el último argentino en ganar una carrera: Bélgica 1981, en Zolder.
EL GRAN FROILÁN GONZÁLEZ
El otro argentino que ganó en F1 fue José Froilán González. Once años menor que Fangio, debutó con 28 años en Mónaco 1950. Fue discípulo de Enzo Ferrari y le dio al Cavallino Rampante su primera victoria, en Silverstone 1951. Ganó allí también en 1954. En total, disputó 26 carreras, logró 15 podios y 3 poles. En 1954 fue subcampeón detrás de Fangio: un 1-2 argentino que nunca se repitió.
Un intento fallido fue el del santafesino Alfredo Pian, quien chocó en la clasificación para Mónaco 1950 y no volvió a competir. Otros pilotos que participaron en pruebas oficiales sin llegar a largar fueron Juan Manuel Bordeu, Oscar Cabalén, Alberto Crespo, Néstor García Veiga y Pedro Llano.
Además de Fangio, Reutemann y Froilán, hubo dos argentinos más en el podio: Onofre Marimón y Carlos Menditeguy. Marimón, con 28 años, logró dos terceros puestos en once carreras y ostenta el récord de mayor remontada: 25 posiciones. Murió en 1954 durante los entrenamientos en Nürburgring. Menditeguy, ídolo polifacético, fue tercero en el GP de Argentina 1957. También jugaba al polo y al golf. Maserati lo contrató tras verlo correr en Disputó siete carreras entre 1955 y 1957. En 1942, había ganado el Abierto de Tortugas.
FRANCO COLAPINTO, LA ESPERANZA
Entre quienes sumaron puntos sin llegar al podio se destacan Roberto Mieres y Franco Colapinto. Mieres disputó 17 grandes premios entre 1953 y 1955, y logró 13 puntos. Colapinto, luego de 23 años sin argentinos en F1, corrió las últimas nueve fechas de 2024 con Williams. Sumó con un octavo puesto en Azerbaiyán (los primeros puntos para Argentina desde 1982) y con un décimo lugar en Austin. En 2025 pasó a Alpine: debutó en la séptima carrera y lleva cuatro grandes premios sin sumar.
Ricardo Zunino participó en dos carreras con Brabham en 1979 y siete en 1980. Sus mejores resultados fueron dos séptimos puestos. En 1981 disputó dos fechas con Tyrrell, sin entrar entre los diez.
Miguel Ángel Guerra tuvo un paso frustrante por la F1. Corrió cuatro carreras en 1981 con Osella, solo largó en Ímola y abandonó tras un choque en la primera vuelta. En esa época, la clasificación dejaba fuera a varios pilotos.
Oscar Larrauri corrió para EuroBrun en 1988 y 1989, pero solo largó en siete grandes premios. Llegó con 34 años, tras una larga trayectoria en Europa, donde ganó el título mundial de Sport Prototipo en 1986 con Brun.
Norberto Fontana, piloto de pruebas de Sauber durante cuatro temporadas, debutó en reemplazo de Gianni Morbidelli y corrió cuatro fechas en 1997.
Esteban Tuero debutó en 1998 con Minardi antes de cumplir 20 años: fue el tercer piloto más joven en correr en la F1. Largó 16 veces y terminó solo cuatro, todas fuera de los diez primeros.
Gastón Mazzacane, el otro argentino del siglo XXI, corrió 21 carreras entre 2000 y 2001. Fue piloto de pruebas en Minardi en 1999 y corrió toda la temporada siguiente. Su mejor resultado fue octavo en Nürburgring, cuando solo puntuaban hasta el sexto. En 2001 pasó al equipo Prost, largó cuatro carreras y solo terminó una.
