El poeta Raúl González Tuñón también hace periodismo: traduce en crónicas y notas su imaginario de calles, puertos, bares, marginados y revolución. El periodista luego plasma en poemas su bohemia y su fe comunista por mejores mundos para los excluidos, los niños y los soñadores. Lo cuenta al detalle Germán Ferrari en la segunda edición de su libro Raúl González Tuñón periodista. Medio siglo entre máquinas de escribir y lunas con gatillo: el poeta-periodista siempre borró fronteras entre las palabras, el compromiso y la acción.

En su departamento antiguo de Barracas, Germán Ferrari (de 55 años) recuerda que la primera edición de Raúl González Tuñón periodista había salido en 2006. ¿Qué ocurrió? Siguió acumulando material y buscando fuentes, y hace diez años se contactó con la Editorial Universitaria de Villa María (Eduvim), que en junio de este año editó, por fin, la segunda edición. Y lo que incluye de novedoso es una segunda parte, posibilitada a partir de una beca de investigación del Fondo Nacional de las Artes, con cuatro ejes clave para profundizar en González Tuñón: “Espacios”, “Afectos”, “Ideales” e “Infancias”.
¿Qué es lo que fascina a Germán Ferrari de este diálogo permanente, en González Tuñón, entre el poeta, el periodista y el narrador? Lo explica: “A mí siempre me entusiasmaron los vasos comunicantes entre esos universos, y cómo él encontró diferentes temas, personas, paisajes, lugares y sensaciones, para poder cruzar todo el tiempo la frontera entre registros tan diferentes. Desde los años 20 hasta los 70, González Tuñón se las ingenió para ofrecerle al lector de poesía o al de las notas periodísticas las temáticas que lo movilizaban”.
Ferrari vuelve sobre los cuatro núcleos que halló para la segunda edición: “Los espacios, los afectos, los ideales y las infancias son ejes que a González Tuñón lo conformaban como persona, militante, ser humano, esposo, amante y hasta como un niño inquieto. Él era, en el fondo de su corazón, un niño que seguía sorprendiéndose con las cosas que la vida le iba ofreciendo”. ¿Qué eje quedó afuera? “El del tango –dice Ferrari–. El investigador o la investigadora que lo retome va a encontrar un montón de lazos y de fuentes sobre la vida de González Tuñón a través de la música de Buenos Aires.”

Pionero del Nuevo Periodismo
En la primera parte del libro, Ferrari llega a la conclusión de que González Tuñón fue un precursor de lo que, ya en los años 60, se iba a llamar Nuevo Periodismo. “Toda su impronta literaria y poética está al servicio de sus notas periodísticas –observa–. Y ya desde sus primeros trabajos periodísticos en el diario Crítica, a comienzos de los años 30, por ejemplo, cuando le toca cubrir la conformación de la primera villa miseria en Buenos Aires, él se viste como una persona pobre para poder ingresar sin ser discriminado. Eso es lo que años después se llamará ‘periodismo gonzo’.”
Después “podemos citar numerosa cantidad de notas, crónicas de viajes, de ambiente, perfiles e historias de vida, en las que es ineludible la huella del autor y la utilización de la primera persona: González Tuñón no se pone como protagonista, pero sí busca que cada nota tenga una fortaleza y una transmisión de sensaciones que impacten al lector”, describe Ferrari. Y allí también está el impacto de su escritura: “Se ve en la confluencia de la poesía y el periodismo, que no posee cualquier cronista de la época. Y otro elemento central es la curiosidad: el poder sorprenderse ante diferentes situaciones que le ofrece la vida”.
Si muchos de los textos periodísticos de González Tuñón estuvieron acompañados de poemas, su mirada única se complementaba con su compromiso político desde el Partido Comunista: “Su militancia, su mirada del mundo y su concepción humanista lo volvían, como él decía, ‘un proletario de la inteligencia'”, dice Ferrari. Ahí también se ve la convivencia entre el bohemio, el caminador, el que recorre los puertos, las noches y las calles, para sus poemas de vanguardia, y a la vez el que escribe textos de gran potencia política, en línea con su adscripción al comunismo y a la fe en la Unión Soviética.
Una prosa militante
Raúl González Tuñón “tenía una gran amplitud, más allá de su coherencia ideológica y su rectitud política hacia el PC –establece Ferrari–. Tenía una visión muy libre y profunda para relacionarse con la gente. Se reunía con jóvenes escritores militantes, pero además con narradores y poetas que no provenían precisamente del PC, sino que eran más bien peronistas. González Tuñón sabía tener una relación muy amplia con los jóvenes”. Y esa apertura también se conjugó con otra faceta: sus viajes, y la influencia, en él, de la Guerra Civil Española, que “fue determinante”.

¿En qué sentido? “Fue un hecho medular, que terminó de definirlo ideológicamente para elaborar una poesía militante y textos políticos como corresponsal de guerra”, explica Ferrari. Fueron dos viajes a España: “El primero en 1935, con la República ya instaurada, previamente a la Guerra Civil, y el segundo en 1937, con la guerra en sus primeros momentos. Esas dos instancias lo impulsaron a escribir sus poemarios más combativos –La Rosa Blindada, La Muerte en Madrid– y textos periodísticos para diferentes medios, algunos de los cuales se reunieron en libros”.
Y la derrota del bando republicano “es una temática que siguió acompañando a González Tuñón toda su vida, ya que siempre escribió en contra de la dictadura de Franco, recordando los momentos heroicos de la Guerra Civil, y cuando se radicó en Chile hizo un periodismo bastante combativo durante los años de la Segunda Guerra Mundial”. La etapa de Chile es “muy interesante”, observa Ferrari, “porque encontramos una serie de notas en las que él desnuda el drama de la guerra, pero también vemos textos plagados de humor, en donde destroza a la política chilena desde el diario El Siglo“.
En el libro Raúl González Tuñón periodista se habla, además, de su rol como intelectual consustanciado con los conflictos sociales de su tiempo. Lo ve Ferrari: “No ha sido del todo tenido en cuenta su rol como un intelectual que reflexiona sobre el oficio y la militancia, desde su compromiso político. Siempre se vinculó a Tuñón con el poeta de los puertos, de la bohemia, de los bares –el Tuñón de la poesía de los años 20, sobre todo–, y también con el Tuñón de la poesía de la Guerra Civil Española. Pero, salvo excepciones, fue poco reconocido como alguien que pensó la labor del escritor comprometido con su época”.
Reivindicación
Sin embargo, “en las últimas décadas hubo un redescubrimiento de su obra, de su trabajo periodístico y de su poesía –dice Ferrari–: fue una revalorización que quizás en su tiempo no había tenido, porque era ‘el poeta del PC’. Espero que mi libro contribuya a ello a esa reivindicación”. En sintonía, lo más placentero de escribir Raúl González Tuñón periodista “fue la búsqueda inacabable de fuentes y de textos periodísticos. Pero dentro de diez años es posible que algún otro investigador encuentre algún dato, algún poema o alguna nota totalmente olvidada. Raúl González Tuñón es inagotable”.
Otro aspecto del libro de Ferrari es la figura del escritor y periodista maduro que se relacionaba en forma afable con sus colegas. “En todos los testimonios que recogí –recuerda el autor– había una coincidencia: la calidez de González Tuñón en el trato y en la lectura de poemas de noveles escritores. Él los alentaba permanentemente. Me parece que esa faceta de un González Tuñón ya grande, reconocido como poeta en los años 60 y en el final de su vida, muestra a un personaje muy humano, muy austero y muy interesado en alentar los sueños y los ideales de los jóvenes”.
A Ferrari, ¿qué más le hubiera gustado encontrar? “Archivos fílmicos de González Tuñón –responde–. Solo hay uno, en el que se lo ve leyendo un poema en un homenaje que se hizo en la Argentina por la muerte de Stalin. Ahí se lo ve en movimiento, pero sin su voz. Yo no encontré otros registros fílmicos y podría afirmar que no existen: no hay imágenes televisivas grabadas. Tenemos su voz, que el Tata Cedrón recogió al musicalizar sus poemas, pero no tenemos sus palabras con sus gestos, interactuando con algún interlocutor. Me gustaría que ese material existiera, para poder ver a Raúl González Tuñón relacionarse con los demás”.
