• Buscar

Caras y Caretas

           

“No ha aparecido un post Marx de estatura que te dé una explicación global”

José Mujica. Semillas al viento fue editado en 2022 por Editorial Octubre. Aquí un extracto del capítulo “La vida”.

–¿Cómo definirías la vida? ¿Qué es la vida? Hay un tango que dice que es una herida absurda.

–Creo que la vida humana biológicamente es una trampa de la naturaleza. La naturaleza inventó algo para recrearse a sí misma, es decir, metió una conciencia para que operara en el seno de la naturaleza. Es una aventura de moléculas, una de las tantas. Yo entiendo que se piense en un orden sobrenatural, porque es tanto lo que hay, que da para creer en encantamientos. Pero no podemos creer en una magia.

–¿Las religiones pueden considerarse un tipo de magia?

–El hombre es un animal utópico, porque si hay una cosa que vas a encontrar en todas las épocas de la historia humana es que los tipos creen en algo. Animismo, lo que fuera, no importa, creían en algo que no era demostrable, pero que tenía una fuerza de convencimiento que les servía hasta para hacer guerras, para hacerse matar por lo que creían. Si eso no es utopía, ¿qué es? Animal esencialmente utópico, porque se hace preguntas que no puede responder, y necesita una respuesta. Es como el cuartito del fondo, ahí va a parar lo que no entendés. Hay que dar una explicación sobre la creación y la religión logra cerrar de algún modo esa pregunta que se abrió. ¿Qué cosa más utópica que una religión? El sapiens inventa una cosa en qué creer, junta gente en torno a eso, y se hace matar por defenderlo o imponerlo. Necesitamos cosas que nos aglutinen, y como no las tenemos somos hinchas del Barça.

–Pero nadie se sienta a construir un mito.

–No, se construyen solos. El hombre es un bicho utópico que necesita creer en cosas que no puede demostrar. Cree y le sirve.

–¿Será que le tenemos miedo a la incertidumbre?

–Probablemente es la trampa frente a la muerte. Lo que a uno le sorprende en todas las cosas vivas es que luchan por vivir. Y en esa lucha, debemos admitirlo, hay una buena cuota de egoísmo. El escapismo místico, el creer, es como un alivio, un ‘me muero, pero no me muero’. Tal vez la muerte es lo que le da sentido a la vida. No vas a encontrar un solo pueblo que no haya creído en cosas que no puede demostrar. ¿Cómo no vas a creer en el programa de un partido después? Aunque no los leas, porque suelen ser insoportables. Mirá lo que te digo: Marx es religioso también, con esa afirmación de que la clase obrera iba a ser algo así como dios y todos los santos. O aquella afirmación de que el colonialismo inglés iba a llevar el capitalismo y a desarrollar la clase obrera en la India. No anduvo ni cerca en eso, pero no es deshonestidad intelectual, estaba fanáticamente convencido.

–Volvemos al baúl del viejo Marx a buscar algunas cosas, porque no hay otras mejores.

–Es natural, la gente busca en el baúl porque no ha aparecido un post Marx de estatura que te dé una explicación global. La derecha tampoco la da, sus ensayos explicativos son pelotazos, es como si te dijeran que este padecimiento es eterno. Por diversos caminos volvemos a las mismas preguntas. ¿Cuál es el sentido de la vida humana? ¿Qué respuesta podés dar?

–Decir que la vida no tiene ningún sentido también suena a respuesta utópica.

–Es que no sé por qué el universo tiene que tener sentido. El sentido se lo ponemos nosotros, es un juego de nuestra conciencia. ¿Por qué la realidad tiene que tener sentido? (Congela el gesto y la expresión de la cara, esperando una respuesta de los preguntadores, que no llega. Así que se responde solo.) Porque se nos ocurre a nosotros. Pero yo acepto el mandato de la biología, la vida es hermosa, y lo es porque no nos queremos morir. Si fuera una mierda nos querríamos morir. ¿Por qué queremos vivir y nos remendamos para tirar un poco más? Y se hace doblemente hermoso si tenés una causa para vivir, esa es la diferencia que tenemos con el resto de las cosas vivas, que al no tener desarrollada una conciencia no tienen angustia. En otros seres vivos puede haber dolor y algún escalón de conciencia, pero no con la sofisticación que viene en el primate. La piedad aparece en la maternidad de los animales superiores, las aves y los mamíferos. La benevolencia en la naturaleza aparece ahí, en la relación con las crías. Los reptiles no tienen ese problema, ponen el huevo y se van. Planteada la angustia de la conciencia, el problema es ¿para qué estoy? ¿Le puedo dar un sentido a mi vida? Si no le das sentido, no te preocupes, el mercado te lo va a dar. Te vende la felicidad a crédito. Es la carrera del burro con la zanahoria. Te llena de sentidos, nacer, trabajar y pagar cuotas hasta que te entierren. La otra posibilidad es tomar algo, política, ciencia, arte, algo que te dé un motivo para vivir con ganas, para no ser lo mismo que el escarabajo, la rana y el pasto, que viven porque nacieron. Para ser felices hay que tener afectos, y para tener afectos hay que tener tiempo.

Escrito por
Mario Mazzeo y Carlos Martell
Ver todos los artículos
Escrito por Mario Mazzeo y Carlos Martell

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo