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Caras y Caretas

           

“Su vida estuvo marcada por su compromiso con la justicia social”

Foto: Prensa Kreplak

Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, reflexiona sobre el legado de Cecilia Grierson y sus aportes a la construcción del sistema público de salud y a la atención de mujeres e infancias.

Médico, investigador y docente, Nicolás Kreplak es ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires desde julio de 2021. Entrevistado por Caras y Caretas, reflexiona sobre la figura de Cecilia Grierson, la primera médica de la Argentina y de América Latina, y llama a retomar su legado para construir “un sistema de salud más justo y accesible”.

–¿Cuál considera que es el principal legado de Cecilia Grierson para la salud pública?

–Grierson fue la primera mujer en graduarse de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. No había ningún antecedente en toda América Latina de una mujer que hubiera obtenido el título de médica. Y si bien no existía una prohibición explícita que impidiera la inscripción, había sí una trampa reglamentaria, un requisito imposible de cumplir. Para anotarse en la carrera había que tener aprobado latín, pero esa materia se dictaba solo en el Colegio Nacional de Buenos Aires, una institución que por entonces era solo de varones. Al ser la primera médica en el estudio de la salud buscó generar el acceso de las mujeres a la universidad en la Argentina y en toda Latinoamérica, pero también, en la participación política. No solamente fue una profesional sino además organizó y creó un legado muy importante. Su aporte y trabajo en la promoción de la salud pública fue fundamental, especialmente en la formación de profesionales de la salud. Constituye en el presente un símbolo de lucha y de entrega, una mujer que en pleno siglo XIX supo convertir obstáculos en desafíos, y labrarse un destino muy diferente al que la sociedad de entonces le tenía reservado. Fue, además, fundadora y autoridad de instituciones que dejaron huella en nuestro país, en la región y el mundo, como la Escuela de Enfermeras. También creó la Asociación Médica Argentina, la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios y la Asociación Obstétrica Nacional de Parteras. Además, fundó el Consejo Nacional de Mujeres de la República Argentina y más tarde la Escuela Técnica del Hogar. También el Liceo Nacional de Señoritas. Presidió el Primer Congreso de la Sociedad de Universitarias Argentinas y formó parte del grupo fundador de la Sociedad Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social. Su legado vale doble porque no solamente creó, fue pionera, se esforzó para construir salud y salud pública en Argentina, sino que además tuvo que luchar contra las discriminaciones de género que siempre existieron y que en esa época eran peores aún.

–Fue la primera médica de la Argentina, ¿su condición de mujer influyó en lo que dejó?

–Sin duda, ser la primera mujer médica de la Argentina influyó en su legado. En una época en que el acceso a la educación y a profesiones para mujeres era sumamente limitado, Grierson rompió barreras y desafió las normas de género. Además, fue la que motivó a otras mujeres a seguir su camino y a luchar a su lado por sus derechos. Eso claramente también se vio reflejado dentro de su trabajo diario dentro de la salud pública.

–La Escuela de Enfermeras que fundó, ¿que implicó para esa época?

–Fue un hito emblemático que marcó un antes y un después dentro de la salud pública. En un contexto en el que la atención sanitaria estaba dominada por hombres, Grierson les abrió el camino a cientos de mujeres que pudieron acceder a una educación formal en enfermería. Esto no solo profesionalizó la enfermería, sino que también mejoró la atención sanitaria en comunidades vulnerables, sentando un precedente para la inclusión de las mujeres en el sector de la salud. Fue rupturista y avanzada por ser médica, pero también por construir, generar, profesionalizar y comenzar el camino de profesionalización de los cuidados en la enfermería.

–Grierson trabajó como estudiante en la epidemia de cólera de 1886. ¿Cuánto cree que influyó esa experiencia en su trabajo posterior?

–Su experiencia como estudiante durante la epidemia de cólera fue fundamental ya que esta crisis sanitaria le permitió enfrentarse a la realidad de la atención médica en situaciones de emergencia, lo que sin duda moldeó su enfoque hacia la salud pública. Aprendió sobre la importancia de la prevención y la educación sanitaria, conceptos que luego integró en su práctica y en su activismo.

–También ejerció la docencia en medicina, ¿cree que eso inspiró a otras mujeres para abrazar una profesión que solo ejercían los hombres?

–Al ejercer la docencia en medicina, no solo transmitió conocimientos técnicos, sino que también marcó un nuevo camino para las mujeres en la medicina. Su papel como docente inspiró a muchas a romper con los estereotipos de género y a considerar carreras en un campo predominantemente masculino, contribuyendo a la apertura de más espacios para mujeres en profesiones científicas y de salud.

–Era una activista por los derechos de las mujeres. ¿En qué instancias puede observarse el cruce de su vocación médica con su vocación por la transformación social?

–Su vida estuvo marcada por su compromiso con la justicia social. Su vocación médica se cruzó con su activismo al enfocarse en la salud de las mujeres, niños y niñas, y al abogar por mejores condiciones de salud pública. Ella entendió que la salud no solo dependía de la medicina, sino también de factores sociales, económicos y culturales, y trabajó para transformar esas realidades. Además, junto con Alicia Moreau de Justo, Elvira Rawson y Julieta Lanteri, iniciaron la lucha por los derechos civiles y políticos femeninos, impulsadas por los debates y protestas que se sucedieron durante la primera década del siglo XX.

–¿Tiene vigencia hoy la figura de Grierson? ¿Por qué?

–Sin duda. La figura de Cecilia Grierson y su lucha por la equidad de género en la medicina, su visión de la salud como un derecho social, son temas candentes en el debate contemporáneo sobre la salud pública, y dejó una huella imborrable en la sociedad. En un mundo donde todavía existen brechas de género y desigualdades en el acceso a la atención sanitaria, su legado sigue inspirando a nuevas generaciones de profesionales de la salud y activistas que buscan crear un sistema de salud más justo y accesible. Es un ejemplo de esfuerzo, solidaridad, de no resignarse, de luchar contra lo que parece establecido y que perjudica. Cecilia Grierson tiene que estar presente en el camino de pensar que siempre hay que hacer reformas, que hay muchas cosas por construir y que quizás, lo que parece imposible, es necesario transformarlo.

Escrito por
Demián Verduga
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