Formado por los salesianos en Italia, fue sacerdote durante buena parte de su vida y uno de los fundadores de los movimientos de curas del Tercer Mundo. Nació en Entre Ríos, es teólogo, filósofo y profesor. Pero además de todo eso, Rubén Dri fue compañero de ruta del padre Carlos Mugica, asesinado en mayo de 1974 por la Triple A.
“Era muy buen tipo, compañero, muy reconocido, y en la relación personal era un tipo con el que se podía hablar tranquilamente”, dice Dri en esta entrevista con Caras y Caretas. “Mugica encarnaba el proyecto liberador, basado en los sectores populares. Expresaba lo mejor del movimiento popular, del peronismo, y concitaba verdaderas movilizaciones populares.”
–¿Cómo era su relación personal con Mugica?
–Teníamos muchas reuniones con él, los que participábamos en el movimiento de los curas del Tercer Mundo. Era la nueva camada de sacerdotes. Todos los años nos veíamos en distintos lugares. En ese contexto me encontré con Mugica. Él tenía un entusiasmo increíble. Me ayudó a encontrar muchas respuestas a mis dudas. Mugica era una fuente de entusiasmo y de solución a problemas. Teníamos más o menos la misma edad. Era un sacerdote que no había pasado por una congregación y eso lo hacía diferente.
–¿Cómo eran los debates entre ustedes?
–No teníamos grandes contradicciones. Yo venía de una formación clásica. Hice mis estudios con los salesianos. No había tenido una formación muy libre. Me salí de la congregación porque la sentía demasiado estricta y me contacté con los compañeros sacerdotes de la nueva generación. Todo esto me ocurrió en la época de Mugica, de la renovación de la Iglesia. Entonces me sumé a este grupo de sacerdotes. Para mí fue como si hubiese tenido un renacimiento. Nuestra relación era de mucha creatividad, con mucha libertad. Teníamos debates teológicos-políticos. Me abrió un panorama nuevo y estábamos muy influenciados por todo lo que había desarrollado el sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Era una visión basada en el evolucionismo y eso nos planteaba el problema: ¿esta visión podía implicar una herejía? En ese sentido fue un compañero fundamental.
–¿Por qué cree que Mugica fue asesinado?
–Porque expresaba una posición muy avanzada que incorporaba los valores humanos fundamentales. No tenía una teología dogmática. Tenía un pensamiento crítico, que permitía resolver los problemas fundamentales de nuestra sociedad. Lo asesina la Triple A porque expresaba una visión de cambio muy profundo.
–¿No tenía quizás un carisma muy especial, además?
–Así era. Tenía un carisma muy profundo. Donde él llegaba se revolucionaba el avispero. Mi relación con él fue fundamental para los cambios que tuve en mi vida. Me permitió tener una gran apertura y reinterpretar los dogmas de la Iglesia. Además, yo había tenido la posibilidad de hacer un viaje a Europa. Ahí nos cruzamos. Mugicahabía tomado muchos elementos de las transformaciones que se habían producido en Cuba.
–Este es un momento complejo del país. Hay una exaltación del individualismo, del egoísmo. Todos los valores contrarios al pensamiento de Mugica. En este contexto, ¿qué implica para el presente lo que Mugica representó en su época?
–Tenemos que volver a las bases. En aquella época veníamos de una etapa de muchas transformaciones y faltaban más. Mugica fue muy importante. En este momento necesitamos volver a las bases, rejuvenecernos. Hay que tomar el sentido profundo del mensaje evangélico. Mugica fue fundamental en ese sentido. Él había vuelto a las bases y es lo que necesitamos ahora, en una etapa de mucha confusión.
