Hacia fines del siglo XIX y principios del XX, el Estado argentino fue administrado por una sucesión de personalidades y grupos de la corriente liberal reformista que, inspirados en el legalismo y el cientificismo propio de la época, proponían instalar el debate acerca de la ampliación de los límites de la intervención estatal, por lo que en materia social pensaron en una serie de reformas para agregar a la regulación entre el propio Estado y la sociedad civil. En aquellos tiempos, la intervención estatal en el plano de lo social se delegaba en manos de la Sociedad de Beneficencia que, dato no menor, en 1880 pasó a depender del Estado, específicamente del Ministerio del Interior, por lo que la intervención de la Iglesia en asuntos políticos y sociales fue suplantada por el propio Estado como parte de la “embestida laicista”.
Los temas más acuciantes de la sociedad en ese momento eran la falta de trabajo y el aumento de sus ya desfavorables condiciones, el acceso a la vivienda y las circunstancias de hábitat, el acrecentamiento de la criminalidad, la prostitución o la mendicidad, entre otros; y eran debatidos desde los diferentes espacios donde se reunían los trabajadores (gremios, sociedades de socorros mutuos, círculos católicos de obreros, partidos políticos, gran parte de ellos integrados por personas con una afiliación política vinculada al anarquismo, el socialismo y el pensamiento social de la Iglesia católica). Todos estos temas se plasmaron con anterioridad en una obra muy diferente al trabajo de Juan Bialet Massé, que, escrita con forma de guion teatral, expresaba la realidad de lo vivenciado por los trabajadores de la época y se socializaba en los distintos espacios en los que participaban los trabajadores. Hablamos de Obreros y patrones, escrita por el dirigente socialista argentino Adrián Patroni, en 1895.
La atención de la cuestión social pasó a ser el tema más importante para el gobierno argentino, por lo que se desplegaron diversos tipos de estrategias. Por una parte, con un menor grado de sensibilidad, estaba la Ley de Residencia N° 4.144, promovida por el senador Miguel Cané; mientras que, por otra parte, con un mayor grado de sensibilidad, se ubicó el “Informe sobre el estado de las clases obreras”, de Bialet Massé, elaborado en 1904 luego de que el ministro del Interior, Joaquín V. González, le encargara la preparación de un informe sobre la situación de las clases trabajadoras.
EL INFORME
En dicho trabajo, Bialet Massé brindaba una serie de datos relevantes acerca de condiciones de trabajo, vida cotidiana, costumbres y formas de relación laboral de la población argentina a través de descripciones detalladas sobre la cotidianidad de los “obreros criollos” y sus familias. Su retrato acerca de las condiciones laborales y de vida proponen un conjunto de iniciativas novedosas para su tiempo: la relevancia de la educación y la salud en el desarrollo de la infancia; la necesidad de establecer un marco normativo general que contemple la igualdad remunerativa entre hombres y mujeres; el inicio en el trabajo por parte de los adolescentes y jóvenes; el descanso dominical; la situación habitacional, en tanto el acceso a una vivienda que contemple condiciones de hábitat e higiene; el acceso al trabajo y la mejora de las circunstancias en que se desarrolla el mismo; el acceso a la educación, y el acceso a la salud.
Concretamente, su principal objetivo fue contribuir a que la clase dirigente del país propusiera un conjunto de medidas políticas “modernas” para atender la cuestión social. En tal sentido, los datos, argumentaciones y reflexiones esgrimidos en sus líneas otorgan una serie de testimonios significativos acerca de las costumbres y la vida cotidiana de los trabajadores y sus familias que denotan las particularidades del contexto argentino de entonces y, asimismo, ofrecen diversas propuestas a fin de que el Estado argentino orientara sus acciones en materia social desde un sentido amplio.
El “Informe sobre el estado de las clases obreras”, además de conformarse como una referencia en la descripción de la cuestión social en la Argentina, es un antecedente jurídico y sociológico que, si se lo examina detenidamente, comparte similitudes con distintas temáticas de la actualidad.
