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“Es una larga historia la de nuestras mujeres en Malvinas”

Ilustración: Jung!
Ilustración: Jung!

El periodista y ex combatiente Edgardo Esteban rescata el aporte de múltiples pioneras en la lucha por el reconocimiento de los derechos soberanos de la Argentina sobre las islas.

María Sáez Vernet, esposa de Luis María Vernet, retrató en sus escritos, a principios del siglo XIX, la vida cotidiana en Malvinas, antes de la usurpación. Cristina Verrier, pareja de Dardo Cabo, fue una de las ideólogas centrales del Operativo Cóndor, que consistió en el secuestro y desvío de un avión de Aerolíneas Argentinas durante la dictadura de Juan Carlos Onganía para aterrizar en las islas, mientras el marido de la reina Isabel estaba en Buenos Aires.

Ellas son algunas de las que menciona el ex combatiente y periodista Edgardo Esteban cuando habla sobre la participación de las mujeres en la causa Malvinas.

“Creo que es una asignatura pendiente el reconocimiento del rol de las mujeres en la causa Malvinas –destaca Esteban–. Por supuesto, el de las enfermeras y las instrumentistas que estuvieron allá durante el conflicto y que atendían en los barcos estacionados frente a Puerto Argentino. Pero el compromiso de las mujeres en las islas empezó en 1820, con María Sáez Vernet, María la Grande o Matilde Sáez Vernet, que empezaron a contar esta historia.”

–¿Cómo lo hicieron?

–María Sáez Vernet escribió un diario extraordinario. Es un documento muy importante de lo que fue la vida cotidiana, previa a la usurpación. Desde la descripción de sus rutinas diarias mostró la convivencia en esa comunidad, con la llegada de su esposo, Luis María Vernet, a la comandancia política y militar de nuestras islas. Había 23 familias. Había referentes de los pueblos originarios y de los afrodescendientes. Había una biblioteca. Había una organización. Su hija Matilde nació en las islas. Y María la Grande, que representó los intereses de los pueblos originarios. Es un relato, este, previo a la ocupación, que se conoce poco y en el que las mujeres también tienen un gran protagonismo.

–Son historias poco difundidas.

–Malvinas es como un gran océano del que se conoce poco. No hay un pueblo ni una ciudad que no tenga un monumento a los caídos en Malvinas y que no hable sobre lo que es la causa Malvinas. Pero poco se conoce sobre el relato de esas mujeres. Se recuerda el Operativo Cóndor, por ejemplo. Y no se destaca tanto el rol de Cristina Verrier, que fue en gran medida la ideóloga de la operación. Y que organizó la desviación del avión cuando estaba el marido de la reina Isabel en Buenos Aires, planificando un partido de polo con Onganía. Es una larga historia la de nuestras mujeres en Malvinas y tenemos que seguir reivindicándola.

–¿Qué otro aspecto le parece que está oculto?

–La lucha de las madres para poder ir al cementerio de Darwin y ver la tumba de sus hijos. Es importante que se reconozca su protagonismo y la reivindicación que se merecen. En el conflicto bélico, el rol de las mujeres quedó enfocado en nuestras madres, nuestras novias, que nos acompañaron y nos esperaron. La imagen de la madre esperando a su hijo, sin saber si estaba vivo o muerto, ni qué le había pasado. Hay que reivindicar también muchos otros aspectos. Y, por supuesto, el de nuestras compañeras que nos sostuvieron cuando volvimos de la guerra. Son parte fundamental de la historia.

Este año es un aniversario importante del conflicto, ¿cómo ve la situación hoy?

–Malvinas es algo que tiene que estar por encima de la puja política. Debe ser un rescate colectivo. Las mujeres, que nos dan un ejemplo cuando marchan el 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer Trabajadora), tuvieron un rol activo y es el momento de reivindicarlas. Porque no fue solo en función del afecto sino también con el compromiso con la causa. Malvinas, como dijo el presidente Alberto Fernández cuando asumió, no es una cuestión de gobierno. Es un asunto de Estado. Tenemos que trabajar en esa línea, en esa identidad. Es clave insistir con la resolución 2065 de Naciones Unidas y con la construcción de un apoyo regional al reclamo, ya que Malvinas es parte del continente latinoamericano.

–¿Hay otros ejes para explorar?

–La soberanía tiene que ser nuestro núcleo. En las Malvinas está la base militar más importante del hemisferio sur de los aliados de la OTAN. Están construyendo un puerto de aguas profundas porque el Reino Unido está planeando hace años quedarse con los recursos hidrocarburíferos y pesqueros. Por ahí pasan submarinos nucleares. Ahí hay un control marítimo de nuestra plataforma continental. El año pasado, con la depredación pesquera, recaudaron decenas de miles de millones de dólares. Cuánto menos hubiéramos tenido que ceder frente al FMI si tuviéramos esos recursos. Los barcos pagan un impuesto al gobierno de ocupación para pescar en la zona. Por eso Malvinas no es el pasado. Es el presente y el futuro. Sobre esa idea tenemos que trabajar.

Escrito por
Demián Verduga
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