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El arte que brota de los escombros

Fotos: Alejandra López

La cantante franco-yugoslava Vera Cirkovic acaba de presentar un disco inspirado en los poetas malditos franceses. En esta entrevista, cuenta los entretelones de un espectáculo que pronto llegará a Buenos Aires.

Tras haber presentado el último fin de semana su nuevo disco, Escombros de un vampiro sideral,en Francia, en la Ópera Nacional de Montpellier, Vera Cirkovic, destacada mezzosoprano franco-yugoslava radicada en la Argentina, traerá a las salas porteñas este interesante trabajo inspirado en los poetas malditos.

Respecto del título del disco, la artista cuenta: “Escombros, por los poetas, por Léo Ferré, por el estado en que nos deja cualquier búsqueda del absoluto. Cuando uno experimenta cosas difíciles de la vida, se percibe después en pedazos, y aunque uno sabe recomponerse o reconstruirse, los pedazos se quedan, a pesar de estar pegados (como ocurre con los jarrones en Japón, donde a través de las pequeñas grietas, ponen oro, sabiendo que la sabiduría viene a través de esta experiencia y es valorada). Vampiro, por las drogas, por la necesidad de ser amado, por la sed dolorosa de seguir buscando paz, alivio, olvido, y por el sentido que toma todo nuestro ser. Sideral, porque en estos poemas, a pesar de los dolores que investigan y experimentan los poetas, y que siempre parecen singulares y fuera de lo común, hay un sentido de algo universal, de algo que nos une que va más allá de nuestra realidad inmediata”.

Fotos: Alejandra López.

–¿Cómo decidiste vivir en la Argentina? ¿Por qué?  

–En 1995, fui invitada a cantar “Sieglinde” en Die Walküre (La valquiria) de Wagner, una producción privada acompañada por la Orquesta del Teatro Colón. Fue un momento muy especial de mi vida. La Argentina me impactó por su gente, su atmósfera. También, sin saberlo en ese momento, estuve en contacto con toda la gente que sería parte de mi vida futura. Volví luego para encontrarme con el tenor Dario Volonté y debutar juntos en Tosca, de Puccini. El resto es una bella historia, me quedé por amor a él y por la Argentina, que es muy generosa conmigo. 

–¿Cómo surge tu disco Escombros de un vampiro sideral, que trabaja sobre textos de los poetas malditos?

–Surgió de un larguísimo cuestionamiento sobre mi identidad artística. Al ser muy ecléctica y considerada como tal, he cantado o actuado en muchísimos registros y estilos diferentes. Soy versátil, es bueno porque me adapto a muchos géneros musicales pero es también un arma de doble filo. Estaba con la sensación de no encajar en ningún lugar, de no pertenecer a ningún movimiento, me perdí al querer complacer sin tampoco lograr ser parte de algo por lo que soy en realidad. Decidí buscar lo mío, a partir de la nada, sacando todo tipo de dictámenes, de lógica, para encontrar algo que me haga vibrar. Cantar los poetas malditos se hizo una evidencia gracias a las músicas de Léo Ferré, a quien redescubrí. Fue un reto en todos sentidos, los textos son tremendos, animales, violentos como “Los poetas de siete años”, es un material nunca cantado por mujeres. Esta propuesta me permite ser una artista independiente en todos los sentidos, sin referencias, liberada. Las temáticas de los poemas, los paraísos artificiales, la sublimación de la naturaleza, la magia del Oriente, las oscuridades y las lujurias, el absolutismo, la música de las palabras en francés y juegos de letras, la sublime escritura de Rimbaud, Verlaine y Baudelaire. Fui abordando este proyecto a puro instinto, de forma orgánica a partir de mi hipersensibilidad. Todo lo hice estando convencida, siguiendo mi instinto y si aparecían dudas, volvía a la raíz de mi búsqueda. La prioridad era y es ser auténtica. Llamé a Pedro Giorlandini para los arreglos, él me conoce muy bien, hemos trabajado muchísimo en el pasado y fue un trabajo de búsqueda sonora en conjunto donde él supo revelar lo que yo quería escuchar. No busqué un estilo musical en particular, sino la representación de un mundo sonoro donde se transparenten todas las fantasías de los textos con la base melódica de Léo Ferré junto a mis locuras. En “La metamorfosis de un vampiro”, grabé y compuse un adicional de voces habladas y cantadas en varios idiomas para ilustrar esta obra de seis minutos muy teatral. Dialogué a diario con Murci Bouscayrol, quien encontró ruidos y sonorizaciones para ilustrar palabras, puntuar frases y acciones. Le decía, por ejemplo, que quería escuchar fantasmas y vientos, ruidos sucios o saturaciones, él traducía todo para lograr el ambiente cinematográfico que necesitaba.

–La estética acompaña la imagen de los poetas malditos.

–La imagen es fundamental para mí, en este disco se puede captar mi esencia en cuanto a la elección de cada detalle. Las fotos de Alejandra López con el arte de Martín Gorricho, nada fue al azar y todo en equipo. Soy muy visual, de hecho observo todo lo que me rodea sin parar, me fascina la moda, el diseño, la foto. También soy ecléctica en mis gustos, amo el art decó como el barroco, el movimiento punk gótico y la alta costura. Me fascina la naturaleza, lo infinitamente pequeño, los insectos, la luz en una tela de araña, puedo quedarme horas filmando o fotografiando. Mi mundo es un gabinete de curiosidades, freaky, roto y le tengo rechazo a lo cotidiano. Es fundamental que cada uno de mis sonidos sean nutridos por la vista, no se disocian los sentidos. En la interpretación de estos poemas todas mis afinidades encuentran un sentido.

–¿Cómo fue la presentación en Francia?

–Terminé la segunda función en la Ópera Nacional de Montpellier el domingo 14 de marzo. Al no poder tener público, la Ópera, felizmente, decidió realizar un registro audiovisual, razón por la cual se podrá ver el espectáculo en streaming a mediados de abril, durante dos días, como un evento excepcional, para después reprogramar esta presentación para 2022, será una nueva serie de presentaciones para el público. Además de la presentación del disco, Escombros de un vampiro sideral, este es un espectáculo basado en las canciones de los poetas malditos con una espectacular escenografía de Oria Puppo, la puesta en escena es de Oria y mía y contamos con la rica colaboración artística de Malia Bendi Merad. También está el guitarrista Jeff Kellner, quien se hizo carne de la música del disco, conservando colchones grabados y me acompaña en este espectáculo. Esta creación apenas tomó vida, nos estamos preparando para seguirla por un buen tiempo. Pronto será anunciada la proyección del espectáculo. 

–¿Qué pensás hacer como artista en este 2021?
–Adaptarme. Tomar lo que hay hoy y tratar de capitalizarlo. Volveré en breve a la Argentina y seguiré trabajando en las múltiples versiones de este espectáculo, tanto para salas grandes como recientemente en Francia, como adaptarlo para salas más chicas. Esto requiere un gran trabajo de posproducción. En este contexto, como artista independiente, voy a seguir creando día a día e imaginando todas las posibilidades para inventar nuevas formas de comunicar a través del arte. Conservaré en mi mente siempre la idea de que puede cambiar la situación, mejorar más adelante y entonces, estaremos listos para actuar.

Escrito por
Daniela Lozano
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