Enero de 1974. Perón había asumido su tercera presidencia meses antes y ahora, viejo y enfermo, parecía haberse corrido a la derecha, en buena medida por la impronta mesiánica de su ministro de Bienestar Social.
Los vasos comunicantes entre el radicalismo y el peronismo perduran hasta la actualidad kirchnerista, pero esta agrupación tiene la particularidad de haberse anticipado al propio Perón.


