“Organizó una gigantesca gira por el país, se contactó con escuelas de todos lados para ir a tocar gratis a cada una de ellas, tomó clases con Leda Valladares y casi sin quererlo fue pergeñando lo que fue De Ushuaia a La Quiaca. Le contó a Oscar Finkelstein en el libro Crónica de un sueño: ‘Terminé de entender lo que una vez me dijo Facundo Cabral: que no es lo mismo tocar una zamba debajo de un ombú que en un décimo piso. Es que el folklore te penetra por la piel, por el clima, por los paisajes. Una cosa es escuchar una chacarera en Buenos Aires y otra muy distinta es escucharla en Santiago del Estero, ese lugar tan árido, tan caluroso, con esa mezcla de razas (árabe, quechuas, criollos). Entre esa revelación y el curso que había hecho con Leda Valladares comprendí que no había un único folklore argentino, sino una serie de folklores regionales, que están directamente relacionados con la gente, con el clima, con el paisaje. Entonces empecé a imaginarme a mí mismo, o a cualquier habitante de Buenos Aires o de otra ciudad, sentado muy cómodo en un sillón, con todo el tiempo del mundo, escuchando un disco que lo haga recorrer a través de las canciones todas y cada una de las provincias argentinas”, narra Mariano del Mazo en la nota de tapa de esta edición de Caras y Caretas.
León Gieco es único en su totalidad. Es ese increíble artista que fue capaz de fusionar como ninguno rock y folklore pariendo un estilo que cala hondo en el corazón de las personas. Porque Gieco anda por la vida a corazón abierto: todas las luchas justas son sus luchas. Nunca se contradijo ni puso excusas. En los tiempos de oscuridad, desapariciones, represión y guerra puso su cuerpo y les cantó a los miles de nadies condenados a permanecer en silencio.
Acompañó y acompaña la causa de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como muy pocos supieron hacerlo. Y mantuvo sus consignas en firme a lo largo de casi cinco décadas y desde el mismo momento que las vio dando vueltas a la plaza, tan solas y desconsoladas. Comprendió enseguida que son las dueñas de una fortaleza que solo anida en el vientre de una mujer a la que le arrebataron lo más
preciado. Y caminó con ellas a la par.
“Hemos visto borrar de un plumazo un pueblo / Casas, niños, madres, jóvenes, padres y abuelos / Hemos visto caer parte de la historia / De este único mundo que es lo poco que tenemos / Hemos visto llover un centenar de balas / Sobre inmigrantes que un lugar reclamaban / Y te hemos visto a vos sentado en un balcón / En un sillón como Nerón mirando cómo todo se quema”.
Este poema, que forma parte de “Todo se quema”, compuesto por León y Jaime López, es una descripción de una Argentina que duele. En esa misma canción cita una parte de los “Los Salieris de Charly”: “El 1% quiere esto torcer / El 9% tiene el poder / De lo que queda el 50 solo come / Y el resto se muere sin saber por qué”, agrega. Y este es León. Un ser noble y sencillo que cumplirá 74 años. Desde Caras y Caretas, Grupo Octubre y Página/12, solo palabras de agradecimiento para con él. Se hizo presente cada vez que lo convocamos. Nos acompañó en los momentos de risas y de lágrimas, con abrazos y melodías.
Y esta edición va a manera de tributo para un grande que repite sin parar: “Mientras haya injusticias, habrá canciones”. Gracias, León.
