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Caras y Caretas

           

Una celebración al teatro en Rafaela

En su 21° edición, el Festival de Teatro de Rafaela presentará 32 funciones de 18 obras de todo el país durante cuatro días. Una cita con las tablas que trae novedades y rarezas.

La Argentina cuenta con una buena cantidad de festivales de teatro de alta calidad a nivel federal. Actualmente constituyen espacios de resistencia cultural y comunitaria, especialmente ante la crisis económica nacional, los ajustes en las economías provinciales y locales, y los ataques del gobierno al arte y sus expresiones. Eliminada por este gobierno la Fiesta Nacional del Teatro, un encuentro anual esencial donde todas las provincias tenían una participación equitativa, esos festivales de distintas regiones son fundamentales para sostener el intercambio entre creadores, de ellos con los públicos y el acceso de estos a una diversidad de propuestas no siempre disponible localmente.

El Festival del Teatro de Rafaela (FTR), que este año llega a su 21° edición, es uno de los más destacados de la Argentina. Por supuesto que no está exento de las limitaciones que impone esta triste hora nacional. En diálogo con Caras y Caretas, su director artístico, Gustavo Mondino, dice que “la crisis que atraviesa el país impacta fundamentalmente en el tamaño del festival. Mientras me sigan confiando el cargo, voy a estar en el festival hasta que sienta que hay algo que atenta contra la calidad. Voy a pelear un montón por el presupuesto, pero entiendo el país en donde estamos, lo cíclico de las cosas, y que no estamos exentos de las políticas que promueve La Libertad Avanza”.

Este año la programación cuenta con 18 obras, que presentarán 32 funciones durante cuatro días. La provincia de Santa Fe, una de las más ricas en producción teatral a nivel nacional, junto con Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Tucumán, tendrá una presencia destacada, con espectáculos provenientes de la propia Rafaela, de Rosario, de Santa Fe capital y de Casilda. Seis serán los trabajos que llevarán una selección potente y diversa desde la ciudad de Buenos Aires y dos lo harán desde Córdoba.

El equipo de programación recibió este año 606 postulaciones, lo que marca la proyección que tiene el festival en todo el país. Sin embargo, Mondino cree que es necesario profundizar la búsqueda en el teatro que se hace en distintas provincias. “En todo el país hay muy buen teatro. Siento que hasta acá nos quedamos un poco esperando que esos muy buenos trabajos de las provincias postulen, pero a lo mejor no se enteran o se les escapa hacerlo. Entonces estamos pensando para el año que viene cambiar un poco de estrategia, anticiparnos y buscar, con nuestras redes de contactos, qué hay de interesante para que traigamos.” En los últimos años, también gracias al impacto de la crisis, las distintas provincias han sumado sus esfuerzos para acompañar a los elencos para llegar a Rafaela.

Para Mondino esta edición, a pesar del ajuste obligado –incluyendo un domingo con la final del Mundial de fútbol– va a ser hermosa. Y no le faltan motivos para esa calificación. Serán cuatro días de mucha intensidad para los que no se sacrificaron ni funciones, ni los laboratorios artísticos, ni los talleres durante esas jornadas, ni las rondas de devoluciones a los elencos, ni las actividades especiales, ni la presencia en la subsede de la localidad de Suardi, distante algo más de cien kilómetros de Rafaela. 

La programación

La primera obra que se presentará, el miércoles 15 por la tarde, será Un juego fui de los hermanos Venturini, grandes artistas santafesinos especialistas en teatro de títeres y objetos. Este año desde la programación propone espectáculos infantiles diferenciados del tradicional trabajo de circo y clown en las plazas, que fueron un fuerte del FTR durante las últimas ediciones. La apertura oficial del Festival sucederá más tarde en el Teatro Municipal Manuel Belgrano con Ta Chapita, un trabajo del grupo Urraka, que llegará desde Buenos Aires. El humor que marca este espectáculo para toda la familia va a estar presente en cada jornada con matices y formatos diferentes, además de búsquedas bien diversas. Así, son parte de la programación Luciérnagas (sueño bastardo), una vuelta al virreinato muy especial, un espectáculo estrenado en el Teatro Nacional Cervantes; El gran Merlot, proveniente de la ciudad de Casilda, que cuenta el recorrido de dos artistas trashumantes que llevan el truco de la mujer sin cabeza de pueblo en pueblo, un trabajo que bien puede rememorarnos el cine del maestro Georges Méliès; la exquisita Ruin, la decadencia de la belleza, que es una despedida del viejo circo, aunque paradójicamente esa decadencia sirve para mostrar un arte en estado absoluto, con tres payasas que no tienen que hablar para abrir con maestría una enorme puerta al futuro. Cerrará el sábado 18 de julio Medida por medida, una puesta muy exitosa y desopilante de la obra de Shakespeare, dirigida por Gabriel Chamé Buendía, que escenifica esa comedia de enredos amorosos, prohibiciones y tabúes en clave de clown y teatro físico que arrasa al espectador por su vértigo humorísitico; y desde Rosario, con un humor muy ácido, si es que uno acepta liberarse y reírse con algunas situaciones tragicómicas, llega La rota madre que te parió, un tour de force actoral donde una vieja diva teatral regresa a ver a sus hijas como si el tiempo fuera relativo, como si ellas vivieran para entender a esa madre que el mundo de las luces les fue robando, y como si el dolor cotidiano de las jóvenes fuera una minucia.

Entre las novedades a considerar en esta edición está Blablamour, la fantasía de las tramoyistas. Su aparición en la programación fue inesperada. “Un día, me faltaba ocupar unas pocas funciones –cuenta Mondino– y vi que se estrenaba una obra en Santa Fe que me llamó la atención por la fotografía. Llamé a la productora y me contó que es un espectáculo netamente de transformismo. Fui a verlo en la segunda función, porque ni siquiera tenían video para mandar, y me encantó. Lo programé porque me parece que va a abrir una puerta a otra mirada sobre este tipo de trabajos, que tiene una tradición que es distinta a este. Además, porque siendo de Santa Fe no tienen las mismas oportunidades de entrar al circuito que si fueran porteños.”

Sobre las obras presentes del teatro cordobés, Mondino explica los motivos de la selección. “De Córdoba nos quedamos con dos obras muy interesantes. Voy con mis amigxs a Saturno, que va por el lado del teatro documental sobre un caso de gatillo fácil muy sonado en la provincia, poniendo en escena un cuestionamiento acerca del manejo mediático, policial y judicial. El otro, Coyote, hablame de lo que viste, un trabajo de investigación, con una búsqueda diferente dentro del festival, que está entre el teatro y la danza y el movimiento y el cine. Nos cautivó porque la propuesta escénica es oscura en términos de iluminación por lo cinematográfico, con una luz que va siguiendo el recorrido de una actriz por el espacio.”

Por supuesto, habrá también trabajos que vienen con recorrido en cartelera y antecedentes que garantizan el interés de los trabajos. De Rosario llegará Pintando a Berni, una suerte de collage teatral que trae la historia del gran artista santafesino, donde también entran en juego sus principales personajes. Rafaelina es la puesta de La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca con dirección de Marcelo Allasino, que cumpliendo cuarenta años de trayectoria vuelve a los clásicos con un elenco de artistas locales. De Buenos Aires con el protagónico de Sofía Gala Castiglione, llega Lo que se pierde se tiene para siempre, la historia de una familia, sus grandes dolores y encuentros, a partir del lenguaje rico y poético de Alejandra Kamiya, una de las más talentosas cuentistas argentinas, y un gran trabajo dramatúrgico de Javier Berdichesky y Andrés Gallina. Sofía Gala interpreta a la hija de esa familia, quien desde pequeña une la vida y la casa de sus padres, separados por una historia dolorosa, y los sostiene hasta el día en que sus caminos vuelven a encontrarse. Una foto que nunca habían tenido será posible entonces de una manera impredecible y bella.

Aun con este tiempo acotado, el Festival de Rafaela es una maravillosa propuesta de teatro. “Hay que celebrar cada edición con sus particularidades”, asegura Mondino. “En este momento que se esté sosteniendo es un montón. Todos los años hay gente que lo descubre y participa por primera vez. Tomar conciencia de eso también es importante, porque si no puede que nos quedemos en eso, el festival funciona, las salas se llenan, las entradas se agotan enseguida. Pero desde el proyectarse hacia la ciudad, y especialmente hacia los ciudadanos de Rafaela y de otros lugares que nos vienen a visitar, no hay que dar nada por sentado. Hay que seguir construyéndolo.”

La venta de entradas para el Festival de Teatro de Rafaela tendrá lugar a partir del 11 de julio en el Complejo Cultural del Viejo Mercado de Rafaela y online desde el 12 de julio.

Escrito por
Daniel Cholakian
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