• Buscar

Caras y Caretas

           

“Cargo muchas músicas en el tintero”

Foto: Alejandro Pedrosa

El pianista y compositor santafesino Leo Genovese, uno de los músicos de jazz más importantes, revela los senderos creativos de sus distintos proyectos y búsquedas.

Leo Genovese se ilumina con nuevas músicas en su departamento de Prospect Park, Brooklyn, Nueva York. El mayor pianista argentino de jazz en el exterior decoró las paredes con instrumentos de viento de varios continentes; también están las partituras, los teclados, el acordeón, y en su computadora hay múltiples caminos por delante: el archivo con sus composiciones por revelar, en distintos proyectos, junto a la profusa agenda para septiembre –entre giras y regresos– para seguir estudiando al piano. ¿Cómo lo vive? “Cuando estoy en el laboratorio vuelvo al círculo vicioso del bien, que es aprender.”

Genovese sonríe y hace girar la pantalla del Zoom por su departamento, su íntimo universo de creaciones y ensayos, tras haber vuelto de una gira internacional de dos meses como director musical y tecladista de la banda de Residente (ex Calle 13). Además toca con el grupo de rock texano The Mars Volta y despliega su virtuosa marca al piano, del jazz más nítido al más experimental, en incontables senderos a la par: en trío, en quinteto y con varias formaciones expansivas. ¿Qué respira Genovese en sus regresos a Brooklyn? “Cuando vuelvo, desaforado por hacerme un mate, busco sentarme al piano para practicar, retomar la rutina y escribir mucha música nueva”, dice.

Nació en Venado Tuerto, Santa Fe, en 1979. Se formó en el Berklee College of Music, de Boston, y, tras veinte años tocando en Nueva York, en febrero de 2023 ganó un Grammy en la categoría de “Mejor solo improvisado de jazz”: fue por su performance en el tema “Endangered Species”, de la contrabajista Esperanza Spalding, para el álbum Live at the Detroit Jazz Festival (2017), del legendario saxofonista Wayne Shorter. Con él, Genovese aprendió secretos casi zen del jazz y de la inspiración, y a la vez atesora un currículum inagotable con músicos emergentes, exponentes de distintos países y más leyendas del género. Pero aún siente que tiene todo por descubrir.

¿En qué sentido? “Cargo muchas músicas en el tintero: composiciones, partituras y repertorio pianístico –dice, y gira en su silla en torno a sus instrumentos–. Hay que estar siempre encima, como quien se dedica a cultivar o quien tiene un hijo. Es atender un poco a esa relación personal que uno tiene con la música.” ¿Cómo descansa en medio de los viajes con Residente, con The Mars Volta o con sus propios ensambles? “Descanso en los aviones, en los aeropuertos. Este es un partido contra el tiempo: yo me preparo mirando siempre el calendario a futuro, midiendo lo que se viene, tratando de aparecer con los botines limpios y listo para correr.”

Foto: Karen-Roeschlin

Proyectos por 5 y por 3

Entonces, Genovese repasa su agenda en la computadora: “En septiembre trabajo con veinte artistas distintos, y no exagero”. Uno de sus proyectos personales es Matreros, un quinteto de jazz con John Clark en corno francés, Jerome Harris en contrabajo, Daniel Blake en saxo y Billy Mintz en batería. Allí también se inscribe la historia del jazz: “John Clark debe tener 81, 82 años, y fue parte de muchos de mis ensambles favoritos, como la Big Band de McCoy Tyner, el ensamble de George Russell o la orquesta de Gil Evans. Jerome Harris y Billy Mintz están en sus 70 y pico y con mi contemporáneo Dan Blake colaboro hace veinte años. Yo escribí la música de Matreros pensando en ellos”.

El nombre de la formación tiene un claro link argentino: Genovese conecta musical y vivencialmente con el folklore y los misterios tierra adentro. Por eso dice: “Yo pensé en el gaucho matrero, aquel que vive un poco aislado y que está en la suya. Ellos me preguntaban qué significa ‘matrero’ y yo no sabía describirles en inglés a ese personaje. Pero los veo como matreros del jazz”. Y al conectar con otras generaciones, Genovese sabe qué va a buscar: “Sabiduría. Además de pasar el tiempo entrenando, tocando y experimentando con nuestros colegas de la misma edad, tenemos que aprovechar la experiencia de los maestros que nos sacan décadas. Esa es la escuela y así es como más se aprende música”.

Por eso amplía: “Me imagino que en el tango y en el folklore es lo mismo. Hay que estar abajo de la planta. Hay que romper un poco esa barrera del tiempo y alimentar la barrera del sonido”. Y la búsqueda compositiva de Genovese también crece en sus nuevos discos. Entre tantos detrás y otros por venir, en julio editó Before You Fly con el contrabajista italiano Francesco Marcocci y el baterista Aleksandar Petrov, de Macedonia: “Él vino conmigo de gira a la Argentina, hace más de diez años, y tenemos un código por el cual podemos transformar nuestro folklore argentino, y el folklore balcánico, y hacer de eso uno solo. El trío viene de ahí: la mirada puede ser un poco más ambigua o infrarreal, pero aquel es el núcleo”.

Antes de grabar Before You Fly, Genovese cerró los ojos, buscó en su catálogo los temas que nunca había grabado ni tocado y los hizo confluir con improvisaciones libres en el trío: la creación creció en la experimentación. Pero, ¿cómo es ese catálogo de composiciones pendientes? “Hay, no miento, unos seiscientos o setecientos temas. Ya ni los cuento. Viven en un cibercajón y no juntan tierra porque son digitales, pero de vez en cuando hay que sacudir ese mundo un poco: las canciones quieren ser escuchadas, así que está bueno tener diversas juntadas con amigos, ver ahí qué es apropiado y proponer el juego”, dice el pianista.

Aquí, allá y en todas partes

Y capta el tiempo de otro proyecto creativo. Tras haber editado con el contrabajista Mariano Otero en la Argentina –en enero de 2025– el disco New York Sessions Volumen 1, decidió grabar el Volumen 2 sumando al baterista Sergio Verdinelli: juntos conforman el celebrado Trío Sin Tiempo, hace años. En el Volumen 1 “el juego del piano y el bajo generaban un paisaje sonoro, una invitación al silencio y un estado de paz, más allá de la técnica. Así llegamos a lugares nuevos y desconocidos”, describe Genovese. Esta segunda parte también tuvo un detalle iluminador: lo grabaron en el Van Gelder Studio, en Nueva York. Uno de los más legendarios del jazz.

Así lo vive Genovese: “En ese estudio se hizo prácticamente todo el catálogo del sello Blue Note de los años 60 y grabaron muchos de nuestros ídolos del jazz: John Coltrane, Bill Evans, Miles Davis, Thelonious Monk, Bud Powell, Herbie Hancock y Wayne Shorter. Así que fue una fiesta hacer ahí New York Sessions Volumen 2. Primero, fue bárbaro que nos consideraran para trabajar con ellos una tarde. Es un disco que grabamos en cuatro horas. El repertorio ya era parte de nuestro ADN, así que con Mariano y Sergio solo tuvimos que relajarnos y conectar”. La clave fue seguir el propio sonido: “Si bien hay lugar para solos e improvisación, el disco tiene el mismo encare del Volumen 1, con mucha simpleza”.

¿Qué desafíos musicales tiene Genovese en el calendario? ¿Hacia dónde mira ahora en su departamento de Brooklyn? Vuelve a su computadora y anticipa: “Voy a estar tocando a dúo con el baterista chileno Gabriel Puentes, con el que tenemos el dúo No Somos Dos, hace años. Después tocaré en México con la banda de Residente y, al volver, toco acá en Nueva York con Diego Voglino, un baterista argentino que lleva una jam session muy importante en Brooklyn. Así que estoy muy contento de seguir colaborando con él”.

Foto: Luke Marantz.

¿Qué más ocurrirá? “Luego me voy a Taiwán con Joe Lovano, el maestro del saxo: ando haciendo mucho de picaflor, entre conciertos con mucha gente.” Genovese nombró a Lovano (72 años), otra leyenda del jazz, en este caso dentro de los estilos post-bop y el hard-bop, y vuelve a pensar en la relación intergeneracional y en el aprendizaje: todo recomienza. ¿De qué forma lo marca Joe Lovano para tocar jazz? Un silencio leve allá en Brooklyn y Genovese responde: “Joe Lovano me marca lo importante de saber escuchar, de estar en contacto con la tradición y de saber a qué jugadores uno afilia a su equipo”.

Aquí una revelación: “Con Jove Lovano nunca hacemos ensayos previos. Siempre llegamos a la prueba de sonido y él ahí dice qué quiere que toquemos, sabiendo que nosotros, los jugadores que él llamó, le van a brindar lo que él precisa para sacar un buen partido adelante: le van a dar claridad a sus composiciones”. Genovese agradece esa familiaridad y expande la analogía futbolística: “El defensor sabe lo que tiene que hacer y también el arquero y el delantero. Joe Lovano sabe que todos le van a dar un grado de apertura y de búsqueda. Él siempre dice ‘follow the sound’ (‘seguí el sonido’). Y él te va a decir ‘what’s next’ (‘qué es lo que hay que hacer’). Pero siempre desde la escucha y la confianza”.

Escrito por
Patricio Féminis
Ver todos los artículos
Escrito por Patricio Féminis

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo