El tenis argentino está pasando por un momento, no sé si llamarlo de transición, sino que pareciera haber tocado su máximo en cuanto al potencial con el que cuenta. Siempre hay que hacer un análisis partiendo desde dónde venimos y hacia dónde estamos. El tenis argentino siempre fue milagroso. Lo de la Legión, con cinco o seis jugadores dentro del top ten, será irrepetible. Con tres semifinalistas de Roland Garros. O con un Del Potro que fue medalla olímpica y campeón del U.S. Open. Lo mismo pasa con el básquet cuando se habla de la Generación Dorada. O lo que pasará con la Selección de fútbol cuando no esté más Messi. Hoy hay una buena cantidad de muy buenos jugadores pero el paladar del hincha argentino siempre fue muy exigente. O sos el mejor o no se sirve para nada. Esa es nuestra realidad.
En la actualidad, con la irrupción de las redes sociales, es más fácil estar detrás de las actuaciones de nuestros tenistas y podés vía streaming ver la primera ronda de un torneo cualquiera, de torneos challenger, podés ver de todo y en todos lados. Pero si uno analiza el momento actual, está Francisco Cerúndolo en puesto 19 de la ATP, Sebastián Báez en el puesto 43, Camilo Hugo Carabelli 51 y en ascenso, tenés a Tomás Echeverry en el puesto 58 y eso que tuvo un mal año, Francsico Comesaña 73 en un año de transición para él, Mariano Navone 76 y metió una final en Río de Janeiro, y después metió otra final en Bucarest y tuvo su primera victoria en un Grand Slam, después tuvo una primera victoria con piso de cemento, tenés a Juan Manuel Cerúndolo 81, que le está yendo bien después de mucho tiempo y que logró adaptar su juego al tenis moderno, que se exige hoy mejorando su saque. Después tenés una serie de jugadores que lograron subir posiciones como Román Burruchag o Tiago Tirante. Tenemos ocho jugadores entre los top 100. Casi el diez por ciento de los mejores del mundo son argentinos. Un país pobre, que geográficamente está lejísimo del centro de los mejores torneos (un ejemplo: un español puede ir a competir por casi toda Europa sin prácticamente moverse de su casa, pierde en primera vuelta, se toma un vuelo low cost y en dos horas está en su casa comiendo la comida caliente de su mamá) donde todo cuesta un montón. Hoy el dólar “barato”, igual que le pasó en los tiempos de la Legión, le permite viajar un poco más y con la serie de torneos que hay, entre ellos el circuito que organiza Horacio de la Peña. Estos jugadores, sobre todo las chicas, tienen la suerte de poder participar en los torneos que se realizan en el país. Por ejemplo, ahora se habla mucho de Solana Sierra, que acaba de hacer una gran actuación en Wimbledon. Ella el año pasado sumó 170 puntos ganando torneos que organizó la Asociación Argentina de Tenis. Sin esos torneos ella no podría haber jugado la qualy de Wimbledon. Por eso es fundamental que haya competencia en la región. Sobre todo para la inserción de los chicos que dejan de ser juniors y se meten en el tenis profesional. Todos los jugadores varones que nombramos antes tuvieron sus primeras posibilidades en los torneos challengers.
Esta generación está bien aunque tiene su techo. Si solamente comés caviar y tomás champagne francés, todo esto te va a saber a poco porque hay un techo muy claro. Un tipo como Fran Cerúndolo, si juega como jugó la primera parte de este año, con un poco más de tranquilidad, con un poco más de solidez, sin perder los puntos ni los partidos que no debe perder, tiene chances de ser top ten. Le queda mejorar nueve posiciones pero son puntos de exigencia y calidad, donde hay que hacer muchos cambios que él todavía no pudo lograr. Él hizo una primera buena mitad de año pero después pierde en primera ronda en Wimbledon y Roland Garros. Y así es imposible entrar en el top ten. Pero creo que es el único jugador de la actualidad que tiene condiciones para dar ese salto. Después hay jugadores que si son inteligentes y trabajadores, como Navone y Comesaña, pueden estar dentro de los 30 mejores del mundo. Carabelli tiene condiciones pero un discurso “gaudiano”, de no sé que estoy haciendo acá, que lo perjudica. Necesita trabajar un poco más la cabeza. A veces es una cuestión de madurez.
A mí me preocupa más lo que viene detrás. Si mirás los torneos challengers, tenés a Andrea Collarini, Marco Trunguelliti, Federico Coria, Juampi Ficovich, Gonzalo Villanueva, pero son todos pibes grandes ya. Que ya tocaron lo máximo. Que están ahí, que cada uno tiene su mérito. Entre los puestos 150 y 300 aparecen un montón de argentinos. Que son jugadores challenger, que alguna vez pueden llegar a un ATP pero no más de ahí. En un Master 1000 les cuesta mucho pasar la segunda ronda. Y ni siquiera en polvo de ladrillos. Además, si comparás el año 2005 con 2025, hay siete torneos menos de polvo de ladrillo, que es la base del tenis argentino.
EL TENIS EN 2025
El circuito actual va hacia canchas rápidas, para estos nuevos engendros de Masters 100 que armaron de 12 o 14 días como siempre fueron Indians Wells o Miami, ahora se agregaron Madrid, Roma, Cincinnati y Canadá. Y vos vas al Master 1000 de Canadá y por el ranking que tienen vas a la primera ronda, cuadro de 96 y te toca un Frances Tiafoe o un Taylor Fritz y te llenan la cara de dedos. No hay forma que, por ejemplo, Báez les gane. Nuestros jugadores necesitan sumar lo más que puedan en la temporada de polvo de ladrillo de Latinoamérica y después en los torneos chicos de Europa tipo Bucarest, y meter algún título. Es muy difícil. Hoy me parece que hay mejor proyección en el tenis femenino que en el masculino. Hay una buena camada entre las de edad adolescente como Luna Cinalli, Candela Vázquez o Sol Larraya Guidi. La gran desventaja histórica de nuestras tenistas es que son chiquitas físicamente, les falta potencia. Solana, que no es grandota, le pega fuerte, puede jugar. Nadia Podoroska, que metió semifinal en Roland Garros, después se lesionó y todavía no puede volver porque físicamente da muchas ventajas. Ni que hablar Julia Riera o María Lourdes Carlé. Son buenas jugadoras pero le pegan muy despacio para lo que hoy se ve en tenis femenino. Ya jugar al tenis lindo de Gabriela Sabatini es casi imposible en circuito actual. Ahora juegan todas parecido y se matan a pelotazos. Hoy la fuerza física es muy importante y en eso damos ventaja. ¿Cuánto hace que no sacamos a un jugador o jugadora alta? Nosotros estamos más para sacar un Diego Schwartzman que un Del Potro. Ese físico es el que ahora manda en tenis y no tenemos lamentablemente jugadores así.
