• Buscar

Caras y Caretas

           

Es el cambio de época, estúpido

Reflexionar sobre los tiempos que corren permite elaborar estrategias para superar obstáculos y aprovechar oportunidades de desarrollo.

El pasado 9 de junio, Jorge Taiana estuvo como invitado en un plenario del Foro Economía y Trabajo, donde expuso sobre el estado de la situación internacional. Encaró el tema desde una perspectiva poco tradicional: el cambio de época. Aquí se resumen los principales lineamientos de su exposición y de los intercambios con la audiencia.

Es preciso aportar al debate sobre los fenómenos que son parte del cambio de época para idear, proponer y poner en práctica políticas que permitan superar las consecuencias negativas de estas transformaciones y aprovechar oportunidades que se presenten con la finalidad de favorecer el desarrollo de la Argentina y los intereses de las grandes mayorías nacionales.

La perspectiva histórica muestra que venimos atravesando aceleradamente distintas épocas, con una línea de tiempo que se inicia con la prehistoria (desde la aparición del hombre, hace unos tres millones de años, hasta la creación de la escritura, 3.500 años antes de Cristo); sigue con la historia antigua (hasta 476, con la caída del Imperio Romano de Occidente); continúa con la Edad Media (hasta 1453, con la caída del Imperio Romano de Oriente); la edad moderna (hasta 1789, con la Revolución Francesa) y la época contemporánea, cuyo fin estamos comenzando a entrever.

La época contemporánea

La época que vivimos se caracterizó por el paso de una cosmovisión centrada en lo divino a otra centrada en lo humano. También puede caracterizarse por las numerosas revoluciones que se sucedieron en distintos órdenes.

En lo político, la Revolución Francesa y más tarde la Revolución Rusa significaron el fin de las monarquías absolutas y el nacimiento del capitalismo y del comunismo; entre ambas revoluciones se sucedieron las revoluciones y guerras independentistas que pusieron fin al colonialismo y dieron origen a los Estados Unidos y a los países latinoamericanos y, posteriormente, a los países africanos.

También nuestra época se caracterizó por las revoluciones tecnológicas, comenzando por la primera revolución industrial, iniciada con la aparición y el perfeccionamiento de la máquina de vapor (1705 a 1782) y seguida por la segunda revolución industrial (1870 a 1914) con el uso de nuevas energías, medios de transporte y la producción en serie.

Con la Segunda Guerra Mundial hizo irrupción el taylorismo, que impuso la gestión empresarial sobre bases científicas, y más tarde la energía nuclear y, casi en simultáneo, el nacimiento de la informática. Posteriormente aparecieron los celulares, las redes y toda la parafernalia tecnológica que hoy se incrementa día a día.

Además de estas revoluciones es importante señalar que a partir de la finalización de la Segunda Guerra se originó la creencia generalizada de un desarrollo continuo que traería aparejada una mejora de las condiciones de vida con igual continuidad. La financiarización de la economía occidental y, en menor medida, el surgimiento de China como potencia económica y tecnológica con capacidad de disputar la hegemonía con los Estados Unidos pusieron fin a esa utopía.

Jorge Taiana.

Implicancias

En primer lugar, el cambio de época significa la aparición de nuevos valores culturales, de nuevas formas de producción, de acumulación de la riqueza y del poder, cambios que traerán aparejados nuevos desafíos para el conjunto de la humanidad, para cada uno de los Estados nacionales y sus respectivas sociedades.

Los Estados nacionales están en la cúspide de la crisis y han demostrado ser parte del problema, en tanto no han tenido la capacidad de hacer realidad o, al menos, de avanzar en la utopía de la mejora continua del desarrollo y de la calidad de vida de las personas.

Por esta causa los Estados han perdido el monopolio de la suma del poder público a manos de poderes económicos y financieros que vienen acumulando poder de decisión y de persuasión hasta niveles que vienen generando una crisis profunda del sistema democrático que caracterizó hasta ahora la edad contemporánea. El desprecio por la democracia que viene exhibiendo la ultraderecha en el mundo es suficientemente demostrativo de esta crisis.

La ola de cambios de época también incluye la irrupción de la inteligencia artificial, con su capacidad de modificar la estructura e incluso de reducir la demanda del trabajo humano; así como de la bioingeniería, con su capacidad de modificar la estructura del ADN y con ello las características propias de los seres vivos, incluida eventualmente la conducta de los seres humanos. Las imágenes de los Manos y los Hombres Robot que muestra El Eternauta parecen una premonición de estos temores.

A los cambios que seguramente generarán la crisis del Estado nacional como gestor del poder y las consecuencias de la IA y la bioingeniería, cuyas magnitudes e impactos todavía no podemos anticipar, se agregan otros fenómenos no menos desafiantes.

Por una parte, la irrupción de la multipolaridad en reemplazo de la bipolaridad en las relaciones internacionales, que es mucho más compleja que el simple agregado de nuevos actores.

El mundo bipolar enfrentaba a dos sistemas completamente opuestos y separados, tanto en valores, objetivos y métodos de gestión del poder, como que operaban sobre geografías totalmente separadas. El mundo multipolar acaba con esas separaciones absolutas mediante múltiples contactos, intercambios e intereses compartidos en los terrenos económicos, culturales y religiosos que conviven simultáneamente con luchas por la hegemonía. Esa combinación conforma un equilibrio geopolítico mucho más complejo.

Otro fenómeno que tendrá elevado impacto es el cambio climático: desde la instalación de la base antártica argentina en las islas Orcadas en 1904, la temperatura media anual se elevó en 2° centígrados, aumento que seguramente será mayor en la línea ecuatorial. Sobre la cuestión antártica importa considerar que la base Orcadas de la Argentina durante 43 años fue la única del mundo en el continente blanco; en 1947 Chile instaló la segunda base antártica; el tercer país en instalar bases fue Australia, la quinta en 1954. Hoy la Argentina es el país con más bases permanentes, siete en total, a las que se agregan seis bases temporarias en el verano. 

Si bien todavía no se conoce el impacto final del cambio climático, es previsible el aumento del nivel marítimo y un cambio de la navegabilidad en los pasos interoceánicos, como los de Panamá, Suez y Ormuz, así como la creciente importancia de los estrechos de Magallanes, que une el sur del Atlántico y del Pacífico, y de Bering, que separa Asia de América.

Otro efecto posible del cambio climático son las hambrunas causadas por la desertificación producida por el aumento de la temperatura, así como las guerras que podrán desatarse para disputar territorios más benignos, es un aumento geométrico de las migraciones y las reacciones que estas ya vienen produciendo, en especial en los países desarrollados.

Entre otros fenómenos que podrá traer el cambio de época se destaca una mayor igualdad entre sexos y las diversidades de género, cuestión que podrá traer cambios culturales y políticos que mejoren lo logrado hasta ahora por el predominio de la cultura masculina.

Amenazas y oportunidades para la Argentina

A pesar del bajo nivel de certezas existentes sobre el origen y las consecuencias del cambio de época, parece oportuno comenzar a indagar sobre esta cuestión.

En relación con la crisis de los Estados y de la democracia, junto con Honduras, Ecuador y Bolivia, venimos sufriendo sus consecuencias con anticipación a otros países, en especial de la región. La Argentina tiene una tradición democrática y de lucha contra las dictaduras y los absolutismos que, con seguridad y más temprano que tarde, le permitirá resolver esta crisis a favor de los intereses nacionales.

Respecto de las revoluciones tecnológicas, nuestro país no está mal posicionado debido al nivel que todavía tiene en materia de ciencia y tecnología, e incluso podría contar con algunas ventajas y oportunidades. Sobre la IA, además del nivel profesional, el país cuenta con institutos de investigación de excelencia y con una masa crítica importante de profesionales que vienen trabajando en el tema, incluso en red con empresas internacionales; además la Argentina cuenta con fuentes de energía renovable con capacidad para abastecer la gran demanda de agua y energía que requiere la operación de la IA. En materia de bioingeniería se repite la disponibilidad de niveles profesionales e institutos de investigación de excelencia, en especial en materia agrícola y en medicina. 

Contrariamente a los aspectos tecnológicos, el país viene retrasado en el cambio hacia la multipolaridad. A pesar de la larga data de las posiciones argentinas de no alineamiento en política internacional y las posturas en favor de una sólida integración regional, el alineamiento automático que viene manteniendo Milei con las políticas exteriores de los Estados Unidos e Israel viene impidiendo una política internacional acorde con las tradiciones e intereses del país.

Con relación al cambio climático, debido a la extensión territorial del país en el sentido sur-norte, podría resultar menos afectada que los países cuyos territorios se extienden en sentido este-oeste. La elevación de temperaturas que resulta del cambio climático puede generar un aumento de la desertificación; un desarrollo combinado de la silvicultura y la agricultura podría mitigar ese impacto.

De mantener la soberanía territorial argentina sobre la Antártida y las islas del Atlántico Sur el país podría verse favorecido por el posible incremento del tráfico marítimo a través del estrecho de Magallanes.

La demostrada capacidad argentina de integrar pacíficamente distintas corrientes migratorias, sumada a su baja densidad territorial, también puede llegar a constituir una ventaja relativa.

Estos fenómenos hacen prever que se vivirán relaciones internacionales mucho más inestables y posiblemente más violentas que las presentes. Ya es visible en Europa con la guerra Rusia-Ucrania y en Medio Oriente con el avance de Israel sobre Gaza y, en los últimos días, con el intercambio de misiles entre Israel e Irán, que hace resurgir los temores de una guerra nuclear.

Además de los mencionados, seguramente existen otros fenómenos que serán parte del cambio de época, que será necesario analizar y comprender para mitigar sus impactos contrarios a los intereses nacionales y para aprovechar los que puedan jugar a favor del país.

Escrito por
José María Fumagalli
Ver todos los artículos
Escrito por José María Fumagalli

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo