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Caras y Caretas

           

“La Feria del Libro es un reflejo de lo que discutimos como sociedad”

El director general de la Fundación El Libro, Ezequiel Martínez, hace un balance de la edición 2025: hubo mayor concurrencia que el año pasado y las grandes editoriales reportaron aumentos de ventas.

La 49ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires terminó con varios saldos positivos. ¿Cuáles? Algo menos de 1.300.000 personas visitaron los 42.710 metros cuadrados de exposición en La Rural en los diecinueve días de muestra: un 10 por ciento más que en 2024. Los grandes grupos editoriales acrecentaron sus ventas entre un 20 y un 30 por ciento, y aunque los sellos independientes tuvieron un descenso del 30 por ciento, el balance, en general, es favorable para los organizadores. ¿Se recuperó la Feria del Libro en plena crisis de la Argentina? 

¿Cómo lo ve su director general, Ezequiel Martínez? “El balance es muy positivo en cuanto a la concurrencia y también en ventas –dice–. Obviamente, depende a quién le consultes, pero en un 90 por ciento el resultado es muy superior al de 2024. Y hubo fenómenos, como la charla sobre la serie El Eternauta y las ventas de los mayores títulos, que influyeron en el balance de la Feria. Pensemos que en 2024 había habido caídas del 40 y hasta del 50 por ciento en las ventas de libros. Este año la Feria del Libro repuntó.”  

Martínez celebra el trabajo de todo el equipo de la Fundación El Libro: “Esta es una feria enorme y que duró mucho tiempo: del 24 de abril al 12 de mayo. Pensemos que tuvimos 346 stands en 14.736 metros cuadrados, nueve pabellones, doce salas y 1.417 sellos editoriales. Es una enormidad y llevó mucho trabajo detrás. El feliz amontonamiento de la gente, sobre todo a partir del 1° de mayo, fue una alegría para nosotros”. Así, a partir de aquel fin de semana largo, “la Feria se mantuvo con mucha concurrencia de público y con ventas sostenidas”. 

–¿Qué lo refleja, frente a los magros números del año pasado?

–En 2024 la postal era que con suerte la gente se iba con uno o dos libros bajo el brazo, y este año veías a la gente yéndose con bolsas. Eso significa que la Feria revivió y por eso los expositores, en general, están contentos. Es cierto que en la Argentina los libros están caros, pero los expositores hicieron un gran esfuerzo para que el precio de tapa subiera un cincuenta por ciento menos respecto de la inflación.  

Para Martínez, el renovado éxito de la Feria del Libro es, en un punto, un feliz misterio: “Al evento asiste un público muy heterogéneo, de todas las clases sociales y con familias de todas las edades. Este año hicimos una encuesta para tener un registro más fidedigno al respecto. Los asistentes, ¿van a una librería a comprar ejemplares el resto del año o la Feria es el único momento en que compran libros? Hay un montón de cosas que no tenemos dimensionadas. ¿Por qué la Feria del Libro es el fenómeno cultural más importante de la Argentina en este momento, y hace tanto tiempo? No hay otro espacio que convoque tan masivamente a gente tan diversa”.  

Ventas y novedades 

Las editoriales grandes dominan el mercado y también la Feria: desde Editorial Planeta comunicaron un aumento del 25 por ciento en ventas respecto de 2024; sus cinco libros más vendidos fueron El Eternauta, Recetas para vivir mejor (Daniel López Rosetti), Alas de sangre (Rebecca Yarros), Por si un día volvemos (María Dueñas) y La felicidad (Gabriel Rolón). Y los libros más vendidos de Penguin Random House fueron La muerte ajena (Claudia Piñeiro), Demasiado lejos (Eduardo Sacheri), El buen mal (de Samanta Schweblin) y las novelas de la Nobel de Literatura Han Kang, entre otros. 

¿Cómo lo ve Martínez? “En la Feria del Libro está todo y al mismo tiempo: figuran las grandes editoriales y también las independientes, que no tienen la misma presencia en una librería por una cuestión física. Recorrer los pabellones es encontrarse con muchísimas opciones.” También este año la Feria tuvo varias novedades: además de la encuesta a público, profesionales y expositores, se implementaron una Tribuna Joven, una Zona Streaming, comunicación LED en los pasillos, y, entre otras cosas, hubo diversas acciones con bookfluencers, a través de TikTok, para dinamizar la relación del evento con el público joven.  

Dice Martínez: “La Tribuna Joven fue un espacio más descontracturado, con gradas, para que los adolescentes se sintieran más cómodos. La Zona Streaming funcionó espectacular y hubo espacio para streamers con cientos de miles de seguidores. Las pantallas LED fueron una obsesión desde que yo llegué, hace cuatro años. También vino Netflix con un camión de El Eternauta y tuvimos una mesa debate con la presentación de la serie: nos quedó muchísima gente afuera. Todo apuntó a movilizar a los espectadores y lectores. Por ahí la Tribuna Joven nos quedó chica, pero la haremos más grande para 2026, cuando celebremos la 50ª Feria del Libro”.  

Caja de resonancia política 

El encuentro libresco argentino por excelencia también se erigió como un espacio de debate y de disputa cultural en tiempos del gobierno libertario de Javier Milei. En la ceremonia de apertura, el 24 de abril, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, había dicho que “la política partidaria no debe intervenir en la cultura y mucho menos debe ser el motivo de gastos innecesarios”. ¿Qué ocurrió? Recibió abucheos desde el público. Y el funcionario replicó, sin arredrarse: “¿Lo sacaron ustedes al cepo o lo sacó Milei?”. 

Cifelli también defendió la presencia del Gobierno nacional con un stand en la Feria y la continuidad del programa de compra de libros para bibliotecas populares. Pero el público ya había dado su veredicto. Más tarde, en la misma apertura, un grupo de escritores y escritoras ilustres alzaron carteles con la imagen de Osvaldo Bayer en los que se leía una de sus frases de cabecera: “Hay que esclarecer nuestro pasado para que nunca se repita”. ¿El contexto? A principios de marzo se había demolido el monumento a Bayer en Santa Cruz. Así, el historiador y escritor operó, en el marco de la Feria del Libro, como un símbolo contra el autoritarismo y la censura.  

Y el debate de cierre de la Feria, justamente sobre libertad y censura, también generó mucho ruido a partir de los cruces y debates sobre progresismo y antiprogresismo que protagonizaron las escritoras Claudia Piñeiro y Dolores Reyes y los escritores Tomás Abraham y Marcelo Birmajer –quien, aun con su defensa del gobierno libertario, condenó la actual persecución ideológica a periodistas–. Para Ezequiel Martínez, “la Feria del Libro es un reflejo de lo que discutimos como sociedad. El acto inaugural dejó una estela de discusiones, de opiniones a favor y en contra, y el debate de cierre también mostró visiones encontradas. Nosotros buscamos que todos en la Feria puedan dar su opinión con respeto: que cada uno pueda responder con inteligencia a lo que el otro diga”.  

El director general de la Feria del Libro pondera distintos fenómenos que existieron a la par en el evento: “Las presentaciones de los libros de Camila Sosa Villada y de Felipe Pigna fueron muy resonantes. Lo de la serie El Eternauta superó todas nuestras expectativas. También celebro el espacio que tuvo Nicaragua, con Centroamérica Cuenta: ellos trajeron a Gioconda Belli y Luis Chaves, y no se podía entrar de la cantidad de gente que había. Además, fue un placer haber traído al escritor guatemalteco Eduardo Halfon, que vive en Berlín, y al italiano Erri De Luca, quien con 74 años tuvo una acogida impresionante. Todos los diálogos que se dieron en la Feria fueron muy importantes”.  

En el fin de semana de cierre, las jornadas de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) también impulsaron los buenos números de la Feria del Libro 2025. “Este año vinieron 1.008 bibliotecas, con un presupuesto de un millón doscientos mil para cada una, y eso ayudó mucho a su poder de compra”, contabiliza Martínez. Además, la Conabip, que depende de la Secretaría de Cultura de la Nación, invirtió 1.518.880.000 pesos. 

El año pasado “habían sido seiscientas bibliotecas, y con un presupuesto muy acotado, pero el presidente de la Conabip, Raúl Escandar, hizo un gran trabajo para volver a los números de años anteriores –considera Martínez–. Por más que el 50 por ciento de descuento que se les hace a las bibliotecas populares lo absorbe el expositor, los bibliotecarios vienen con sus listitas de libros y se genera un volumen de ventas muy grande. Eso también apuntaló los buenos números de este año. Esperemos que la Feria de los cincuenta años, en 2026, supere todas nuestras expectativas”.  

Escrito por
Patricio Féminis
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