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Caras y Caretas

           

“Boca es Diego, pueblo y peronismo”

Télam Madrid-España, 13/11/2009 El preparador físico de la selección argentina de fútbol, Fernando Signorini, durante la entrevista con la Agencia Télam, en el hotel Mirasierra en Madrid, España. Foto Andrés Kudacki/Télam/jcp

El “profe” Fernando Signorini es una figura respetada y entrañable del fútbol argentino. Entrenó a múltiples equipos, a la Selección y en forma personalizada a Maradona y Riquelme. Su mirada del equipo de la ribera articula lo deportivo, lo social y la mística.

Boca Juniors, el equipo argrntino de fútbol más conocido en el mundo y más popular en la Argentina, carga con una simbología diversa y frondosa según el ámbito en el que se manifieste: Boca en Europa, Boca en un barrio humilde, Boca en un pueblito, Boca en la ciudad, Boca en el conurbano, Boca en un bar, Boca en Sudamérica… Para explorar algunos de estos significados, es determinante la experiencia de Fernando Signorini, nacido en 1950, profesor de Educación Física y entrenador de futbolistas para la alta competencia con un amplio recorrido en equipos de Primera del fútbol argentino y la Selección. Que además fue preparador físico personal nada menos que de Diego Maradona y Juan Román Riquelme.   

“Boca fue la razón por la que cuando era chico me tuve que hacer de River, porque mi hermano mayor era hincha de Boca y entonces yo, que estaba buscando mi propia manera de ser, tenía que diferenciarme. Vivíamos en Lincoln, provincia de Buenos Aires, nuestro único contacto con el fútbol era la radio, el diario y la revista El Gráfico, que llegaba los martes”, recuerda con nostalgia.  

En 1962 la Bombonera fue escenario de un momento histórico de los superclásicos, que impactó y dejó una huella en la memoria del profe Signorini. “En esa época viví mi primera gran frustración, tenía 12 años, hasta debo haber llorado, fue el penal que Antonio Roma, arquero de Boca, le atajó al brasileño Delém, de River, relatado por José María Muñoz, en la cocina de mi casa.” El gol frustrado habría marcado el empate y dejado al Millonario casi campeón. 

“Ya entonces pude comprobar la penetración cultural que tenía el fútbol, cuando el plantel de Boca con todas las figuras de entonces fue a jugar un partido a Lincoln. Recuerdo el momento en que bajaban los jugadores del colectivo y se metían en el hotel, con todo el pueblo amontonado mirando, yo en primera fila y las chicas gritando ‘¡Silvio, Silvio!’, por Marzolini, que era rubio y el más pintón”, se sorprende de su propio recuerdo.  

Foto: NA.

La objetivación del fútbol

Signorini reconoce que al meterse en el ambiente futbolero y vivirlo desde adentro le fue haciendo perder esa identificación con River. “El trabajo profesional me fue mostrando que el hecho de ser hincha de un equipo no me permitía disfrutar del juego.” Pero hubo un hecho, donde vuelve a aparecer Boca, que recuerda como vértice en aquel proceso de dejar de ser hincha. “Una vez vinimos al Monumental a ver un River-Boca, un día que Madurga, exquisito volante de Boca, hizo como cuatro goles. Tres de mis amigos eran de Boca, teníamos que encontrarnos a la salida. Mientras los esperaba pasaban hinchas de Boca y yo tuve que esconder mi gorro de River en la campera para evitar comerme una paliza. Me pareció y me sigue pareciendo ridícula esa manera tan tribal de tener que odiar al otro por ser de otro equipo de fútbol.”  

El profe levanta la voz. Se enoja. “Argentina es el único país del mundo en el que los hinchas visitantes no pueden ir a la cancha. ¿Cómo es esto? El sistema ha hecho permanecer a la sociedad argentina en una adolescencia permanente que se pone de manifiesto en la cancha mediante insultos al rival, ¡insultos a sus propios jugadores! En este panorama desolador hay un tipo que yo rescato, que conozco bien porque trabajé con él en Barcelona, que es Juan Román Riquelme. Porque cuando habla de fútbol es el mejor de todos, ha descubierto todas las trampas del sistema y cuando le ponen el micrófono no pierde oportunidad de expresarse con libertad. Desde la presidencia de Boca es el bastión más fuerte en la lucha contra las sociedades anónimas como una manera de desvirtuar los principios mismos del fútbol.” 

Otro de los significados de Boca que destaca Signorini es el de equipo inigualable. “Desde el punto de vista romántico, Boca, por el barrio, por el Riachuelo, por la niebla, por los colores, despierta interés en gente apasionada por el fútbol en todo el mundo. Muchos de ellos visitan Buenos Aires para ver no el River-Boca, sino para ver el Boca-River, porque el estadio de River es maravilloso, pero hay otros así, en cambio la Bombonera es única. Trabajé en varios equipos de Primera (Banfield, Independiente, Racing y Central) y fui muchas veces de visitante, pero siempre me pareció una aventura entrar a la Bombonera, su resonancia, tener que cruzar la cancha para ir desde la salida del túnel hasta el banco de suplentes. No hay nada igual.”  
 
A pesar de la fama histórica de equipo aguerrido, para Signorini es importante no olvidar que “Boca tuvo muchos jugadores de alta calidad como Riquelme, Rojitas, Madurga, Menotti, Marzolini… Además de ser un equipo espectacular con la imagen de Tarzán de Roma, la alegría del Loco Gatti, los goles del brasileño Paulo Valentim, solamente superado por Martín Palermo, otra atracción sin precedentes”.    

El Diego de la gente

Originalmente Maradona no era hincha de Boca, su corazón infantil estaba con el Rojo de Avellaneda. Sin embargo, en los primeros 80, cuando se transformó en El Pibe de Oro empezó a decir que era hincha de Boca. Y acá encontramos otro significado, el de Boca como equipo plebeyo que representa al pueblo trabajador. “Él tomó a Boca como una manera de pararse ante el fútbol, ante la sociedad y cerca de su familia. Porque tenía claro que las connotaciones sociales son distintas: es más fácil ser creíble cuando uno le habla a la gente humilde con la camiseta de Boca que con la camiseta de River. Es un prejuicio instalado, porque también hay gente de River maravillosa y comprometida. Boca es Diego, pueblo y peronismo.” 

Por último, el profe describe con sorpresa qué significa Boca fuera de la Argentina y sobre todo en Europa. “Es increíble la imagen que tiene Boca en otros países, de equipo ultrapopular, donde jugó Maradona, con un estadio increíble, con una hinchada masiva. Eso despierta un interés muy especial. Hace poco, charlando con Xavi Hernández (ex volante del Barcelona) me decía que en España muchos entrenadores tienen curiosidad y se sienten atraídos por el fútbol argentino, incluido Pep Guardiola. Y cuando le pregunté qué equipo le gustaría dirigir, sin dudarlo me dijo que Boca. Hay un mito sobre Boca en Europa, sin duda.” Se queda pensando y reflexiona en voz alta: “Boca sigue representando la posibilidad de pensar en una sociedad que sea más consciente del poder de lo popular. Por ejemplo, Mauricio Macri sin Boca no hubiera presidido ni una sociedad de fomento y después de conducir Boca llegó a presidente de la Nación. Detrás de Boca va el rebaño del fútbol argentino, por eso es importante lo que pasa en Boca.”  

Para Fernando Signorini, Boca parece ser un campo de batalla conceptual.  El bien y el mal se pelean en Boca, el pueblo y el sistema, la calidad y la barrida, el elitismo y el barro, el toque corto y el despeje a la tribuna.  

Escrito por
Alejandro López
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