La vigésimo sexta edición del Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici) se va a desarrollar entre el 1° y el 13 de abril. Con más de un cuarto de siglo de existencia, es sin duda el evento de cine independiente más importante de América latina. Como en los últimos años, sostiene un perfil consistente con el origen del festival, donde la independencia radical de la mayoría de las producciones, la diversidad de las propuestas estéticas y los múltiples orígenes nacionales son la marca de identidad. Esto se agradece en un tiempo de plataformas que achatan lo formal y concentran gran parte de los recursos en el campo audiovisual.
“Tenemos una programación realmente de lujo, pero uno siente que la capacidad de recepción de una propuesta cultural como la nuestra está bombardeada por un montón de ruido”, contó a Caras y Caretas Javier Porta Fouz, director artístico del Bafici. “La oferta de cine que traemos no se casa con nada ni nadie. Es una gran propuesta, pero me preocupa un poco la desazón que uno siente en la calle. Por un lado, tal vez haga que la gente diga ‘bueno, el Bafici es un refugio’ y llene las salas. O tal vez ni siquiera esté con la capacidad de atención para un evento cinematográfico que es muy poco ‘plataformado'”, explicó, haciendo uso de un neologismo para referir a la manera de consumo audiovisual masivo propio de esta década.
Este año se presentarán 298 películas de 44 países, con 112 premieres mundiales. Habrá 116 películas argentinas, entre las que se cuentan 61 largometrajes, dos mediometrajes y 53 cortometrajes. Una característica de la programación de este año, que destacó Porta Fouz en la presentación del festival, es que considerando a quienes dirigen los films, el Bafici está cerca de tener una programación paritaria en relación con el género.

Una cita para el cine argentino
El cine argentino tiene en el Bafici una vidriera para darse a conocer, un lugar de encuentro entre realizadores, productores y críticos, y un espacio en el que emergen las nuevas búsquedas estéticas. Es uno de los lugares donde lo que vendrá en el cine argentino suele aparecer por primera vez. La influencia decisiva en películas independientes argentinas, el canon cinematográfico que cristalizó –y sus cambios en el tiempo–, las leyendas, chismes y anécdotas que le dan color a este festival de cine, ya son un clásico de los otoños porteños.
En 2025 también visita su propia historia, que la película de apertura será la película nacional Upa! Una primavera en Atenas, de Tamae Garateguy, Santiago Giralt y Camila Toker. El trío de dirección hace 18 años estrenó Upa!, que resultó ganadora de la competencia argentina de la novena edición. Ahora veremos la cuarta película de la saga y todas las predecesoras serán proyectadas durante el festival: Upa! Una película argentina, Upa 2! El regreso, y Upa! Una pandemia argentina.
El presente de la producción nacional, en medio de un brutal recorte del fomento por parte del presidente del Incaa y de los ataques de las autoridades contra toda expresión de cultura, ponía en duda la posibilidad de contar con buena cantidad de cine argentino. “Tenía miedo de que el caudal fuera mucho menor”, dijo Porta Fouz, “pero se hacen películas muy a pulmón, hay muchas películas que apelan a la coproducción y películas que estaban planificadas hace cinco años, preproducidas hace tres, se empezaron a producir hace dos y ahora están listas. Andá a saber para el año que viene en qué situación se encuentra el encuentro de cine argentino. Pero este año la verdad es que la cosecha es muy buena, muy linda y tremendamente variada.”
Las producciones nacionales tendrán un nuevo premio económico, instaurado este año por el gobierno de la ciudad. El director del Bafici agradece la decisión porque “en estos tiempos de tanto maltrato para el cine nacional, un nuevo premio específico para el largometraje argentino está bien, le da cobijo”.
El Bafici tendrá como película de cierre Quinografía, de Mariana Guzzante, que con este documental propone una celebración de Quino, el hombre sencillo que nos entregó Mafalda, entre otras creaciones.
Una cartelera nutrida
La programación incluirá propuestas de realizadores que suelen ser muy esperados en cada abril: Tardes de soledad, de Albert Serra (España); Les barbares, de Julie Delpy (Francia); Caught by the Tides, de Jia Zhang-ke (China); Kontinental ’25, de Radu Jude (Rumania); What Does that Nature Say to You, de Hong Sang-soo (Corea del Sur).

América latina tendrá una participación acotada pero no menos interesante. De Brasil llega O último azul, de Gabriel Mascaro, reciente ganadora del Gran Premio del Jurado en el festival de Berlín. Chile, además de las películas nuevas, será el país invitado a la primera edición de la presentación de Cinetecas nacionales. De ese acervo que contiene la cineteca chilena se presentará una joya de Raúl Ruiz, Nadie dijo nada, un recorrido por los submundos de la Santiago nocturna de los años 70 junto con un grupo de intelectuales de medio pelo. Un cortometraje gótico basado en un texto de Mariana Enriquez es una de las producciones mexicanas convocantes: Ni cumpleaños ni bautismos, de Omar Castillo, Juan Ramírez y Luis Fernando Ramírez. Las complejas contradicciones de la política en Cuba, intelectualidad y asedio, se cuentan en el documental, vertiginoso y osado, Crónicas del absurdo, de Miguel Coyula; mientras Bolivia estará con el corto Dragón, de Yashira Jordán.
Toda la programación está disponible en el sitio oficial del Bafici. Las entradas se pueden comprar de manera online en la web o presencialmente en el Teatro San Martín (Corrientes 1530, CABA,) de 10 a 21.30.
