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Caras y Caretas

           

“Defendemos la esencia del deporte argentino”

Rodolfo Paverini es presidente de la Confederación Argentina de Deportes (CAD) y uno de los principales impulsores de la iniciativa “No a las SAD”. En diálogo con Caras y Caretas, desnuda los intereses del Gobierno detrás de su desembozada presión para privatizar los clubes.

La llegada de Javier Milei al Gobierno significó una brutal y constante ofensiva contra los intereses populares. Una de las iniciativas más llamativas para quienes no son habitués del fútbol es la presión sistemática para que los clubes se transformen en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). La iniciativa, pensada desde la perspectiva de un negocio para pocos, atenta contra la esencia de los clubes y su rol histórico y fundamental en el desarrollo social de nuestro país. Rodolfo Paverini, presidente de la Confederación Argentina de Deportes (CAD) y uno de los principales impulsores de la iniciativa “No a las SAD”, desarrolla sus argumentos de por qué considera que esta intervención impulsada con tanta obsesión por el Ejecutivo también constituye un avasallamiento contra las instituciones.

–El rechazo de las SAD es señalado por algunos sectores como una postura nostálgica y hasta romántica. ¿Qué les dirías a quienes sostienen eso?

–Nos corren por el lado del romanticismo porque defendemos la esencia del deporte argentino, un sistema que tiene más de cien años y que fomentó la construcción organizada de miles de espacios que han criado a tantas generaciones. La propuesta mercantilista que lleva adelante el gobierno nacional corrompe el hecho de que los clubes son de los socios. Nos quieren vender que las SAD van a dar un salto de calidad en lo económico y nadie asegura que eso sea así. Claramente las inversiones pueden fallar, y si así fuera, los empresarios suelen agarrar sus cosas y se van. Pasó en innumerables casos. Peor los clubes quedan y deben padecer esos quebrantos.

–No es solo una cuestión de inversiones, pretenden imponer una nueva organización de los clubes.

–Lo que está haciendo el presidente Javier Milei es mucho más profundo. Con el DNU 70/23 está violando la Ley Nacional del Deporte, que en su artículo 20 garantiza la libre gestión y la autarquía de todas las entidades que componen el sistema institucional del deporte argentino, que va desde un club de barrio hasta la Confederación Argentina del Deporte, el Comité Olímpico Argentino y el Paralímpico. Si el Estado interviene unilateralmente en una federación, como por ejemplo la AFA, puede hasta poner en riesgo la participación de los clubes o seleccionados en torneos internacionales, y exponerla a sanciones deportivas.

–El artículo 19 que incorporó el DNU también interviene en las facultades de las comisiones directivas de los clubes.

–Por si fuera poco, el avasallamiento va contra los órganos soberanos de todas las instituciones como son las asambleas de socios, ya que se determinó el plazo de un año para modificar los estatutos que lo reglamentan. Yo a todo esto no le veo nada de libertad.

–¿Por qué es tan voraz el interés por introducir las SAD en nuestro país?

–Es algo que quedó pendiente en 2018 y ahora decidieron retomarlo a principios del mandato junto a otro cúmulo de medidas de impacto. Por otro lado, evidentemente necesitan el ingreso de capitales para el plan económico que tienen en mente. Nosotros defendemos “lo romántico” del deporte, pero somos muy conscientes de los intereses que hay detrás. Permitir esto en un contexto de precariedad e informalidad habilita el lavado de dinero de una manera muy sencilla: por ejemplo, vos vendés un millón de pesos en droga, el domingo el club del que vos ahora sos socio organiza un festival de patín, dicen que van mil personas y se cobró $1.000 la entrada, hubo buffet y otras actividades… El lunes depositás ese dinero en el banco y listo, es plata blanca. Y ese festival nunca existió. No es nada nuevo ni que no sepamos, si no miremos Colombia en los 80.

–Durante muchos años fuiste presidente de Sportivo Barracas, un club con más de un siglo de historia. Con esa experiencia seguís recorriendo y conociendo más y más clubes. ¿Qué representa, en esencia, un club en un barrio?

–Hace poco tiempo, Daniel Castellani (N. de la R.: entrenador de la Selección Femenina de Voley, con amplia trayectoria deportiva y reconocimiento mundial como técnico y jugador) contaba en una entrevista que se reunió con el ministro de Deportes de Polonia tras ganar el Campeonato Europeo y este le dijo: “Nosotros tenemos más plata, más infraestructura, formamos mejor a los atletas pero ustedes, los argentinos, son los que ganan los torneos, ¿cómo hacen?”. Y él le respondió que la clave estaba en los clubes locales. Los clubes siempre están a la mano de lo que la sociedad necesite: en pandemia abrieron la puerta para que se pusieran camas de internación o luego para ser vacunatorios. Durante la crisis de 2001, muchos brindaron el espacio para que los vecinos realizaran los centros de trueque, donde la gente mediante el intercambio podía encontrar una manera de subsistir. Son merenderos, son comedores… Cumplen infinidad de funciones dentro de la organización de una sociedad.

–Ni hablar de ser la segunda casa de muchísimas personas.

–Es el espacio que forma la identidad de generaciones enteras de vecinos, donde los pibes y pibas aprenden valores, forjan carácter, aprenden liderazgo, vivencian sus primeros pasos civiles, porque saben que hay un presidente, que se vota, se eligen autoridades. Tienen normas de conducta, protocolos que respetar, normas. Es realmente una comunidad, porque son las madres y padres los que reúnen los fondos para poder llegar a tal competencia, son los dirigentes los que trasladan a los pibes a un torneo o buscan la manera de becar a una familia. Los clubes son eso, no solo los equipos que se televisan un domingo y ganan torneos de fútbol.

–Es común ver en las redes sociales hinchas más jóvenes pidiendo que sus clubes se conviertan en SAD con la fantasía de que les lloverán millones de dólares y sus equipos serán campeones casi inmediatamente. ¿Esa idea viene de la mano con el individualismo y el modelo neoliberal?

–Sí, es el resultadismo como único fin. También tiene relación directa con la desinformación que generan las redes. No hace falta que el club deba transformarse y perder su esencia para que mañana venga alguien a invertir. Hace muy poco tiempo River hizo un fideicomiso público de 25 millones de dólares y ha salido a la bolsa a buscar inversionistas. Son herramientas de crecimiento, hay otras maneras de que el deporte incorpore más ingresos. Y ahí también los dirigentes tenemos que hacer una autocrítica. Es necesario armar un observatorio y contar con estadísticas que muestren que el deporte es la única industria que impacta directamente y de forma transversal con todas las otras que se desarrollan en nuestro país. El deporte vale, genera dinero y puestos de trabajo.

–¿Qué le dirías a Milei?

–Lo dije públicamente y lo reitero: tiene que ir al Congreso de la Nación y explicar para qué quiere esto, si es para que le entreguemos los clubes a unos pocos millonarios o para que realmente el país crezca. Y por eso también nosotros junto a miles de personas que se sumaron a la propuesta de “No a las SAD” impulsamos una iniciativa legislativa popular, para juntar firmas que avalen un proyecto de ley donde pedimos que se derogue ese capítulo del DNU. Yo soy muy democrático: dentro de la ley, todo.

Escrito por
Noelia Tegli
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