SLASH
No deja de llamar la atención la distancia entre lo que representó Guns N’ Roses a finales de los 80 y principios de los 90 –ese que arruinó al hair metal, dominó la escena global y pareció el inicio de una dinastía rockera capaz de competir con Led Zeppelin y hasta los Rolling Stones– y el papel casi de recuerdo de la adolescencia que ocupa hoy. La ambición poco perspicaz de Axl Rose –que decidió quedarse con la marca de la banda, echar a todos sus compañeros y tardar más de diez años en grabar el irregular Chinese Democracy– diluyó aquel tsunami que hasta tenía gramática de beatlemanía. Slash siempre fue el más activo y comprometido musicalmente del quinteto de Los Ángeles, pero su estilo reconocible como guitarrista y arreglador con el paso del tiempo dejó de ocultar que sus habilidades como compositor venían varios pasos atrás. Después de tanta agua bajo el puente –su banda solista, Velvet Revolver, y el regreso a los escenarios con Axl–, el guitarrista lanza Orgy of the Damned, un disco que reúne once clásicos del blues interpretados por otras tantas voces/featurings, de esas que tanto excitan a lo que queda de las compañías discográficas. El disco –que también incluye un instrumental que compuso Slash– exhibe las fortalezas y debilidades que suelen dejar este tipo de trabajos: grandes talentos, excelentes ejecuciones, pocas sorpresas y químicas irregulares como consecuencia de colaboraciones a distancia y/o agendas apretadas. Dentro de ese contexto, se destacan las versiones de “The Pusher” (Hoyt Axton), junto a Chris Robinson de los Black Crowes; “Crossroads” (Robert Johnson), con Gary Clark Jr.; “Stormy Monday” (Aaron Walker), de la mano de la sensibilidad de Beth Hart; y, más que ninguna, “Killing Floor” (Chester Burnett), con el gran Brian Johnson de AC/DC. Lo de Demi Lovato era artísticamente innecesario, pero viene con el combo en este tipo de discos. Orgy of the Damned sigue muy lejos de aquella banda que alguna vez supuestamente fue la más peligrosa del mundo, pero incluye unas cuantas versiones acertadas, no defraudará a los fans de Slash y hasta quizás sume algunos viejos escuchas perdidos entre sus obligaciones cotidianas.
