MI AMIGO INVENCIBLE
La banda oriunda de Mendoza es una referencia ineludible dentro de la escena del indie argentino y quizás la más productiva. Arco y flecha es su octavo disco –sin contar su generoso stock de EP– en poco más de 15 años de carrera. El álbum sigue exhibiendo esa “languidez flotante” condimentada con humor que es casi la piedra fundamental del grupo, a la par de los buenos estribillos y las historias atrapantes, pero avanzan hacia un minimalismo pop en el que los teclados tienden a tomar mayor protagonismo. Acaso el paso del tiempo, la decisión de la banda y el aporte en la producción de Mariano Otero (de muy intensa carrera en el jazz y varios años junto a Fito Páez) los haya ayudado a ajustar las coordenadas para un disco de esos que suelen marcar un antes y un después en la carrera de cualquier proyecto. En ese marco, se destacan el poptimismo algo nostálgico de “Caballos”, el retrato de una relación que parece cada vez más distante de “Colinas”, la gragea de psicodelia acústica con Juan Saieg de los también mendocinos Usted Señalemelo que propone “Reflejo”; y el existencialismo de “Llamada perdida”. Puede que Arco y flecha no sea el mejor disco de la banda de Mariano Di Césare. Pero parece ofrecer su costado más certero para conseguir la masividad que merece hace rato.
