Acaba de publicarse la segunda edición de ¡Libertad o Muerte! Historia de la Revolución Haitiana, del historiador, docente universitario e investigador Juan Francisco Martínez Peria, coordinador del Departamento de Historia del Centro Cultural de la Cooperación. La escasez de trabajos en lengua hispana dedicados a ese hecho histórico pone de relieve la importancia de esta obra, editada originalmente en 2012. “¡Libertad o Muerte!” fue la consigna política que movilizó a cientos de miles de esclavos en contra de la esclavitud, el racismo y el colonialismo, que vencieron a los imperios francés, inglés y español y pusieron en jaque las bases mismas del sistema mundo moderno/colonial de los siglos XVIII y XIX.
–¿En qué contexto se publicó por primera vez ¡Libertad o Muerte! Historia de la Revolución Haitiana?
–Fue publicado en 2012 por el Centro Cultural de la Cooperación. En ese momento generó mucho interés y algunas reimpresiones y se editó en España por la editorial Wanafrica, después lo editó en México la Universidad Autónoma de San Luis de Potosí, y ahora se acaba de publicar esta edición, corregida y aumentada. El libro habla sobre la Revolución de Haití, un hecho que se ha silenciado sistemáticamente. Esto es muy lamentable porque la Revolución Haitiana es un suceso de gigantesca relevancia global. Fue la primera y única revolución de esclavizados que triunfó en la historia de la humanidad y la primera independencia de América latina, en 1804. Asimismo, es la única de las revoluciones de la época que pretendió una genuina universalización de los derechos del hombre, yendo más allá del estrecho humanismo racista y colonial que concedía derechos únicamente a los hombres blancos, propietarios, burgueses y civilizados, y excluía a las mayorías. Por último, la revolución resultó clave porque después de la independencia Haití hizo todo lo posible por expandir su ideario anticolonial, antirracista y antiesclavista, y el ejemplo más claro de ello fue el apoyo militar y económico que Alexandre Pétion le dio a Simón Bolívar a cambio de que este introdujese en su gesta independentista la abolición de la esclavitud como bandera. Dicho apoyo a Bolívar y a cientos de nuevogranadinos y venezolanos resultó absolutamente fundamental para lograr finalmente la independencia de aquellos países.
–¿Por qué se pasa por alto la relevancia de la Revolución Haitiana?
–Tal como señala el intelectual haitiano Michel-Rolph Trouillot, para las elites de la época esta revolución fue vista como una “masacre de blancos” y no como un acto político emancipatorio, porque entendían que los esclavizados africanos y afrodescendientes no eran plenos seres humanos capaces de llevar adelante un proceso político. De esta manera, al momento de su acontecer se le negó ese carácter de revolución. A esto hay que sumar el bloqueo posindependencia y la política activa de silenciamiento para evitar que su mensaje emancipatorio se extendiera por el mundo atlántico. También existe otro motivo que es lo que yo llamo la banalización de la Revolución Haitiana, que consiste en verla como un mero sucedáneo caribeño de la Revolución Francesa, entendiendo que la europea fue la clave y que la otra fue una mera consecuencia. Lamentablemente, el mundo académico y cultural occidental sigue siendo muy eurócentrico y sutilmente racista y por ello se perpetua el silenciamiento sobre la Revolución Haitiana.
–¿Cuál fue la relación entre ambas revoluciones?
–Existe una relación intensa y compleja pero es importante señalar que la Revolución de Haití tuvo su propia autonomía y fue mucho más radical que la francesa. Saint Domingue, actual Haití, era una de las colonias más ricas de América y la primera productora de azúcar del mundo. Allí 30 mil franceses explotaban a 480 mil esclavizados africanos y afrodescendientes que, sin embargo, venían resistiendo al orden colonial, racial y esclavista. En 1789, al estallar la revolución en Francia, esta impacta rápidamente en la isla. La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, a pesar de su pretendida universalidad, solo reconoció derechos a los varones, blancos y propietarios, y esto llevó a que el 22 de agosto de 1791 los esclavizados se levantasen en armas apropiándose de ese discurso y promoviendo la libertad y la igualdad en una clave genuinamente universalista. El gran líder inicial de ese proceso fue Toussaint Louverture, un ex esclavizado que sabía leer y escribir y que no solo tenía enormes dotes políticos militares sino que fue el articulador principal del ideario revolucionario. La respuesta de Francia fue la represión total, hasta que en 1793 Inglaterra y España invaden la isla. En ese contexto y para no perder la joya de la corona, Francia termina aboliendo la esclavitud de forma pragmática para lograr el apoyo de los esclavizados rebeldes. A partir de ese momento, se da una alianza inestable entre Francia y los revolucionarios haitianos que se extiende hasta 1802, momento en el cual Napoleón decide enviar una enorme expedición para reimponer el antiguo orden colonial, racista y esclavista. Dicha expedición logra apresar y desterrar a Toussaint Louverture, pero Jean-Jacques Dessalines lo reemplaza en el liderazgo y acaudillando una gigantesca rebelión popular logra derrotar a los franceses y declarar la independencia el 1º de enero de 1804. Ese acontecimiento fue inédito en la historia e implicó el nacimiento del primer país libre de América latina y el triunfo definitivo de la revolución de los esclavizados.
–¿Qué ocurrió después de la independencia?
–Lamentablemente, después de la independencia las grandes potencias bloquearon a Haití y surgieron tensiones internas. A pesar de ello, el país logró un proceso de reconstrucción que terminó quedando trunco en 1825, cuando Francia le impuso bajo amenaza el reconocimiento de la independencia a cambio de una indemnización gigantesca de 150 millones de francos. Para peor, el país no pudo pagar esa suma y Francia le impuso un empréstito, lo que derivó en la doble deuda externa haitiana. Esa carga económica causó una crisis cíclica y durante todo el siglo XIX tuvo una decadencia grande y en Haití fue surgiendo una nueva élite, que era afrodescendiente, pero buscaba blanquearse y era muy afrancesada y eurocéntrica. Así se fue forjando un Estado que no representaba la realidad de Haití. En el siglo XX, la tragedia continúa con la emergencia de un nuevo imperio y Estados Unidos se empieza a meter en el Caribe: va intervenir y ocupar Puerto Rico, Cuba, Nicaragua, Panamá y, finalmente, en 1915, Haití va a quedar ocupada por Estados Unidos en el medio de una crisis interna muy grande. En Haití estuvieron hasta 1934 y hubo un proceso de cambio muy grande que impuso una lógica neocolonial, apropiándose de tierras, saqueando los recursos naturales y explotando a la población. Para peor, luego de la ocupación Estados Unidos siguió teniendo un peso enorme y apoyó a la dinastía dictatorial de los Duvalier, que gobernaron desde 1957 hasta 1986.
–¿Cuál es la realidad política que hoy vive el pueblo de Haití?
–Durante todo el siglo XX y aun hoy Haití ha sido objeto de constantes intervenciones y de un imaginario absolutamente negativo que presenta el país como un estado fallido, como el lugar de la barbarie. Se ocultan los aspectos más luminosos de la historia y la cultura haitiana y se busca legitimar las políticas neocoloniales que sufre dicha nación a manos de Estados Unidos y Francia. Tal como ha señalado Eduardo Galeano, Haití sigue sufriendo “una maldición blanca” que no le perdona la radicalidad de su revolución. A pesar de ello, y en el marco de la enorme crisis que vive el país, el pueblo tiene una enorme conciencia política e histórica y todavía Jean-Jacques Dessaline sigue siendo un gran referente para las luchas populares y nacionales. La revolución sigue vigente como ideario y es importante que a nivel regional y global la recuperemos como un hecho fundante de las ideas de libertad e igualdad universal. Lejos de pensar que estas ideas vinieron de Europa y de Estados Unidos, tenemos que tomar conciencia de que fue en esa pequeña isla del Caribe donde por primera vez se proclamó con fuerza la noción de que los derechos del hombre debían ser para todos.
¡Libertad o Muerte! Historia de la Revolución Haitiana se presentará el miércoles 19 de junio a las 18.30 en la Librería Caras y Caretas (Junín 365, CABA).
