En el último cuarto de siglo las políticas de empleo fueron insuficientes para abordar el cierre de empresas y la precarización laboral. La discusión por el trabajo no registrado.
Con la economía “planchada” y sin demanda consistente, no hay reforma laboral que valga. Más bien se trata de pérdida de derechos conquistados históricamente y desprotección del trabajo frente al capital.


