El ingreso del país al Fondo Monetario Internacional, en 1956, selló el inició de un ciclo perverso de endeudamiento que condiciona las políticas en torno de la economía doméstica e impone requisitos imposibles de cumplir.
El ingreso del país al Fondo Monetario Internacional, en 1956, selló el inició de un ciclo perverso de endeudamiento que condiciona las políticas en torno de la economía doméstica e impone requisitos imposibles de cumplir.