¿Cuál es el futuro de la inteligencia artificial en relación con la música? ¿Vulneración de derechos o avance tecnológico? La polémica se cierne alrededor de Suno (o Suno AI), una plataforma de inteligencia artificial generativa que permite crear canciones completas –con melodía, instrumentación y voz– a partir de un simple texto o indicación (prompt). En Estados Unidos, cuatro músicos, entre ellos el cantautor independiente Jason Isbell, demandaron a la empresa por imitar sus voces y estilos sin permiso. En ese contexto la compañía presentó Suno v6, un nuevo modelo que emplea datos licenciados de sellos discográficos como Warner Music Group, BMG y Believe. ¿Cómo sigue la disputa?
La creación de Suno v6 se produjo en medio de múltiples demandas que la compañía enfrentó por supuestas infracciones de derechos de autor. Una de las demandas fue de Warner Music Group, que acusó a Suno de usar datos protegidos para entrenar sus modelos de IA. Pero el reclamo más resonante estuvo a cargo de Jason Isbell, Guy Forsyth, Eduardo Calle y David Lowery, un firme defensor de los derechos de los artistas en la era digital. Los cuatro solicitaron a un tribunal norteamericano que la demanda se tramitara como colectiva. ¿Tendrán resonancia?
Según la denuncia, Suno “introdujo las identidades de los músicos en su modelo de IA para crear su producto comercial sin su consentimiento, y ahora explota esas identidades utilizando públicamente los nombres de los músicos para obtener un considerable beneficio comercial”. Los músicos citaron leyes estatales sobre privacidad y derecho a la propia imagen en más de una docena de estados, incluidos Massachusetts, Nueva York, Tennessee, California y Texas. La demanda solicita una indemnización por daños y perjuicios por un valor indeterminado. “No quiero Suno, gracias”, escribió en julio en las redes sociales Jason Isbell, artista de música americana con seis premios Grammy.
En un intento por establecer condiciones comerciales y obtener ingresos por licencias, varias empresas de música firmaron acuerdos extrajudiciales con empresas de IA. En 2025, Warner Music llegó a un acuerdo con Suno y otra empresa de IA, Udio, y anunció que está colaborando con ambas para desarrollar nuevos modelos con licencia. Sin embargo, muchos artistas se muestran escépticos ante la IA: están preocupados por un futuro en el que la música creada principalmente por seres humanos compita con una gran cantidad de canciones generadas por IA.
Y Suno responde: un representante declaró que la empresa considera que las acusaciones carecen de fundamento y que se defenderán de ellas. Asimismo, hizo referencia a una reciente publicación en el blog de Mikey Shulman, cofundador y director ejecutivo de la compañía. En ella, Shulman afirma que la empresa nunca ha permitido propuestas de artistas específicos ni de obras protegidas por derechos de autor. Pero la demanda es considerable: alega que Suno también puede imitar canciones de Taylor Swift y Bruno Mars si los usuarios escriben sus nombres con espacios entre cada letra: “t a y l o r s w i f t”.
La demanda podría determinar qué grado de similitud con la voz o el estilo de un artista es lícito y qué constituye una imitación ilegal. ¿Qué ocurrió? En una prueba reciente del servicio realizada por The New York Times, una solicitud de “una balada folk-rock de los años 70 al estilo de Neil Young” generó un mensaje que decía: “No hacemos referencia directa a los artistas, por lo que hemos reemplazado su sugerencia con estilos similares que podrían gustarle”. Suno responde que, en su blog, Mikey Shulman afirmó que la empresa empleó ciertas “estrategias de capacitación” para reducir el riesgo de que el sistema generara “reproducciones no autorizadas”.
Y explicó: “Por ejemplo, decidimos no utilizar nombres de artistas en los metadatos de nuestro programa de formación porque nuestro objetivo es ayudar a la gente a crear canciones originales, no música que suene como la de artistas ya existentes”. Creada en 2022, Suno permite a los usuarios online –tanto músicos profesionales como aficionados– crear canciones introduciendo unas pocas palabras o frases descriptivas. En minutos, o incluso segundos, genera una melodía basada en la información proporcionada por el usuario. En un mercado saturado de música con inteligencia artificial, la compañía es líder, con una valoración de 5.400 millones de dólares.

La autoría en cuestión
Suno y otras empresas son acusadas por discográficas y editoriales musicales, que afirman que la empresa vulnera los derechos de autor a gran escala al utilizar millones de canciones sin su autorización. En los documentos judiciales, Suno defiende su modelo argumentando que el entrenamiento está permitido bajo el principio de uso legítimo, una defensa que ofrece protección contra las demandas por infracción de derechos de autor. En la última demanda, ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos en Massachusetts, los músicos hablan de una imitación ilegal de los estilos y voces personales de artistas específicos.
Pero el director de Suno defiende su modelo de IA musical. Así, Mikey Shulman respalda su acuerdo con Warner Music en medio de demandas de otros sellos discográficos y de críticas de varios artistas. “La gente se siente muy bien cuando es creativa”, declaró el empresario. Y acentuó: “La empresa existe para que la gente experimente esa agradable sensación de ser creativa”. Aunque las grandes discográficas opinan distinto: para ellas Suno no es más que una compañía pirata que infringe la ley de derechos de autor a gran escala. Y, mientras la IA se integra en la música comercial, cada vez más artistas temen que su trabajo quede eclipsado por música genérica y de baja calidad.
De cara al futuro, Suno busca redefinir el debate en la industria y posicionarse como un socio integral para sellos discográficos y artistas. La última versión del servicio de Suno, el v6, se basa en un modelo de IA entrenado con canciones con licencia de Warner Music Group, la discográfica de Madonna, Led Zeppelin y Lizzo, después de que la compañía pusiera fin a una demanda interpuesta contra otros sellos importantes y llegara a un acuerdo que, según Warner, abrirá nuevas fuentes de ingresos para sus artistas. Dijo Robert Kyncl, director de Warner Music: “Al llegar pronto, tienes voz y voto, en lugar de sentarte a observar lo que sucede y presentar demandas”.
Esta es otra instancia en una larga historia de conflictos de la industria musical ante las innovaciones tecnológicas. La diferencia, ahora, radica en que las grandes discográficas operan en un sector casi totalmente tecnológico, y los ejecutivos de la industria musical afirman que están deseosos de cerrar acuerdos de IA, siempre y cuando se respeten los derechos de propiedad intelectual de las discográficas. “La relación de las grandes discográficas con la tecnología ha mejorado enormemente en comparación con hace 20 o 25 años”, afirmó Drew Thurlow, autor del libro Música electrónica. Cómo la IA está transformando la música.
“Básicamente, son empresas de medios que operan como empresas tecnológicas”, siguió Thurlow. Pero para Suno todo está por verse: la empresa puede, en cuestión de segundos, transformar una sugerencia en un track final sorprendentemente verosímil. Para Suno, el valor del nuevo modelo es simbólico: una señal de cómo la empresa puede crear cosas “que no podrían haber existido antes, sin la unión de una gran compañía discográfica y una empresa de música con IA realmente progresista”, dijo Shulman. Pero como Suno sigue enfrentándose a cuantiosas demandas, la industria musical seguirá mostrándose escéptica. ¿Se expandirá la música hecha con IA? ¿Tolerarán los músicos su reemplazo online?
