• Buscar

Caras y Caretas

           

Teocracia con pluralismo religioso regulado

Shiraz, Iran - 10th june, 2022: muslim men pray on ceremonial event in Shahcheragh holy shrine

La Constitución combina centralidad chií con aceptación formal de otras creencias. Ese equilibrio establece los alcances concretos del culto.

“No hay coacción en la religión” Sura 2 Aleya 256, Sagrado Corán.

“La verdadera libertad religiosa consiste en no imponer a otros la creencia propia, sino en permitir que cada quien siga la guía de la razón.” Baruj Spinoza

En Occidente, el concepto de libertad religiosa o de culto es considerado un derecho humano fundamental presente en las constituciones de los Estados modernos. Se basa en que el ser humano es racional, con angustia existencial y temores frente a la finitud de la vida. En consecuencia, hace uso de su libre albedrío para buscar plenitud espiritual. La búsqueda incluye el derecho de participar, individual o colectivamente, en los rituales del culto al que haya adherido.

Aun así, esa libertad encuentra limitaciones en el Estado a través de leyes dirigidas a cuidar que esas prácticas no constituyan delito, ya que los ritos no deberían implicar sacrificios humanos o acciones aberrantes como la pedofilia. En este sentido, la normativa estatal es fundamental para garantizar seguridad y paz en sociedades plurales.

Desde la mirada filosófico-política de Baruj Spinoza, “la verdadera religión es la que conduce a la piedad y al amor hacia el prójimo, no la que impone dogmas o controla la vida política”. Estos conceptos, que aparecen claramente en el siglo XVII en John Locke y otros filósofos políticos liberales, en el islam se practicaban varios siglos antes en Al-Ándalus, donde la diversidad religiosa coexistió durante ocho siglos.

En la península ibérica, entre los siglos VIII y XV, la convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos se dio de forma mayormente pacífica, con algunas intermitencias de tensión y conflicto. Esa convivencia permitió fomentar el conocimiento científico y comercial, lo que produjo grandes avances en las ciencias y en el desarrollo económico. Esa experiencia fue retomada en muchos países islámicos, y el caso de la República Islámica de Irán es paradigmático: un Estado teocrático con pluralidad religiosa.

LA REPÚBLICA ISLÁMICA

El islam chií que gobierna Irán es el resultado de un proceso histórico, político-religioso, social y cultural que comenzó luego de la muerte del profeta Muhammad en 632. Diferencias interpretativas del islam y prácticas políticas produjeron la división en sunníes (seguidores de las tradiciones) y chiíes (partidarios de Alí, yerno del Profeta). Es de destacar que los chiíes en Irán representan el 90% de la población y los sunníes cerca del 7%. Sin embargo, en el conjunto de los países islámicos, los sunníes representan alrededor del 85%, siendo la corriente mayoritaria.

“Más allá de las diferencias —dice el sheij chií Mohsen Alí—, el chiismo, además de seguir las tradiciones, promueve el conocimiento interior del creyente para buscar el sentido verdadero del mensaje divino, transformarse a sí mismo y, a través de esta transformación, cambiar el mundo”.

La Revolución Islámica de Irán (1979), que terminó con la monarquía, aplicó una cosmogonía islámica en todo su entramado sociopolítico y fue vista por muchos como una respuesta a la modernidad. Fue el estallido de una rebelión popular liderada por clérigos frente a un gobierno corrupto. Construida durante más de cuatro décadas, se fundamentó en enseñanzas coránicas e instaló la idea de justicia divina para una sociedad igualitaria y libre.

LIBERTAD RELIGIOSA EN IRÁN

La Revolución iraní plasmó los principios chiíes en su Constitución, otorgando a esta corriente un estatus privilegiado e integrándola a la identidad nacional. Desde la estructura gubernamental, el Jurisprudente Supremo —cargo creado por Jomeini— y el Consejo de Guardianes supervisan la adherencia religiosa de la población. Asimismo, la Constitución garantiza la libertad de cultos con ciertas restricciones para los no chiíes. Los temas religiosos contemplan procedimientos y sanciones según la ley islámica (fiqh), que es la base del derecho civil y penal.

Las religiones abrahámicas tienen limitaciones y derechos, y cristianos, judíos, zoroastrianos y otras minorías reconocidas cuentan con representación parlamentaria por ley.

La presencia del cristianismo y del judaísmo se aprecia en ciudades como Teherán, Isfahán, Shiraz y Mashhad, donde las campanas de las iglesias y el shofar de las sinagogas coexisten con el adhan (llamado al rezo) en las mezquitas. Se destaca en Teherán la imagen de la Virgen María, inaugurada recientemente en la estación central del subte.

En materia civil, el matrimonio y la herencia siguen la ley islámica para los musulmanes, y la religión oficial se aplica en las decisiones políticas. La educación, la seguridad interior y la justicia en Irán están alineadas con la doctrina chií, y algunos cargos públicos requieren afiliación religiosa, mientras que los no musulmanes pueden ocupar cargos menores y quedan exentos del servicio militar obligatorio. Irán formalizó la doctrina chií como base del Estado, destacándose como uno de los ejemplos teocráticos más explícitos del mundo contemporáneo.

“Todo el sistema de beneficencia estatal y escuelas religiosas en Irán, incluso las escuelas de teología sunní, son financiados y organizados por el Estado”, según cuenta Mohsen Alí, quien ha vivido allí. La autoridad religiosa y política se concentra en el Líder Supremo, que controla el poder judicial, las Fuerzas Armadas, el Consejo de Guardianes y otras instituciones. Irán convive así con una identidad teocrática y una diversidad religiosa regulada por el Estado, dentro de un marco mayoritario que legitima sus normas.

El velo que impone Occidente sobre Irán, un país con reglas consensuadas por las grandes mayorías, que democratiza su sociedad en el contexto de las enseñanzas coránicas y de las reflexiones del profeta Muhammad, Alí y su descendencia, y que guarda los tesoros de una civilización milenaria, no deja ver la realidad en su forma de soberanía más amplia, quizás con más aciertos que errores.

Escrito por
Alí Mustafá
Ver todos los artículos
Escrito por Alí Mustafá

Descubre más desde Caras y Caretas

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo