Una de las novedades de alto interés arrojada por esta guerra contra Irán es la emergencia de un grupo de intelectuales y expertos que rompieron con Donald Trump o fueron expulsados por su gobierno, por adversar sus desmesuras, belicismo y mesianismo.
Son entre veinte y treinta hombres y mujeres con altas calificaciones académicas, técnicas y experiencia en gobierno. Pero no constituyen un movimiento ideológico. Muchos de ellos aún están a medio camino entre el culto al imperio que sirvieron y la ruptura con sus valores.
No es la primera vez que el mundo conoce este tipo de paradojas biográficas. Entre muchos, el célebre George Orwell, autor de la novela distópica 1984, también sufrió esa mutación en la última década de su vida.
Una explicación interna es la mala hora del Partido Demócrata. Ni los discursos del senador Bernie Sanders, considerado la izquierda del partido, logran ocupar el rol de oposición al proyecto bonapartista del grupo que sostiene a Trump.
La mayoría de los miembros de esta corriente nueva son especialistas en geopolítica, diplomacia, economía mundial, seguridad, inteligencia de Estado, teoría militar o exaltos jefes del cuerpo de Marines y del Pentágono convertidos en opinadores en medios, autores en revistas y figuras regulares en canales de la plataforma YouTube.
Varios de esos canales han conquistado centenares de miles de usuarios durante el último año. Sin proponérselo, sus entrevistados/as han convertido un espacio de tipo intelectual opuesto a esta guerra y a las contorsiones de Donald Trump.
Una izquierda a la derecha
La muerte, el apartamiento individual o la defección de conocidos intelectuales de izquierda facilitaron la emergencia de este fenómeno. Un caso inevitable es el de Noam Chomsky, figura global de la izquierda rebelde, apartado de la escena por ser un hombre centenario y por aparecer en fotografías con el aberrante Epstein.
En los hechos y en la vida de las redes y la prensa, se han convertido en la izquierda anti Trump, aunque por sus ideologías continúen siendo tributarios de la American way of life. Esta paradoja tiene destino transitorio e incierto.
Varios de estos expertos sirvieron a su imperio en funciones altas y medias hasta hace poco. Sus rupturas políticas con el gobierno de Donald Trump se basa en dos motivos. Su mesianismo de cristiano sionista neoconservador y por haber embarcado a Estados Unidos en las tribulaciones de una guerra que, para ellos, esta vez es tan ilegal como impopular.
Al revés de quienes figuraron en la prensa y en las calles contra la guerra en Vietnam, esta vez los personajes de izquierda fueron suplantados por expertos o académicos formados ideológicamente por el mismo imperio.
Algunos de esos intelectuales o expertos son los reconocidos economistas Jeffrey Sachs y Steve Hanke, ambos académicos respetados en sus áreas, con asesorías internacionales y servicio al gobierno de EE.UU. antes de Trump.


Andréi Martyanov, un científico de origen ruso que se radicó en EE.UU. un año antes de que implotara la URSS, fue director en los EE.UU. de un grupo aeroespacial y comercial. Escribe en el blog Reminiscencias del Futuro.
Karen Kwiatkowski es una tenienta coronel retirada de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, sirvió como oficial de enlace con el Pentágono y diversos cargos en la Agencia de Seguridad Nacional. Hoy se dedica a opinar en los medios contra el proyecto de Trump.
O Chas Freeman, un diplomático y escritor estadounidense retirado. Sirvió en el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa. Actuó como intérprete de Richard Nixon en su visita a China en 1972, luego de la gestión de Kissinger, y actuó como embajador de los Estados Unidos en Arabia Saudita de 1989 a 1992, donde se ocupó de la Guerra del Golfo en nombre su imperio.
Otro personaje activo contra Trump y muy consultado por los medios es Larry Johnson, bloguero, comentarista político y exanalista de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense. Es director ejecutivo del grupo de análisis de riesgo Business Exposure Reduction Group Associates y cofundador de Veteran Intelligence Professionals for Sanity.
Rebeldes en masa
Esta expresión de intelectuales y expertos es un derivado de la rebeldía masiva contra el gobierno de Trump por su beligerancia imperial, pero también por sus políticas bonapartistas internas, como la expulsión o represión masiva de inmigrantes latinos y el control policial de ciudades como Texas o Minneapolis.
La adhesión de figuras estelares del cine como Schwarzenegger, De Niro o Angelina Jolie le dieron audiencia y relieve televisivo, sensibilizados por el asesinato de dos activistas norteamericanos y blancos en plena calle.
El movimiento antibélico contra Vietnam tardó mucho más y conquistó menos figuras y expertos que ahora. Aquella vez fue más militante. Activistas religiosos como M. Luther King y Malcom X, o activistas de izquierda como el candidato presidencial trotskista Peter Camejo (de origen venezolano) y la escritora Susan Sontag.
Para salir a la calle contra Trump no fue necesario mirar en las pantallas de la televisión el desfile de cadáveres que conmovió a la sociedad media norteamericana.
Los movimientos antibélicos y corrientes de intelectuales durante la Primera y la Segunda Guerras tuvieron motivaciones conservadoras de tipo aislacionistas o inspiraciones religiosas.
Eso explica que una periodista y activista religiosa como Dorothy Day, del Catholic Worker Movement, fuera la figura antiguerra antes de 1918. Junto con ella dos intelectuales de la izquierda de entonces, John Reed y la escritora feminista Louise Bryant. Además del afamado aviador Charles Lindbergh, transformado por la prensa en el símbolo estadounidense contra la Primera Guerra.
Hasta ahora, el registro de la emergencia y oposición es de excuadros militares, policiales, académicos y políticos contra una guerra que se volvió impopular desde su inicio. La mayoría de ellos/as sirvieron hasta hace pocos años a su imperio.
Uno de los entrevistadores más conocidos en la red YouTube, por donde circulan los miembros de esta corriente, es el profesor noruego Glenn Diesen, un demócrata convencional no marxista, promotor de la integración de Rusia a la Unión Europea. Hace poco declaró en su programa: “Yo creí que en su promesa electoral (se refiere a Donald Trump en 2023) de acabar con las guerras permanentes”.

En el mismo sentido se pronunció el laureado exanalista del Banco Mundial, Jeffrey Sachs, excompañero de Joseph Stiglitz y consejero de varios gobiernos imperiales europeos. “Pensé que se podía reordenar el poder mundial juntos y en paz a partir de la propuesta de Gorbachov” (entrevista con Pascal Lottaz, en Neutrality Studies, 3 de enero de 2025).
Es decir, ni los entrevistados rutilantes ni los entrevistadores exitosos en las redes representan alguna tradición antiimperialista, sino más bien la expresión del miedo de una fracción de la clase media más intelectual y consciente del imperio.
Incluye académicos y autores reconocidos, como el politólogo de fama John Mearsheimer, los economistas y profesores universitarios Steve Hanke y Jeffrey Sachs y periodistas calificados en los medios norteamericanos como Max Blumenthal, cineasta y autor de libros, o el reportero de guerra especializado de origen brasileño Pepe Escobar, convertido en experto en Asia occidental, aunque no vive en Estados Unidos.
