De forma convencional y para completar los casilleros, podría decirse que las profesiones de Rafael Bitrán son profesor de Historia y librero. Pero su rasgo más distintivo es ser coleccionista de figuritas, con una predilección especial por las del club de sus amores, del que es socio hace décadas: Boca Juniors. Según cuenta Bitrán a Caras y Caretas, su pasión por Boca “tuvo sus inicios en un espermatozoide azul y amarillo, porque es de toda la vida”, pero su gusto por las figuritas “nació mientras cursaba la primaria en la década del 70, cuando estaba de moda y todos los pibes lo hacían. Hoy eso es una diversión más dentro de miles, pero entonces era casi la única, y yo era un gran coleccionista”. Según narra, esta práctica se interrumpió en la secundaria: “Ya quedaba mal, como de nenes, y además mi mamá pensó que ya no me interesaba y tiró todo, salvo una bolsita que guardé y por años olvidé”.
Así, tendría que pasar más de una década para que aquel recipiente fuera nuevamente abierto, algo que Bitrán define como “la apertura de una cajita que parecía cerrada pero no lo estaba en absoluto”. Sucedió en 1992, cuando junto a otros dos profesores de Historia pusieron la librería de usados que actualmente atiende en el barrio de Once, y le llegó un lote de figuritas de Boca de 1962. A partir de entonces, a Bitrán se le renovó toda su pasión por el coleccionismo, primero de las de Boca, luego de las de todo el fútbol, y finalmente de cualquier tipo. Entonces, al cabo de una década, editó en 2002 junto a otro coleccionista, Francisco Chiappini, Malditas difíciles, el primer libro de la Argentina sobre figuritas de fútbol, y para 2019, junto a Diego Musci, miembro de la comisión de Cultura de Boca, publicó Estampa de campeón, libro que en 2022 tuvo su edición ampliada, Estampa de campeón extra, para contar la historia de Boca a través de sus figuritas, desde las primeras de 1910 hasta ese año. Estos volúmenes, que contaron con el aporte del historiador de Boca Sergio Lodise en el diseño gráfico y del mayor coleccionista de Boca, Pablo Batlle, en el prólogo, fueron la consecución de sus décadas de fanatismo por Boca y las figuritas, aunque Bitrán reconoce: “Siempre me pasa que me llegan a la librería o a mi persona ‘nuevas viejas figuritas’ y quiero ampliar el libro, así que no sé si esa será la última edición”.















–¿Qué repercusiones tuvieron tus libros de Boca?
–Por suerte muchos fanáticos se interesaron por el libro y nos agradecieron mucho por la compilación. Y fuimos además al predio de Boca en Ezeiza para dárselo a Román Riquelme, que lo recibió a través de la secretaría de prensa, pero el “Pipa” Darío Benedetto y Marcelo Weigandt, que estaban allí, se interesaron y les reglamos uno a cada uno. También nos contactaron con Ángel Clemente “Rojitas” Rojas, que se puso muy contento y se sacó una foto con el libro. De él me sorprendió su corrección al punto de tratarnos de usted, y pudimos dárselo a otra gloria, Nicolás Novello. Sé además que lo recibieron de parte nuestra el “Beto” Alberto Márcico y también el “Negro” Alphonse Tchami. Y después Mario Pergolini lo mostró en su stream.
–No solo seguís a Boca como fenómeno futbolístico, sino también como fenómeno cultural. ¿Con qué otros compañeros de ruta te encontraste en ese camino?
–Además de Musci, Lodise y Batlle, que conté que participaron en el libro, hay una linda anécdota sucedida luego de que un medio boquense me filmara en una exposición de figuritas que hice en el Palais de Glace y lo proyectara en el departamento de socios de Boca. Un antiguo alumno mío, Guillermo Schoua, me llamó para decirme que me vio en los televisores y me cuenta que había unido la pasión por la historia que le transmití en mis clases y su amor por Boca, para trabajar como uno de los responsables del área de historia en la Comisión de Cultura de Boca, así como en su web historiadeboca.com.ar que es la más completa sobre el club. Pero también puedo hablar del “Oso” Carlos Eugenio Monti, fana y coleccionista de objetos de Boca, y todo un personaje de la vida porteña y la cultura popular, muy amigo de jugadores y directivos de todos los tiempos, con los que me hizo el contacto para darles el libro. O de Facundo Carman, que es socio vitalicio y vive enfrente de la Bombonera, aunque más que Boca él es La Boca, porque dirige la murga Los Amantes de La Boca y ha publicado varios libros de investigación sobre las murgas y otros temas.
