Juan Román Riquelme siempre se contó a sí mismo. Espantó a los ventrílocuos y mantuvo a raya a los intérpretes. La esquina y los amigos de Don Torcuato le forjaron un lenguaje y una mirada propia. “Como el pensamiento, las intervenciones de Riquelme (para jugar al fútbol, para hacer política, para hablar) se hacen esperar, se hacen desear y se transforman en hechos a los que nunca les falta arte”, apuntó el escritor bostero Juan José Becerra. Sin ser un “notable”, nadie le cantó la vida y la lógica misteriosa del fútbol. Y así enamora a sus “románticos”, y enerva al poder. Ese es Román.
BOCA DE MI VIDA
Al poco tiempo de haber debutado en la Primera de Boca el 10 de noviembre de 1996: “Me compraron empresarios en Argentinos y me dijeron que podía ir a River. Y en mi casa no me dejaban. Por la mitad o por la plata que sea, yo tenía que ir a jugar a Boca. Gracias a Dios se pudo hacer, y mi familia está feliz. Si me pongo la camiseta de River le haría muy mal. Si tengo que jugar toda mi vida con la camiseta de Boca para que ellos estén felices, lo voy a hacer”.
En 1998, antes de ser campeón por primera vez con Boca: “Me gustaría quedarme en Boca toda la vida. Europa no me quita el sueño, solo miro los partidos por televisión. Creo que salir campeón con Boca no se puede comparar con nada”.
“Para algunos seré bueno, más o menos, un burro o un pecho frío, pero soy Riquelme gracias a Boca”.
“Yo amo a este club. Cuando me pongo la camiseta de Boca no me pongo cualquier camiseta: me pongo mi camiseta”.
“Jugar en la Bombonera es como jugar en el patio de mi casa”.
El 2 de julio de 2011, cuando descubrieron su estatua en el museo de la Bombonera, con los ojos enrojecidos y llorosos ante los hinchas: “Estoy muy agradecido a mi papá que me hizo hincha de Boca. Estoy muy agradecido a mi viejo que me enseñó a jugar a la pelota. De chico soñaba con ponerme esta camiseta, entrar a este estadio y salir campeón. Jamás me imaginé que iba a vivir esto. Esta es la emoción más grande que he vivido como futbolista. Ustedes son los verdaderos hinchas de este club, y yo soy hincha como ustedes. Tengo la suerte de que ustedes me han tratado de una manera especial siempre… Esto es demasiado para mí y no lo voy a poder olvidar nunca. Mi familia tampoco. Vamos a estar eternamente agradecidos. He nacido bostero gracias a mi papá y me voy a morir bostero como todos ustedes”.
El 25 de junio de 2023, tras su partido despedida en la Bombonera: “Es un día maravilloso para todos los bosteros. Sin ustedes no podría vivir”. El 24 de octubre de 2024, a la mañana siguiente de que se interpusiera entre la policía y los hinchas en la cancha de Newell’s para evitar la represión: “El hincha de Boca es increíble conmigo, y si tengo que pararme ahí adelante para que no me lastimen a los hinchas, lo voy a hacer. Es parte de mi vida, lo que me tocó. Es lo que tenemos que hacer todos; ayudar para que el fútbol argentino se pueda disfrutar con las hinchadas de los dos equipos y para que entendamos que el fútbol es un deporte”.
EL FÚTBOL COMO UN JUEGO
“Donde yo nací se jugaba por plata. Muchas de las mañas que tenía en Boca las aprendí jugando en Don Torcuato. Los domingos jugaba en el barrio y el miércoles, la Libertadores. Si llegaba el lunes y tenía un dolor, (Carlos) Bianchi me decía: ‘Si no jugás el miércoles es culpa tuya’”.
A propósito de los 40 partidos invictos con Bianchi como DT, récord de un equipo en el profesionalismo del fútbol argentino: “Lo de Bianchi en Boca fue increíble. Él llegó un día con mucho frío en el 98, y dijo: ‘Hola, soy Carlos Bianchi’. Y recién perdió en el 99”.
“El 10 es solo un número: no me miro la espalda cuando juego”.
“Correr, corre cualquiera: jugar al fútbol es más complicado”.
“Yo en la cancha veo todo”.
“Sé que tomo decisiones equivocadas, pero si mis compañeros están en una mejor posición debo pasarles la pelota. Yo disfruto más del pase para que el delantero haga el gol”.
“Cuando las cosas van mal, nos critican: cuando las cosas salen muy bien, también. Yo siempre tengo la suerte de que se la agarren conmigo, porque así mis compañeros viven en paz”.
“Seremos menos malos que los demás”.
“Yo si paraba mal la pelota, me iba enojado a mi casa. El fútbol me dio más de lo que yo esperaba. Hoy disfruto mucho de la vida que tengo. Siempre quería aprender y lo más difícil era controlar la pelota. Si me la pasaban despacito, la agarraba con la mano”.
PODER, POLÍTICA Y PELOTA
En su enésimo intercambio con un periodista interrogador sobre la polémica de turno: “¿Cómo está el vestuario? Bien, las paredes están pintadas, está lindo”.
Después de su festejo de gol a River por el Clausura 2001 en la Bombonera, con Mauricio Macri, entonces presidente del club, en el palco, y quien se negaba a mejorarle el contrato y lo empujaba a que se fuera al Barcelona: “Por nada en especial, solamente que a mi hija le gusta el Topo Gigio y nada más”.
“Me quieren hacer daño, pero cada día me hacen más feliz”.
“Yo no me hago cargo de lo que dice la tele”.
En 2018, un año antes de que se metiera en la política de Boca: “El día que pierda una encuesta en Boca es porque la compraron”.
Antes de las elecciones de 2023 en Boca: “Estos tres personajes quieren que el Club Atlético Boca Juniors sea el primer club privatizado del país, y no nos van a dejar votar nunca más”.
“No tengo jefe. Yo nunca fui ni voy a ser empleado de ellos”.
Antes de ser electo presidente de Boca en 2023 como el más votado de la historia del fútbol argentino: “Hoy la María (su madre) estaba contenta. Siempre dice lo mismo: a la vida venimos por algo. Esto es lo que me tocó. Y lo disfruto mucho. Así que me pidió que no puedo aflojar, y que tengo que ganar las elecciones para que el hincha esté contento”.
“Tener poder es que la gente te quiera mucho”.
