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Caras y Caretas

           

Pingüino ya no camina en Las Toninas

El emprendimiento gastronómico nacional y popular funcionó con éxito en la localidad balnearia durante casi una década, pero no pudo con la pandemia y la crisis.

Aquel verano de 2011 pareció tener un sol más radiante. La economía continuaba creciendo a tasas chinas, el desempleo se desplomaba y los salarios no paraban de crecer. No sería casualidad que, al cabo de unos meses, Cristina Kirchner se impusiera por el 54 por ciento en primera vuelta, obteniendo la quinta marca histórica tras las tres elecciones de Perón y la segunda de Hipólito Yrigoyen.

En Las Toninas, un balneario del partido de la Costa orientado a un público popular y familiar que por esa década había podido regresar, o incluso conocer, el mar, un grupo de doce militantes tuvieron la idea de mezclar su entusiasmo por los tiempos que se vivían con la posibilidad de generar un emprendimiento gastronómico en un local sobre la calle peatonal 1 entre 40 y 42.

Así, llevaron adelante una decoración con una enorme cabeza de pingüino de mirada bizca, cercana a las fotos de los más relevantes presidentes latinoamericanos de aquel entonces –Lula da Silva, Evo Morales, Fidel Castro, Hugo Chávez y Rafael Correa–, que marcaban la entrada. Dentro, los comensales podían ver decenas de pósters, banderas, fotos, cuadros y afiches de símbolos argentinos –Perón, Evita, Néstor y Cristina Kirchner–, junto a carteles de fondo con la frase “no fue magia” y “hamburguesas para todos y todas”.

La importancia de llamarse Pingüino

Según afirmaba entonces Pablo López, quien portaba una remera de la agrupación Unidos y Organizados, “somos doce compañeros ultrakirchneristas de Las Toninas, militamos todo el año en La Güemes, y qué mejor que el nombre Pingüino para este local, con esta mística hermosa como la que necesitamos en este momento”. Luego, señalaba que mediante el emprendimiento podrían “permitirles a los chicos aprender un oficio, no dejar de militar en temporada y tener ganancias, pero vendiendo a precios económicos”.

Cuando un medio de comunicación local, el Canal 2 de Santa Teresita, se arrimó a las colmadas mesas en aquel lejano verano, la opinión parecía ser unánime entre los trabajadores que vacacionaban y cenaban allí, al coincidir en los muy buenos precios de los panchos, hamburguesas, papas fritas, rabas o milanesas, a los que describían como frescos y de buena calidad. Astuto, el cronista indagaba si concurrían por el precio o por la simpatía al proyecto, a lo que mayormente respondían que lo más atractivo era el precio, pero sin formular críticas hacia el kirchnerismo.

Había, también, rasgos de la época. Cuando el cronista consultaba si pese a lo que se informaba en los medios sobre los precios de la costa allí se comía barato, el entrevistado respondía: “¿Qué canales dicen eso de los precios caros? ¿Quiénes son los que cuestionan? Se puede estar muy bien de vacaciones en la costa”.

López, por su parte, señalaba que no temía que la filiación partidaria del local fuera un condicionante: “Notamos que la gente viene contenta, y estábamos convencidos de que más del 54 por ciento iba a entrar a comer, aunque el 90 por ciento estuvo a favor”. Agregaba, además, que la gente se sacaba fotos, conocía compañeros, y, aún lejos de la existencia del Whatsapp, “nos pasamos los Facebook”.

El bar se consolidó con la constante suba del consumo interno, y un lustro más tarde, tras el triunfo macrista, intentó transitar con una mística de “aguante” y precios económicos que, anunciaban, eran “para resistir el ajuste macrista”. Su visión, incluso, tomó impulso en 2017, cuando Cristina Kirchner anunció que sería candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires. Así, poco tiempo después, uno de los referentes de estos militantes, Guillermo Chirino, fallecido a comienzos de 2023 y que había definido a Pingüino como “un lugar de encuentro nacional y popular para los veraneantes en el partido de la Costa”, expresó que “la Güemes vuelve porque hay que seguir organizando desde todos los lugares que se pueda para contener a todos los compañeros que podamos, para empezar la reconstrucción del movimiento nacional y popular y el año que viene poder doblegar a esta derecha macrista”. Tiempo más tarde, desde otro local partidario de la costa, señaló que “cuando decían ‘esa está muerta’ o ‘se robaron todo’, nosotros siempre estuvimos en nuestro lugar, diciendo que cada hora y cada día que pase de este gobierno la va a hacer más grande a Cristina y fue lo que pasó con Perón y Evita en su momento”. Y agregó: “Cristina termina poniéndose a la cabeza porque aquellos que la daban por muerta nunca entendieron el cariño y el amor de la gente durante esos doce años”.

Señalaba que, en su fórmula, “hay que generar ese círculo virtuoso, que es darle al de abajo, porque el de abajo gasta en el almacén, el almacenero después arregla su casa, el que le hace la obra al almacenero se puede comprar un autito, y así va a creciendo la pirámide de abajo hacia arriba”.

Pandemia, crisis y final

El triunfo de la fórmula del Frente de Todos en 2019 pareció ser renovado impulso para Pingüino, que modificó el ploteo del negocio con la leyenda “Volvimos”, y la imagen de Néstor Kirchner desde el cielo observando a Cristina Kirchner, Axel Kicillof y también Alberto Fernández.

Pero tras aquella auspiciosa temporada en 2020, la pandemia fue un golpe inesperado que selló la suerte del verano siguiente, y luego de ella, las políticas de aquel gobierno, que no solo no revirtieron la caída de los ingresos cercano a los quince puntos durante el gobierno macrista, sino que la incrementaron con otros cinco puntos de recorte.

Para 2024, tras la megadevaluación ejercida por el gobierno de Javier Milei, la Secretaría de Turismo, Desarrollo Sostenible y Marketing local del partido de la Costa, donde se encuentran los balnearios populares como Las Toninas, informaba que ese distrito había sido “el más castigado”, con un “59 por ciento de su capacidad de ocupación”.

Sin embargo, Pingüino ya no solo debería capear el frente económico, sino también el cultural, con una batalla explícita por parte del gobierno y sus aliados. Pareció ser demasiado.

Hoy su fachada luce solemne y vacía, sin el barullo, las charlas, y las risas de entonces. Muerto o bajo refugio, Pingüino ya no camina en Las Toninas.

Escrito por
Julián Blejmar
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