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Caras y Caretas

           

El enemigo ideal

zzzzinte1Un cadáver yace en el suelo tras una infiltración masiva de hombres armados de Hamás desde la Franja de Gaza, en el kibutz Beeri, en el sur de Israel, el 11 de octubre de 2023. REUTERS/Violeta Santos Moura TPX IMÁGENES DEL DÍA zzzz

Hamas vuelve a estar en los titulares de los medios de comunicación de todo el mundo desde el 7 de octubre, a partir de los sorpresivos ataques del otro lado de la frontera de Gaza en la operación Tormenta de Al-Aqsa, lo que generó estupor en el gobierno de Benjamín Netanyahu y despertó los peores fantasmas de una guerra de devastación sobre el estrecho territorio de población palestina arrinconado en el sur de Israel, contra el mar. De inmediato, el políticamente debilitado gobierno ultraderechista encontró la excusa para anunciar una guerra contra el Movimiento de Resistencia Islámica, tal el significado del acrónimo Hamas. Se sabe: nada como una guerra para unificar a un país enfrentado en luchas internas y con los mandatarios contra la pared. Y el grupo que está en el poder en la Franja de Gaza desde 2007 es el enemigo ideal.

Fundado en 1987 en el fragor de la primera Intifada por Ahmed Yassin, Hamas (Harakat al-Muqawama al-Islamiya) tiene sus bases ideológicas en los movimientos islámicos sunitas y en los Hermanos Musulmanes, una comunidad creada en Egipto en los años 20 del siglo pasado como una organización política destinada a promover la fe en el Islam que quedó plasmada en el Corán y la Sunna, principios esenciales que dejó el profeta Mahoma.

La tarea primigenia de Yassin no se centró solamente en la lectura y la propagación de los textos sagrados sino en obras sociales y mutuales en una población devastada por la ocupación israelí. Es a tal punto la única referencia y canal de ayuda para los más castigados por años de conflictos que en 2006 Hamas ganó la elección en ese pequeño territorio. Los comicios, convocados en el marco de los acuerdos de Oslo que dieron origen a la Autoridad Nacional de Palestina, beneficiaron en Cisjordania a Al-Fatah (Harakat Al-Tahrir Al-Watani Al-Falastini), la agrupación de la Organización para la Liberación de Palestina surgida en 1958 a instancias de Yasser Arafat.

En su carta fundacional, Hamas llama a la destrucción de Israel y a la creación de una sociedad islámica en la Palestina histórica. No había aceptado las negociaciones de Arafat y se ganó el mote de organización terrorista por parte de Estados Unidos, una calificación que comparten desde 1997 varios países europeos. Ese dato explicó desde el primer momento la enemistad de los sucesivos gobiernos israelíes. Luego de aquella elección, lejos de intentar un acercamiento en busca de apaciguar las aguas, la comunidad occidental desconoció el resultado e Israel cerró aún más el cerrojo en torno de Gaza.

OTRO BLOQUEO DE EE.UU.

Aquella vieja política estadounidense del bloqueo, como contra Cuba, con el argumento de que así la población local se va a levantar contra sus gobiernos y que es contraria a las reglas internacionales, básicamente suele producir el efecto opuesto. También allí funciona eso de que se fortalece el gobierno atacado por fuerzas exteriores.

Desde entonces, y con un territorio en el que el agua potable, la electricidad, el combustible, las comunicaciones, los medicamentos y el tránsito de todo tipo de mercadería y de personas está controlado por Israel, Hamas protagonizó varios ataques con cohetes armados con tubos y material explosivo casero que provocan represalias israelíes fuertemente condenadas en la comunidad internacional. Según los casos, la proporción de víctimas gazatíes es de más de diez a uno en relación con los israelíes.

En 2012, en Egipto se produjeron elecciones democráticas que ganó Mohamed Morsi, un ingeniero perteneciente al movimiento Hermanos Musulmanes. Por primera vez, Hamas tuvo del otro lado de su frontera egipcia –la única que no controlan directamente las tropas israelíes– un gobierno afín. Pero la anomalía no podía durar mucho: un año después, un golpe de Estado militar terminó con esa experiencia que ponía en riesgo el diseño israelí-estadounidense de la región.

EL REGRESO DE TRUMP

Por estos días, Donald Trump atribuyó esta nueva guerra en Palestina, en el marco de su campaña para volver a postularse a la presidencia de Estados Unidos, a que la administración de Joe Biden dejó de lado los acuerdos que su yerno Jared Kushner había tejido con las monarquías árabes de la región para un acercamiento histórico con Israel en 2018, basado en el reconocimiento del Estado de Israel y el establecimiento de relaciones diplomáticas. La iniciativa también generaba un rediseño de Palestina pergeñado por un inquilino de la Casa Blanca que había ordenado trasladar la embajada de EE.UU. a Jerusalén. No costaba mucho darse cuenta de que Hamas se iba a oponer.

Luego del 7-O, considerado por el gobierno de Netanyahu como el 11-S de Medio Oriente, vuelven a resurgir voces que aseguran que Hamas fue una creación del “estado profundo” israelí para que nunca se terminara de formar el Estado de Palestina. No hay pruebas, pero una mirada conspiranoica encontraría decenas de “casualidades” en cada incursión e incluso en la demora de las fuerzas israelíes en responder a esta última y la facilidad para ingresar a territorios el primer sábado de octubre de 2023. Las mismas teorías explican el rol de los servicios británicos en la fundación de los Hermanos Musulmanes hace un siglo, pero ese sería otro cantar.

Es así que un enemigo irracional, como pintan a Hamas, que ataca a población civil inerme, siempre justifica un endurecimiento de políticas nacionales. Dentro de Israel, sin embargo, no faltan las críticas a ese tipo de estrategias, habida cuenta de que Fatah nunca recibió mejor trato a pesar de que desde Cisjordania no se producen ese tipo de ataques, y que el presidente Mahmud Abás aparece como demasiado contemplativo con los israelíes. Y de que la expansión de colonos sobre territorios palestinos es constante en cualquier contexto a expensas de poblaciones árabes.

Escrito por
Alberto López Girondo
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