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Plebiscito en Uruguay: un proyecto neoliberal en marcha

Por escasísima diferencia de votos, los uruguayos le dijeron “No” a la derogación de 137 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), promulgada en plena pandemia por el presidente Lacalle Pou. Se trata de una legislación de corte represivo, en sintonía con la política oficial neoliberal.

“El Estado es apenas una trinchera avanzada tras la que se asienta la robusta cadena de fortalezas y fortines de la sociedad civil” (Antonio Gramsci).

Por una mínima diferencia, de alrededor de uno por ciento, la opción por el “No” triunfó sobre el “Sí” en Uruguay, según los datos primarios de la Corte Electoral del vecino país. La ventaja aumenta con los votos en blanco, que se suman al “No” en el recuento final. Los uruguayos y uruguayas votaron para decidir sobre la necesidad de derogar 137 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC), promulgada por el gobierno de Luis Lacalle Pou durante los primeros meses de la pandemia de coronavirus en 2020. Esto ocurrió gracias a que la Constitución de Uruguay establece que el Poder Ejecutivo puede enviar al Congreso proyectos de ley de carácter urgente, lo que habilita un tratamiento exprés en el recinto. El 8 de julio de 2020, el Poder Legislativo sancionó la LUC, de 475 artículos, que fue muy criticada por la oposición, sindicatos, estudiantes, docentes y sectores de salud, entre otros, ya que contiene polémicos apartados que limitan el derecho a huelga, establecen la figura de “apariencia delictiva”, habilitan los desalojos exprés y eliminan la obligatoriedad de la educación, entre otras cuestiones.

Una ley que, de consideración, tiene poco. Más bien se ajusta al proyecto neoliberal, ya que el mandatario tiene como objetivo principal privatizar empresas públicas. La oposición a Lacalle Pou denuncia, en los últimos días, el intento del gobierno de correr a la principal empresa pública de telecomunicaciones de Uruguay para darles paso a las multinacionales al negocio del 5G y el fin de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP).

En cuestiones de seguridad, la LUC no regateó en modificaciones. En el marco jurídico, la ley eleva al grado de delito la “resistencia al arresto”, lo que puede conllevar una pena de seis meses a tres años de cárcel. En la misma línea, obliga a los ciudadanos a identificarse con la presentación del documento ante requerimiento policial. La LUC, por otro lado, permite al Estado la calificación de cierta información de inteligencia como “secreta”, a la que los ciudadanos no podrán acceder siquiera con autorización de un juez. En el plano económico, la “ley ómnibus” elimina la obligatoriedad de que los salarios se paguen a través de bancos, algo que, para los opositores, facilita las remuneraciones en negro.

Alianzas fortalecidas

En quince años de gobierno, el Frente Amplio, el PIT-CNT (Plenario Intersindical de Trabajadores – Convencional Nacional de Trabajadores) junto con las organizaciones sociales sufrieron el desgaste del gobierno, y quedaron muy afectados luego de las últimas elecciones. Esto provocó el surgimiento de una serie de autocríticas y reflexiones que determinaron la necesidad de reforzar los frentes para frenar el advenimiento neoliberal que instaló Luis Lacalle Pou. Si algo deja este referéndum contra los 137 artículos de la LUC es que la organización llevó a recolectar todas las firmas necesarias para poder llegar a esta instancia y demostrar que la política en las calles es importante para frenar el avance de las derechas.

La reconciliación y las alianzas son fundamentales, se escucha de parte de los dirigentes, si se tiene como objetivo principal las elecciones de 2024, donde el Frente Amplio le disputará la continuidad a la coalición multicolor que lidera el presidente Lacalle Pou.

Tras conocer los resultados, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, se dirigió al pueblo, que esperaba el resultado en la zona del Monumento al Gaucho, en Montevideo. “Cuando en el interior decían que teníamos problemas, hemos dado una demostración de que estábamos muy vivos y que la gente del interior también nos escucha. No hay dos países, no hay dos lugares, hay un solo lugar donde vivir y se llama Uruguay. Somos todos uruguayos y todos nos miramos a la cara con el orgullo de ser uruguayos”, dijo el dirigente.

El ex presidente José “Pepe” Mujica, en tanto, reflexionó sobre el referéndum: “El problema central va mucho más allá de la campaña. Me parece que no percibimos que estamos en un cambio de época. Que lo que se nos viene encima es la sociedad del conocimiento. Y en el mundo de un lado van a estar los dueños del conocimiento, las sociedades desarrolladas, y después las sociedades irrelevantes”. Y llamó a recordar el legado artiguista. “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”, propuso, y advirtió: “Ahora, si no somos letrados, vamos a quedar para lavarle los pisos al mundo rico. Este será el desafío como nación que tenemos”.

Un día después

Quedan dos años de gobierno de Lacalle Pou que, con estos resultados, no sale fortalecido, ya que la diferencia de votos es casi nula. Puede que regule y revise su plan de gobierno neoliberal o acelere esos cambios contra la sociedad uruguaya. Estamos frente a una coyuntura conflictiva que se encargará de destruir, bajo la ley, derechos que perjudicarían más a los de abajo que a los de arriba. El resultado de las urnas será, a futuro, el fracaso del gobierno, aunque la agenda neoliberal está en marcha. Ante este panorama desalentador, se abre una renovación de los sectores de izquierda, el campo popular, la clase trabajadora y todo un pueblo que votó en contra de las modificaciones que afectan directamente los intereses de todas y todos los uruguayos. Un pueblo que no se resigna a aceptar la prepotencia de un gobierno que elige el camino más insuficiente para gobernar.

Escrito por
Silvina Pachelo
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