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LA COMIDA ENTRA POR LOS OJOS

La televisión y YouTube multiplican sus contenidos sobre cocina y aledaños. Entre el tutorial, lo aspiracional y el entretenimiento, cosechan rating y vistas con muy baja inversión.

La gastronomía cuenta con un valor social que crece y crece sin parar. Tanto es así que llegó a ocupar las principales vías de comunicación que la sociedad tiene hoy: la televisión e internet. La comida dejó de estar ligada al mero ámbito privado para pasar a convertir- se en un fenómeno público: los programas gourmet lideran las grillas televisivas, las cuentas que se siguen en redes sociales y los videos más vistos en YouTube. La cocina se transformó, de ser una mera necesidad, a un entretenimiento comercial de probada eficacia.

Parecería casi como si la sociedad argentina no pudiera vivir sin consumir ese tipo de contenidos. Esto se demuestra con un brevísimo y básico análisis de las emisiones de aire; El Trece, Telefe y la TV Pública tienen contenidos gastronómicos en las franjas horarias más vistas. El 9, por su parte, se suma a la tendencia con el programa ¡Qué mañana! En tan sólo un mes, los argentinos ven más de 200 horas de programas que tienen a la comida como foco principal.

La gastronomía como entretenimiento funciona y lo demuestra el programa que hace diez años se emite por la TV Pública y que incluso resistió al cambio de gestión: Cocineros argentinos. Ximena Sáenz, chef y conductora del programa, cuenta que jamás imaginó tal éxito. “Lo que tiene Cocineros argentinos es que cocinamos realmente con lo que la gente tiene en su casa. Siempre tratamos de hacer preparaciones accesibles y proponer reemplazos de ingredientes, porque sabemos que no todo el mundo puede conseguirlos, ya sea por cuestiones económicas o por ubicación geográfica”, comenta.

Mirar cómo otros cocinan en vivo hace que los espectadores generen un vínculo con ese contenido, porque los remonta a sus prácticas cotidianas. Sáenz considera que “los programas de cocina incentivan de alguna manera al público a cocinar más”. Sobre esta cuestión, reflexiona la exitosa youtuber culinaria del momento, Paulina Roca, alias Paulina Cocina: “Creo que tiene la cosa de lo cotidiano, de sentirse identificado con lo que está haciendo el otro. Y, por otro lado, la admiración que te pueda despertar la idea de ese otro”.

Paulina Roca es socióloga, pero hace ya muchos años que se dedica plenamente a su otro trabajo: el mundo foodtuber. Los videos tutoriales en la plataforma de videos son los principales contenidos que se ven, en su mayoría por jóvenes. La comida también halló su lugar ahí. Cómo hacer una tortilla de papas o una torta de chocolate, estas recetas prácticas y fáciles son las que ella propone y por las cuales cosecha más de un millón de seguidores.

La masividad de los contenidos acerca de la cocina parece inducir a los espectadores a practicar esto cada vez más en sus casas, y esto, a su vez, conlleva a generar mejoras en los hábitos alimenticios. “Muchos a los que no les interesaba la cocina se animaron a cocinar, a probar ingredientes que antes no usaban. Creo que mis videos contribuyen a que se cocine más y a raíz de eso la gente se alimente mejor”, comenta Paulina Cocina.

La tendencia comercial de todos los contenidos gastronómicos, tanto en televisión como en otras plataformas, hace pensar acerca de las conductas alimenticias de los espectadores. En la Argentina, el 41 por ciento de los niños y adolescentes, entre 5 y 17 años, tiene sobrepeso y obesidad, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si bien la obesidad infantil es una cuestión alarmante en el país, también se presentan cifras elevadas respecto de los adultos. “Se ve con claridad que la población está lejos de las recomendaciones de consumo de alimentos saludables según las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA)”, expuso Verónica Shoj, directora nacional de Promoción de la Salud y Control de Enfermedades Crónicas No Transmisibles, en la presentación de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud. “Se consume una altísima cantidad de alimentos y bebidas ultraprocesados de baja calidad nutricional y altos en azúcar, grasa y sal”, añadió.

AZÚCAR Y GRASA

En los programas de cocina preparan todo tipo de comidas, y es evidente que algunas recetas conllevan llevan más azúcar y/o grasas que otras. La chef Sáenz opina que “los problemas que hay en este momento de nutrición en el país y en el mundo son graves. Pero tienen que ver con la cantidad de ultraprocesados que se consume”. Luego añade: “Lo más grave de nuestra situación actual es que la gente dejó de cocinar. En Cocineros argentinos creemos en que volver a cocinar es lo importante. Incluso en estos años cambiaron muchísimo las preparaciones en el programa, incluimos más frutas y verduras. Creo que si todos volviéramos a cocinar más, estaríamos mucho mejor”.

De todas maneras, la nutricionista Romina Pereiro, que acompaña varios programas de cocina televisivos, como Morfi en Telefe y Como todo en NET TV, considera como algo positivo que existan los programas gourmet en los que se cocine y se fomente la cocina saludable. “Ahora las madres y padres cocinan menos, entonces se come más comida procesada y comprada, con mucha azúcar y sal. Pero igual hay más conciencia que hace algunos años, de intentar de a poco volver a la comida más casera”, explica.

Para Pereiro, la cuestión sobre la mala alimentación ronda más sobre los productos ultraprocesados y no tanto sobre un plato casero cocinado con más aceite o azúcar en la televisión. “En los programas de cocina se prepara de todo. Suele haber un equilibrio y es lo que intentamos. No hay prohibidos o malos por sí mismos, lo que hay son porciones excesivas y excesos en grasa y azúcar. Pero está bueno tener un equilibrio y, sobre todo, volver a cocinar en casa”, comenta la nutricionista.

Descongelar comida procesada del freezer y cocinar en quince minutos es el modo más práctico hoy de comer y es el hábito que muchas personas tienen, pero se contradice con llevar una alimentación saludable. Para Paulina Cocina, la comida casera tiene la solución. “La mala alimentación es no cocinar, precisamente”, expone, y luego añade: “Los shows de cocina no meten patitas de pollo, una salchicha o hamburguesas precocinadas. Esas son las cosas que contribuyen a una mala alimentación, no usar aceite o hacer frituras. Eso es un segundo paso. El primero es cocinar en casa y dejar de comer porquerías industrializadas”.

Quizás entonces tanta exposición a contenidos gastronómicos lleve a que las personas consideren como opción cocinar en sus propias casas y volver a las materias primas. Sin embargo, es cierto que en los programas culinarios se ven recetas que no siempre pueden resultar del todo saludables para el espectador. Acerca de si debería contarse con un o una nutricionista en todas las emisiones o contenidos gastronómicos, Pereiro afirma que es una buena manera de transmitir buenos hábitos. “Siempre suma que haya un nutricionista, es una buena forma de concientizar de una manera más lúdica, más entretenida”, concluye.

Escrito por
Chiara Finocchiaro
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