Con la llegada de la democracia, los grupos de tareas de la dictadura se reconvirtieron y empezaron a hacer lo que sabían: secuestros extorsivos. Roberto Buletti fue uno de los casos más paradigmáticos.
José Barritta comandó la hinchada de Boca desde 1981 hasta 1994, cuando terminó preso por el crimen de dos hinchas de River después de perder un clásico en la Bombonera.
Fue la unión más ilógica. La madre de hijos desaparecidos entablaba una relación de cariño con un parricida. Nada podía salir bien. Y no salió.
El 16 de febrero de 1835 Facundo Quiroga y su comitiva fueron asesinados. A pesar del intento de ocultar el crimen, la responsabilidad recayó sobre el gobernador cordobés José Reinafé.
Carlos Monzón fue agresivo con todas sus parejas. No supo relacionarse de otra manera. La Justicia lo encontró culpable del asesinato de Alicia Muñiz y lo condenó a 11 años de cárcel.
La causa terminó con la condena de la mayoría de los imputados incluyendo a Chabán, Callejeros y su mánager. Pero las heridas nunca cerraron.
Sin saberlo, Cecilia Grierson fue testigo de un caso de violencia de género a principios del siglo XX y también de las últimas ejecuciones en la Penitenciaría Nacional.
La curiosa relación de Tita Merello y Jorge Villarino (a) el “Nene”, un famoso miembro del hampa que se escapó de diversas cárceles y sería protagonista de una de sus películas.
El 2 de octubre de 1924, además del día del histórico gol de Onzari, fue una fecha clave en la vida de la familia Lugones.
Jorge Luis Borges se reunió con el dictador Videla en un almuerzo en la Casa Rosada en 1976. La próxima vez que lo vio fue en el banquillo de los acusados del juicio a las juntas militares.










