LEILA SUCARI
Tusquets
LEILA SUCARI
Tusquets
El deseo siempre es exceso, esa es la revelación. “Estamos en un hotel frente a la estación de tren de Burdeos. Las paredes dicen la palabra ‘bienvenidos’ en muchos idiomas. Yo no debería estar acá. Ahora mismo debería estar en un congreso en Barcelona, comprando souvenirs para mis hijos, preparando el regreso a Buenos Aires. Pero mentí, usé la plata que me quedaba de la beca y me tomé un avión a Francia. En el free shop me pinté los labios (…) Viajé de un país a otro solo por una noche, solo para coger con él una vez más.” La protagonista escribe porque no quiere olvidar, pero escribe en presente porque lejos de reconstruir una historia de amor fugaz, quiere vivirla.
