FRANCISCO MOULIA
Factotum Ediciones
Para duelar un amor muerto, el protagonista se recluye en el monte cordobés. “Vine porque en el lapso de dos meses perdí todo y acá tenía algo parecido a un refugio”, cuenta, el “único lugar que me quedaba solo para seguir existiendo”. Después de seis años de relación, ella, Gemma, destruida por la cocaína, se iba. Y él la acompañó en ese extenuante final durante dos meses que lo dejaron roto. “El monte es la geografía ideal para empequeñecer cualquier angustia.”
Amor seco
