Bellamente ilustrado por Santiago Caruso, este volumen ofrece una historia estremecedora, con los
condimentos de la vida cotidiana que el terror vuelve inquietantes: un nuevo hogar, recuerdos
de la infancia, un patio con aljibe, una vecina, un gato. Que no para de maullar. Que dispara fantasías asesinas en el protagonista. Que desaparece. Luego, la oscuridad de la que es capaz el ser humano.
Un gato muerto
