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Caras y Caretas

           

Jerry Cantrell y la vigencia del grunge en estado de grandes canciones

El líder de Alice in Chains lanzó I Want Blood, un álbum que refleja lo mejor de su mirada del género que marcó los 90, sin perder actualidad: riffs lentos y asfixiantes, grandes voces y la insoportable pesadez del ser.

La historiografía oficial da por sentado y sin resquicio para el más mínimo debate que Nirvana fue la banda más importante del grunge y acaso el último gran fenómeno del rock global. Más allá de la subjetividad que implican esos votos a libro cerrado, los méritos artísticos, la efectividad de mercado de Cobain y compañía, y el halo de mística y canonización que implicó su suicidio, resulta al menos perezoso abrir y cerrar el universo grunge solo con Nirvana. Alice in Chains, por ejemplo, demostró ser una banda decididamente más pesada, oscura y original.

Incluso tuvo con la muerte por sobredosis del cantante Layne Staley su propio mártir. En casi toda gran banda la muerte de un cantante carismático redunda en la pulverización de al menos la legitimidad del proyecto. Pero detrás de esa máquina de riffs lentos y aplastantes, disonancias, melodías lánguidas y juegos de voces entre perfectos y siniestros, estaba el gran Jerry Cantrell.

Tras el desbande general luego de la muerte de Staley, el guitarrista, compositor y también cantante lanzó su carrera solista y con el tiempo revivió a Alice in Chains acompañado por el vocalista William Duvall. Desde entonces quedó muy claro que más allá del entrañable talento y magnetismo de Staley, el arquitecto y corazón de Alice in Chains era Cantrell.

I Want Blood, el quinto disco bajo su firma, lo reafirma de principio a fin. Desde la exactitud milimétrica de “Vilified” hasta las arenas movedizas de la semiacústica “Echoes of Laughter”, pasando por el desarrollo más psicodélico e intrincado de “Off the Rails”, las armonías hipnóticas de “Afterglow” y la melancolía asfixiante de “Let It Lie”, entre otras, demuestran que la magia de Cantrell sigue intacta, sin importar rankings, modas ni algoritmos.

Tal cual confirmó hace muy poco en el Movistar Arena, Cantrell como solista o bajo la piel de Alice in Chains sigue siendo un compositor e intérprete extraordinario, capaz de interpretar de la mejor manera la banda de sonido de la angustia existencial sin jamás perder la profundidad ni una lúgubre belleza. No es poca cosa.

Escrito por
Sebastián Feijoo
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