Formó parte de la primera promoción de maestras normales de Buenos Aires. Fundó la primera escuela de enfermeras; creó el uniforme de enfermera que luego fue copiado por varios países de la región y fue la primera médica argentina y latinoamericana. Inculcó el lavado de manos en unos tiempos en que los médicos atendían partos en las salas de disección de cadáveres. Cuando estaba por terminar el siglo XIX, solo los carros de bomberos estaban autorizados a hacer sonar una señal de alarma a su paso. Ella insistió y logró que se instalaran las campanas en las ambulancias para llegar más rápido a atender a los pacientes. Estos son solo algunos trazos sobresalientes en la vida de una pionera que jamás se dejó avasallar ni por el poder ni por el desánimo.
Cecilia Grierson (1859-1934) fue una testaruda. Una incansable. Una de esas mujeres increíbles que dedican su vida a abrir el camino de las que vienen detrás dejando el yo a un costado para convertirse en un nosotras. Y lo logró a partir del entendimiento integral de que su mundo había cambiado el día que tuvo que convivir con la desolación de las mujeres pobres y trabajadoras de las que se ocupaba en el hospital.
Era mujer y por lo tanto nunca pudo ser jefa de sala ni de cátedra. A los 30 años se graduó de médica en la Universidad de Buenos Aires, ese recinto eternamente prestigioso que hoy desde una postura política demencial y sectaria se intenta reconvertir en un lugar al que asistan unos pocos que lo tienen todo, mientras que los muchos que nada poseen queden sometidos a la ignorancia, el destrato y la marginalidad.
Los legados de esta pionera no son solo declamaciones dentro de nuestras instituciones. En el marco del Suterh nació la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), que es la primera casa de estudios superiores de Latinoamérica sostenida por una organización sindical. Y la carrera de Tecnicatura Superior en Enfermería, que se cursa en el Instituto Superior Octubre, es considerada de excelencia en el campo académico. La atención de la salud de nuestros afiliados es nuestra prioridad, siguiendo los lineamientos de hombres y mujeres inmensos que marcaron el camino del bienestar general.
En estos tiempos políticos de vendavales de destrucción, nada hará que nos movamos de nuestros objetivos. Este país parió muchas luchadoras incansables. Guerreras incansables que nos ayudaron a comprender que la salud debe ser para todos o no será salud y que la educación será pública o será oscuridad. A Cecilia Grierson, nuestro reconocimiento y admiración. Por siempre.
