ARNALDUR INDRIADASON
RBA
En una vieja zona de marismas en Reikiavik, unos chicos descubren el cadáver de un vagabundo flotando en un estanque. El caso es archivado rápidamente pues nadie reclama. Pero el joven agente Erlendur, que conocía al mendigo de sus rondas por la ciudad, “se preguntaba si aquel desinterés se debía a que aquel hombre no le importaba a nadie”. Obsesionado, desanda los detalles de lo que parece haber sido un accidente.
