La isla Martín García se halla en el Río de la Plata, un estuario originado por la desembocadura de los ríos Uruguay y Paraná, donde abundan sedimentos de toda índole y, con ello, una enorme tasa de sedimentación.
Bajo este hecho, sería fácil pensar que la isla se hubiera originado a partir de depósitos sedimenta rios que, a través del tiempo, fueron acumulándose hasta formar este territorio insular de forma más o menos elíptica, que se extiende por 168 hectáreas y que presenta unos 25 metros de altitud con respecto al nivel del mar. Pese a ello, Martín García dista mucho de ser el resultado de procesos sedimentarios, aunque estos, indudablemente, tuvieron una significativa importancia en su geología.
A diferencia de las demás islas sedimentarias, la isla Martín García es un afloramiento de rocas de basamento cristalino, que data de la edad precámbrica. En otras palabras, se trata de una formación rocosa, mayormente de rocas ígneas y metamórficas, que se originó en un período de tiempo que abarca aproximadamente entre 1,6 mil millones y 541 millones de años atrás.
Estudios sugieren que la isla Martín García es un bloque elevado y fracturado del basamento cristalino de Brasilia, una formación geológica que constituye ni más ni menos la base rocosa en la región de Brasilia, la capital de Brasil. De hecho, se estima que serían las rocas de la isla Martín García las que conectarían el basamento de Brasilia con el basamento de Tandilia, una unidad geológica en la región de Tandil, que se extiende por la Argentina.
Ahora bien, retomando la geología de la isla, es prácticamente imposible magnificar en tiempos humanos el período que demandó su formación. La escala de vida humana resulta efímera e insignificante comparada con los procesos geológicos y, por lo tanto, su estudio es complejo e implica comprender y simplificar sucesos que se desarrollaron durante miles de millones de años.
No obstante, el gran dinamismo del Río de la Plata llevó a que, durante la década de 1980, se terminara de consolidar, y observar, la unión de la isla Martín García con la isla uruguaya de origen sedimentario Timoteo Domínguez. De esta forma, se constituyó el ahora bloque morfológicamente heterogéneo conocido como Complejo Martín García -Timoteo Domínguez.
Curiosamente, este proceso geológico que originó el Complejo Martín García-Timoteo Domínguez tuvo consecuencias en materia de geopolítica internacional, al modificar la frontera entre la Argentina y Uruguay. En tanto, desde la formación del Complejo, la línea divisoria entre ambas islas es la única frontera entre la Argentina y Uruguay terrestre, seca y, en definitiva, que puede ser cruzada a pie.
Por su parte, la ubicación de la isla y su geología han sido elementos transcendentales en relación con su uso y ocupación. Los primeros habitantes fueron comunidades guaraníes, y su condición de insularidad y sus recursos naturales resultaron grandes atractivos para los primeros europeos que llegaron a América. Más luego, debido a sus particularidades, la isla fue escenario de distintos combates, ocupaciones ilegítimas y hasta prisión de ex presidentes argentinos.
EL RELIEVE
Las características geológicas de un territorio influyen directamente en las particularidades del relieve. Así es como la isla Martín García, originada por una elevación rocosa, presenta una meseta central de unos 27 metros de altitud aproximadamente, que desciende hacia la costa.
Precisamente, las costas son profundas y rocosas y solo existen algunas pequeñas playas de arena hacia el oeste del territorio. En dirección sur, la erosión del río provocó un descenso del relieve en dos escalones o terrazas, mientras que en dirección norte, el relieve desciende con una pendiente abrupta, denominada talud, ahora encastrada con la isla Timoteo Domínguez.
La isla en sí es mayormente llana hacia el norte y este, lo que propicio la construcción de una pista de aterrizaje. Se destaca en el centro-norte el conocido arenal, una acumulación de arena consolidada por vegetación herbácea, que dio lugar a la formación de médanos.
Por las características geológicas, los únicos cuerpos de agua existentes en la isla son temporales, producto de acumulación de precipitaciones en zonas deprimidas o por crecidas del río. Aunque vale aclarar que las actividades antropogénicas también pueden ser modeladoras del relieve y, en consecuencia, las antiguas canteras utilizadas para la extracción de basamento cristalino hoy representan lagunas artificiales.
BIODIVERSIDAD
Nuevamente, la geología es un factor clave que influye en la biodiversidad presente en la isla. Aunque claro está que no solo la geología determina la biodiversidad de un lugar sino una amplia variedad de factores abióticos y bióticos que interactúan entre sí.
La isla Martín García está situada dentro de la ecorregión Islas y delta del Paraná, hecho que nos da un puntapié sobre los ecosistemas y la biodiversidad que presenta. Con una temperatura media anual de 17 °C, precipitaciones que rondan los 1.000 milímetros anuales y vientos predominantes del norte y este, Martín García en su pequeña extensión alberga una diversidad de paisajes que constituyen el hábitat de una rica biodiversidad.
Las costas de la isla están mayormente cubiertas por selvas en galería, que abarcan gran parte del territorio insular, cuyo estrato arbóreo es dominado por los sauces, la rama negra, el tarumá y el palo
amarillo. En un estrato intermedio, predominan las plantas epífitas, trepadoras y lianas.
La costa sur, a excepción de las demás, está cubierta por un bosque ribereño, caracterizado por una mayor presencia de pequeños árboles y arbustos, como el sarandí blanco, la acacia mansa y rama negra, entre un estrato herbáceo.
Hacia el centro este de la isla, a lo largo de toda su extensión y bordeando el arenal, predomina un bosque xerófilo, donde las condiciones son un tanto más secas. Allí abundan los ceibos, nuestro emblema nacional, que se distribuyen entre arbustos de menor porte y plantas herbáceas.
Estos paisajes representan un nicho espectacular para el desarrollo de una vasta diversidad de animales. Se destacan las especies típicas de la ecorregión, como carpinchos, coipos y lagartos overos, sin mencionar las numerosas especies de aves, que en sí mismas representan un atractivo turístico importante.
Los peces son otro grupo taxonómico de vital importancia en la zona, representados por distintas variedades de bagre, sábalo, surubí, dorado, entre otros. Y por último, pero no menos importante, los invertebrados, que abarcan desde los más diversos insectos hasta distintos grupos de moluscos.
La historia que ha transcendido a través del tiempo, sumada a la variedad de paisajes y la biodiversidad que alberga, condujeron a que la isla Martín García recibiera el tratamiento de reserva natural provincial, bajo la órbita del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, a los fines de salvaguardar su invaluable patrimonio natural y cultural.
Hoy en día, la isla Martín García constituye no solo un testimonio tangible de cómo la naturaleza trasciende las divisiones humanas sino que también destaca la interrelación entre la geología, el relieve, la biodiversidad y la historia humana.
Sin lugar a dudas, nos invita a maravillarnos ante la naturaleza y a reflexionar sobre nuestra conexión intrínseca con la tierra.
