La capacidad de nombrar de las palabras puede ser destructiva, y así ocurre con las narrativas del odio, donde deshumanizar al adversario sirve de pretexto para aniquilarlo.
Hace cincuenta años, las fuerzas de Vietnam del Norte y la guerrilla del Vietcong lograban la rendición del gobierno títere de Vietnam del Sur. EE.UU. sufría así su primera gran derrota militar, política y ética.


