Como en una parábola fantástica, esta crónica enlaza el que acaso fue el primer cruce entre fútbol y literatura en la Argentina con la figura de Diego eterno.
El escritor Horacio Quiroga era un colaborador permanente de Caras y Caretas entre 1906 y 1926. Un 19 de febrero se quitaba la vida, pero quedaba la impronta de su obra en las páginas de nuestra revista.
El escritor Horacio Quiroga era un colaborador permanente de Caras y Caretas entre 1906 y 1926. Un 19 de febrero se quitaba la vida, pero quedaba la impronta de su obra en las páginas de nuestra revista.



