El miércoles 17 de octubre de 1951 la televisión argentina iniciaba sus transmisiones. Como cuenta la investigadora Mirta Varela, en los diarios apenas se mencionó, mientras que en las revistas del espectáculo, donde tuvo mayor presencia, se dejaba entrever cierta decepción por la demora frente a países vecinos. Si la Argentina siempre se había jactado de ser pionera en las transmisiones radiales (fue temprana, es cierto, pero no la primera, otro mito argentino), no podía hacer lo mismo con la televisión. No solo Estados Unidos ya llevaba años con transmisiones televisivas: países de la región como Brasil, México y Cuba también habían logrado desarrollarla. Además, fue necesario comprar tecnología de EE. UU. y traer técnicos de allí. También se compraron allí los aparatos receptores. Los televisores importados eran muy caros y solo una selecta minoría podía acceder a ellos, algo que contradecía la impronta popular del peronismo. Una transmisión con tecnología norteamericana, alto costo y alcance limitado a Buenos Aires parecía poner a la TV en tensión con la identidad peronista. El acto del 17 de octubre, con la reaparición pública de Eva Perón después de mucho tiempo, tuvo claramente más resonancia que la televisión.
Entre lo estatal y privado
A cargo de esa primera transmisión y del desarrollo del flamante Canal 7 estaba Radio Belgrano, con el empresario radial Jaime Yankelevich como principal responsable. Para comprender cómo se llegó a la TV argentina es importante atender a la confluencia entre Perón y Yankelevich, una relación con momentos de tensión y de entendimiento. El acercamiento del entonces coronel Perón a la emisora comenzó poco después del golpe de Estado de 1943. Como señaló Beatriz Sarlo, Perón y otros militares comenzaron a visitar estudios cinematográficos y emisoras radiales, en particular la más popular, LR3 Radio Belgrano. Cuando Evita se convirtió en pareja de Perón, llegó a tener tres ciclos radioteatrales simultáneos, en horarios centrales, por la emisora de Yankelevich (uno también se transmitía por LRA Radio del Estado), lo que muestra el vínculo entre el militar en el gobierno y el empresario. A pesar del desarrollo de Radio Belgrano y su cadena de emisoras en distintas provincias, las licencias de Yankelevich eran, en el mejor de los casos, precarias, un elemento clave para entender la necesidad de acercamiento. Esta relación fue importante para la victoria electoral de Perón. Si bien este dijo que había ganado con todos los medios en contra, la afirmación puede relativizarse por la enorme diferencia de presencia de la fórmula Perón-Quijano en la radio, especialmente en la de Yankelevich, como pude encontrar en mis investigaciones.
Un hecho más definiría los años siguientes. El 5 de junio de 1947, mientras Perón daba un discurso transmitido por radio para despedir a Evita, que partía rumbo a España para encontrarse con Franco, hubo una interrupción en la frecuencia de Radio Belgrano y una voz dijo que lo que decía el presidente era mentira. La emisora cortó inmediatamente la transmisión y el gobierno la clausuró por casi un mes. Finalmente volvió a transmitir con intervención estatal, pero al mismo tiempo se anularon sus licencias en otras provincias y se aplicaron multas y pedidos de informes sobre sus movimientos comerciales. La presión fue tan fuerte que en agosto de 1947 Jaime Yankelevich ofreció al gobierno vender todas sus emisoras a un precio muy bajo. La compra se realizó en secreto en octubre de 1947. Luego, el Estado contrató a Radio Belgrano S.A. para administrar la cadena y nombró a Yankelevich “director general coordinador”. Para finales de 1948, el gobierno, directamente o mediante ALEA S.A. (a cargo de Miguel Miranda, presidente del Banco Central y luego del gobernador bonaerense Carlos Aloé), compró la totalidad de las emisoras del país, salvo una en San Juan. Al frente de las cadenas radiales quedaron sus antiguos dueños como directores, pero bajo la administración de Radio Belgrano S.A., señal de una confluencia de intereses entre Yankelevich y el gobierno. Esta convergencia entre el peronismo y el empresario radial sentó las bases para el desarrollo de la televisión en Argentina.
Entre política y cultura
Volviendo a la primera transmisión televisiva, se pueden entender ahora las razones de su contenido, que obviamente no fue azaroso. Las imágenes del 17 de octubre buscaban, por un lado, dejar íntimamente asociados a la TV y al peronismo. Eran pocas las personas que pudieron ver la transmisión desde sus televisores, pero en la memoria histórica el inicio de este medio quedó unido al principal ritual de la identidad peronista. Por otro lado, esta impronta popular (acto peronista y partido de fútbol) funcionaba como una compensación a la importación de tecnología y técnicos norteamericanos y a la venta de aparatos cuyos precios estaban lejos del bolsillo de la clase trabajadora. La televisión iniciaba así sus transmisiones, pero todavía distaba de convertirse en el medio de comunicación que reuniría a las familias en el living o que sería el tema de charlas cotidianas. El resto de la década solo tuvo un único canal, que transmitía exclusivamente en la ciudad de Buenos Aires, con una programación irregular y que todavía no había generado su propio lenguaje mediático.
